viernes, 18 de agosto de 2017

Crítica: Spider-Man: Homecoming (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: Spider-Man: Homecoming País: Estados Unidos Duración: 133 minutos Género: Acción, Aventura, Ciencia-Ficción Director: Jon Watts Guión: Jonathan Goldstein, John Francis Daley, Jon Watts, Christopher Ford, Chris McKenna, Erik Sommers Productores: Avi Arad, Victoria Alonso, Louis D´Espósito, Jeremy Lachtam, Stan Lee, Matt Tolmach, Patricia Witcher Música: Michael Giacchino Fotografía: Salvatore Totino Montaje: Debbie Berman, Dan Lebental Intérpretes: Tom Holland, Michael Keaton, Robert Downey JR., Marisa Tomei, Jon Favreau, Gwyneth Paltrow, Zendaya, Jacob Batalon, Bokeem Woodbine, Donald Glover, Laura Harrier, Tony Revolori, Kenneth Choi Estreno en España: 28 de julio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años 




SINOPSIS: Peter Parker (Tom Holland) comienza a experimentar su recién descubierta identidad como el superhéroe Spider-Man. Después de la experiencia vivida con los Vengadores, Peter regresa a casa, donde vive con su tía (Marisa Tomei). Bajo la atenta mirada de su mentor Tony Stark (Robert Downey Jr.), Peter intenta mantener una vida normal como cualquier joven de su edad, pero interrumpe en su rutina diaria el nuevo villano Vulture (Michael Keaton) y, con él, lo más importante de la vida de Peter comenzará a verse amenazado.

CRÍTICA: Tras su fugaz (y refrescante) aparición en Capitán América: Civil War (2016), Spider-Man confirma su adhesión definitiva al Universo Cinematográfico de Marvel (tras la venta de los derechos por parte de Sony)  con "Spider-Man: Homecoming", que supone un nuevo reinicio del personaje, después de las sagas protagonizadas por Tobey Maguire (Santa Mónica, 1975) y Andrew Garfield (Los Ángeles, 1983). En una época en la que se apuesta por explotar el lado más oscuro e introspectivo de los superhéroes, los responsables de "Spider-Man: Homecoming" deciden cambiar el tono y nos ofrecen una película con un tono muy ligero, orientada principalmente a la comedia y que cuenta con el que sea, posiblemente, el mejor Spiderman de una adaptación al cine, aunque por contra encontramos también cierta deficiencia en la ejecución de las escenas de acción o algunas licencias que no gustarán a los seguidores acérrimos de los cómics.

                         La escena que vimos en "Capitán América: Civil War" sirve como nexo de unión para introducir la película que ahora nos ocupa. Spiderman ha llevado a cabo su primer trabajo para Los Vengadores y quiere más. Pero por el momento no va a ser posible, y es por ello que esta película se centra en el día a día de un adolescente de 15 años más que en los actos de Spiderman. Peter Parker no se ha hecho todavía a sus recién adquiridos poderes, y a su frustración por no poder ser el héroe que quiere se unen los problemas en el instituto, los enamoramientos y el lidiar con su tía May. Ser un superhéroe mola, pero debe encontrar su sitio en la vida, asumir con total naturalidad su nueva condición y prepararse para lo que Spiderman será en un futuro. Es por ello que "Spider-Man: Homecoming" se puede catalogar dentro de las comedias de adolescentes popularizadas en los años 80, como Todo en un día (1986), lo que convierte a la película en un divertimento adecuado para todas las edades, en lo que nos hubiera gustado ver si volviéramos a ser adolescentes. Se trata de un Spideman de andar por casa, del "amigo y vecino" de toda la vida, de ese superhéroe que se dedica a parar los pequeños delitos de su barrio de toda la vida, pero que suspira por jugar en primera división. El director de la cinta, Jon Watts (Fountain, 1981), se desenvuelve perfectamente en todo lo relacionado con Peter Parker, pero demuestra que le falta cierto saber hacer para ejecutar las escenas de acción que se le presuponen a un producto de estas características, error que esperamos pueda subsanar en la continuación, ya que también la dirigirá él.



                            Hemos necesitado 6 películas nada más y nada menos para encontrar al actor que mejor encarna a Spiderman. Tom Holland (Kingston, 1996) hace el personaje suyo con una facilidad pasmosa y un carisma fuera de toda duda. Encarna con natural simpatía al adolescente deseoso de utilizar sus poderes para un fin mayor, afrontando con estoicismo los problemas propios de su edad, agravados por su recién adquirida condición de superhéroe. Podríamos decir que asistimos a la gestación de aquella famosa frase que reza: "un gran poder conlleva una gran responsabilidad" El villano de la función es Michael Keaton (Coraopolis, 1951), un obrero de la construcción afectado por las crisis que trafica con los restos de la batalla de Los Vengadores contra los Chitauri en Nueva York, y que se convierte en El Buitre. Me parece uno de los mejores villanos de las películas de Spiderman, e incluso da mas miedo sin el traje puesto, compartiendo un par de escenas muy tensas con Peter Parker. Ya conocemos a Tony Stark/Iron Man, encarnado por Robert Downey JR (Nueva York, 1965), que representa la figura paterna que apadrina a Peter Parker y que le guía en sus primeros pasos como futuro Vengador, aunque con su habitual cinismo y bordería.


                                     En definitiva, una película que supone una nueva apuesta en lo que al universo Spiderman se refiere, especialmente en todo lo relativo al tratamiento del personaje y a su próxima inclusión en Los Vengadores, por lo que se ajusta milimétricamente a los arquetipos de las películas de Marvel Studios en narración y estructura. Llama la atención el hecho de que pase de puntillas por todo lo relacionado con la mitología de Spiderman (picadura de araña, el tío Ben...), que ya nos sabemos de memoria. Excelsa en el desarrollo de los personajes, funciona al ralentí en las escenas de acción, faltas de cierto ápice de espectacularidad. Simpática, fácil de digerir y muy entretenida, no se puede pedir más en verano.


NOTA: 7,5/10 

sábado, 12 de agosto de 2017

Crítica: Atómica (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: Atomic Blonde País: Estados Unidos, Alemania, Suecia Duración: 115 minutos Género: Acción, misterio, thriller Director: David Leitch Guión: Kurt Johnstad, Anthony Johnston, Sam Hart Productores: A.J. Dix, Eric Gitter, Beth Kono, Kelly McCormick, Charlize Theron, Anthony Johnston, David Minkowski Música: Tyler Bates Fotografía: Jonathan Sela Montaje: Elisabet Ronaldsdóttir Intérpretes: Charlize Theron, James McAvoy, Eddie Marsan, John Goodman, Toby Jones, James Faulkner, Sofia Boutella, Bill Skarsgard, Til Schweiger, Roland Moller, Sam Hargrave, Lili Hesler, Johannes Haukur Johánnesson Estreno en España: 4 de agosto de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años





SINOPSIS: Año 1989, el muro de Berlín está a punto de caer. Un agente del MI6 encubierto aparece muerto y la espía Lorraine Broughton (Charlize Theron) debe encontrar por todos los medios una lista que el agente estaba intentando hacer llegar a Occidente, y en la que figuran los nombres de todos los agentes encubiertos que trabajan en Berlín oriental. Lorraine no se detendrá ante nada para conseguir dar con esa lista, enfrentándose a varios asesinos y sumergiéndose en un mundo en el que nadie parece ser quien dice ser.

CRÍTICA: El director de "Atómica", David Leitch, lleva 21 años curtiéndose en el terreno del cine de acción, primero como doble de secuencias de acción, posteriormente como actor y finalmente como realizador, tanto de la segunda unidad como responsable absoluto de un largometraje. Entre sus trabajos más recientes, rodó algunas de las escenas de John Wick (2014), uno de los máximos exponentes del cine de acción de los últimos años, posiblemente ya cinta de culto en su género, protagonizada por Keanu Reeves. Es por ello que podemos considerar que el personaje principal de "Atómica", encarnado por Charlize Theron (Transvaal, 1975), se trata de una prolongación de aquel (con algunos retazos de Jason Bourne), pero en femenino. Leitch nos ofrece un thriller de espionaje ultraviolento, extraordinariamente ambientado, con un reparto muy solvente y (siguiendo la moda que recorre Hollywood últimamente) con una cuidada banda sonora, machacona y potente.

                        
                      La película está ambientada a finales de los años 80, en Berlín, con el famoso muro a punto de caer. Es por ello que podemos deleitarnos con un fantástico diseño de producción y fotografía para ambientar la trama, predominando durante toda la película los colores grisáceo-azulados propios de toda película de espionaje que se precie, aunque dando importancia al uso de las luces de neón en el apartado correspondiente a la iluminación. Podemos considerar la trama (la búsqueda de una lista con los nombres de todos los agentes encubiertos de Berlín) como demasiado enrevesada a pesar de su aparente simpleza. Los responsables han querido abrir tantas vías, que si el espectador no está lo suficientemente atento se perderá en una maraña de nombres y agentes dobles y hasta triples. Es más, considero dicha trama como un mero McGuffin, puesto que aquí lo que mola es ver a Charlize Theron dando tortas. Las set pieces de acción están cuidadas de principio a fin, centrándose principalmente en las luchas descarnadas cuerpo a cuerpo, destacando especialmente una que se desarrolla en un edificio y en el que el director utiliza un falso plano-secuencia que luce de maravilla.

                             
                     Charlize Theron se encuentra cada vez más cómoda en el papel de heroína de acción, algo que viene demostrando desde que nos ofreció a la Imperator Furiosa de Mad Max: Furia en la carretera (2015), y con su participación en Fast&Furious 8 (2017). Aquí nos ofrece una electrizante interpretación, muy física, en la mejor línea de Jason Bourne, repartiendo (y recibiendo, que en más de una ocasión acaba terriblemente magullada) a diestro y siniestro, lo que indica una muy cuidada preparación del papel. Acompañan a la protagonista, entre otros, Sofía Boutella (Bab el Oued, 1982), que ya comentamos en el blog que era lo único salvable de ese horror llamado "La momia", y que aquí comparte escenas más que picantes con Theron. En el apartado masculino, James McAvoy (Glasgow, 1979), es Percival, el agente con el que tiene que contactar Lorraine en Berlín, y el siempre fantástico John Goodman (St.Louis, 1952), como el jefe de la espía, tiene un papel corto pero intenso. 

                          En definitiva, una película en la mejor tradición del cine de espías, con una ambientación muy cuidada, estupenda fotografía y con escenas de acción hiperrealistas y rodadas al modo tradicional, sin trampa ni cartón, con una Charlize Theron que se come la pantalla. Por contra, tiene una trama que peca de demasiado enrevesada, por lo que habrá momentos en los que el espectador se encuentre completamente perdido. Se me olvidaba, mención aparte a la banda sonora con éxitos de los años 80. 
 
NOTA: 7,5/10
 

viernes, 11 de agosto de 2017

Crítica: Inside (2016)

FICHA TÉCNICA
Título: Inside País: España, Reino Unido, Estados Unidos, Francia Duración: 100 minutos Género: Horror, Thriller Director: Miguel Ángel Vivas Guión: Jaume Balagueró, Alexandre Bustillo, Manu Diez, Julien Maury Productores: Adrián Guerra, Marta Sánchez, Núria Valls Música: Víctor Reyes Fotografía: Josu Inchaustegui Montaje: Luis de la Madrid Intérpretes: Rachel Nichols, Laura Harring, Andrea Tivadar, Stanny Coppet, Ben Temple, Craig Stevenson, David Chevers, Richard Felix, Maarten Swaan, Steve Howard Estreno en España: 28 de julio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años








SINOPSIS: Una joven viuda, embarazada y deprimida, intenta reconstruir su vida después del fatídico accidente de tráfico en el que perdió a su pareja y su oído de manera parcial. Ahora, a punto de dar a luz, vive en una casa aislada de un suburbio cuando, una noche de Navidad, recibe la visita inesperada de otra mujer con siniestras intenciones...

CRÍTICA: He de reconocer que no he visto la película francesa en la que se basa "Inside", À l'intérieur (2007), por lo que no puedo hacer comparaciones entre ambas y, por lo tanto, mi opinión no está condicionada. Pero, teniendo en cuenta las críticas que pululan por la red, se desprende que todo aquel que ha visto la original sale muy decepcionado del visionado de "Inside". Tengo entendido que aquella película era muy cruda y muy, muy salvaje, sin escatimar en gore y crueldad. El director español Miguel Ángel Vivas, reputado director de cortos y de la muy angustiosa Secuestrados (2010), opta por suavizar el tono y se apoya en el libreto de Jaume Balagueró (Lleida, 1968) para ofrecer un predecible thriller psicológico que tira de tópicos de género hasta la extenuación, al que no se le pueden negar ciertas virtudes en el intento de generar tensión pero que se ve lastrado por lo repetitivo de la propuesta. 

                               
                      Una mujer embarazada pierde a su marido en un accidente de tráfico y además le queda como secuela una sordera parcial. Durante la Nochebuena, recibe la visita de una mujer con intenciones siniestras para ella y su bebé, y a partir de ese momento se desarrolla un angustioso juego del gato y el ratón. Una premisa tan simple se podría haber finiquitado en menos tiempo, pero la película dura más de hora y media, y ese es el principal problema de la misma, alargar en el tiempo algo que funciona relativamente pero que en un momento dado se convierte en algo que termina cansando sobremanera al espectador. Es cierto que cuenta con un trabajo de fotografía estupendo, con un juego de claros y oscuros que casa muy bien con el tono de la película, y que a Vivas no se le puede negar destreza en el uso de la cámara, pero falla en el principal objetivo de este tipo de cintas, generar tensión en el espectador (algo que sí consiguió con la ya nombrada con anterioridad "Secuestrados") más allá de los dos o tres golpes de sonido, y el hecho de que uno no llegue a empatizar con la protagonista no dice demasiado a favor de la película. 

                    Y es que el diseño de personajes es otro aspecto que influye negativamente en el devenir de la película. Rachel Nichols (Maine, 1980), no termina de plasmar toda la fragilidad que debiera en el personaje de Sarah, teniendo en cuenta su embarazo y sus problemas de oído, que suponen un agravante a la situación a la que se enfrenta. Por contra, la mujer que quiere robarle el hijo a Sarah, encarnada por Laura Harring (Sinaloa, 1964), empieza bien, con un tono amenazante muy creíble, pero a medidad que avanza el metraje se convierte en una especie de Terminator Psicópata, acabando con todo el realismo que debería tener la película. Mención aparte para el resto de personajes: el amigo de la protagonista, su madre, los policías...,cuyas decisiones, a caballo entre lo absurdo y lo idiota, son de lo más patético que he visto últimamente, hasta el punto de que pueden provocar una carcajada en el espectador.

                        En definitiva, un producto bastante fallido, principalmente en lo que a su guión se refiere, por lo inverosímil de algunas situaciones y especialmente las acciones de algunos personajes, algo que no coincide con el tono serio de la cinta. No se le puede negar un acabado técnico y formal notable oficio en la dirección y ciertos picos (leves) de tensión, pero constituye algo insuficiente en un género en el que ya se ha visto todo, por lo que para poder impresionar hay que sacar algo muy bueno de la chistera, y no es el caso. Correcta para entretenerse un rato pero fácilmente olvidable.


NOTA3/10

domingo, 6 de agosto de 2017

Crítica: Baby Driver (2017)

FICHA TÉCNICA

Título: Baby Driver  País: Estados Unidos, Reino Unido Duración: 112 minutos Género: Acción, Crimen, Musical Director: Edgar Wright Guión: Edgar Wright Productores: Tim Bevan, Edgar Wright, Michelle Wright, Leo Thompson, Rachael Prior, Nira Park, Adam Perins Música: Steven Price Fotografía: Bill Pope Montaje: Jonathan Amos, Paul Machliss Intérpretes: Ansel Elgort, Jon Bernthal, John Hamm, Eiza González, Micah Howard, Lily James, Kevin Spacey, Jamie Foxx, CJ Jones, Lanny Joon, Paul Williams Estreno en España: 7 de julio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años 






SINOPSIS: Baby (Ansel Elgort) es un chico apasionado de la música y con cara de niño bueno que domina el volante como nadie antes lo ha hecho, pero su habilidad está en manos de Doc (Kevin Spacey), un jefe del crimen para quien trabaja. Cansado de ese estilo de vida y de cumplir las normas de este peligroso atracador, el joven decide cumplir una última misión antes de retirarse. Pero Doc no se lo va a poner fácil, y menos después de averiguar que Baby siente algo por una joven llamada Debora (Lily James). De esta forma, el talentoso conductor tendrá que luchar por su amor y su libertad. 

CRÍTICA: El director de "Baby Driver", Edward Wright (Dorset, 1974), es el responsable de la denominada "Trilogía del Cornetto", compuesta por las alocadas y desenfrenadas Zombies Party (2004), Arma Fatal (2007), y Bienvenidos al fin del mundo (2013), en las que parodiaba las películas de zombis, las "buddy movies" policíacas y el cine de ciencia-ficción apocalíptico, respectivamente. Para su nueva película ha escogido una historia de atracos al uso en la que bebe de numerosas fuentes, como Quentin Tarantino, entre otros, y que rezuma un estilo comiquero por los cuatro costados, y que ha tenido una gran acogida de crítica y público. ¿Las claves? Componer un cóctel en el que tienen cabida la acción, la historia de amor y hasta el musical, con una puesta en escena inmejorable.

                   Podriamos considerar a "Baby Driver" como la hermana gamberra y transgresora de Drive (2011). Ambas ofrecen atracos, coches, una historia de amor y una potentísima banda sonora, pero "Baby Driver" se aleja de ese tono relativamente "calmado" de la película de Nicolas Winding Refn para ofrecernos un ritmo electrizante durante buena parte del metraje y una dirección ejecutada de tal forma que en muchas ocasiones nos encontramos más cerca de un videoclip que de una película al uso. "Baby Driver" es tremendamente original en su concepción, pero la ejecución falla en el momento en el que el director no sabe lidiar con aquellas escenas en las que no tenemos coches o atracos de por medio, lo que hace bajar al conjunto algunos enteros. Eso sí, las escenas de acción son una auténtica gozada, rodadas a la antigua usanza, por lo que el realizador no ha recurrido a trucos infográficos, y en perfecta sincronía con todas y cada una de las canciones elegidas para acompañarlas. Es posible que la fórmula termine cansando con el paso de los minutos y que ese efecto sorpresa se acabe diluyendo, especialmente si el espectador no entra en el juego y decide exigirle algo más a lo que le están contando en pantalla.

                   En un reparto coral y repleto de personajes carismáticos, Ansel Elgort (Nueva York, 1994),que encarna a Baby, el conductor, se zampa casi sin querer al resto de actores y que es el protagonista absoluto. Su presentación es antológica, y aunque a ratos me resultó algo cargante hay que reconocer que tiene hechuras de gran actor. En pantalla comparte varias escenas con Kevin Spacey (New Jersey, 1959), que da vida al jefe de la banda de ladrones, un personaje con pinceladas tarantinescas, como ya hemos comentado con anterioridad y que vuelve a dar una lección interpretativa, aunque su joven partenaire le aguanta el envite con soltura. Jon Bernthal (Washington, 1976) tiene una aparición testimonial, preludio de la interpretación cargada de excesos de un Jamie Foxx (Texas, 1967) desatado y con los mejores puntos de humor. Jon Hamm (St.Louis, 1971) aporta su buen saber hacer a un personaje que oscila entre el saber estar del comienzo y el histerismo de los últimos veinte minutos de la película. Papeles poco suculentos para las chicas de la función, Lily James (Surrey, 1989) y Eiza González (México DF, 1990), que encarnan al objeto del amor del protagonista y a la novia del personaje de Jon Hamm, respectivamente.

                    En definitiva, una película muy original, que rezuma creatividad por los cuatros costados, tanto narrativa como técnicamente, y que mezcla géneros de una manera muy acertada, aunque su montaña rusa argumental puede llegar a cansar al espectador que no acepta el reto de entrar en el juego aceptando todas sus reglas.


NOTA: 8/10 

domingo, 30 de julio de 2017

Crítica: A 47 metros (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: 47 Meters Down País: Estados Unidos, Reino Unido, República Dominicana Duración: 89 minutos Género: Aventura, Drama, Horror Director: Johannes Roberts Guión: Johannes Roberts, Ernest Riera Productores: Bob Weinstein, Harvey Weinstein, Lee Vandermolen, Matthew Signer, Iain Abrahams, Byron Allen, Mark Borde, Andrew Boucher, Will Clarke Música: tomandandy Fotografía: Mark Silk Montaje: Martin Brinkler Intérpretes: Mandy Mooore, Claire Holt, Chris Johnson, Yani Gellman, Santiago Segura, Matthew Modine Estreno en España: 21 de julio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años







SINÓPSIS: Dos hermanas que se encuentran de vacaciones en México quedan atrapadas en una jaula para tiburones en el fondo del océano. Con menos de una hora de oxígeno y grandes tiburones blancos rodeándolas, deben luchar por sobrevivir.

CRÍTICA: Verano. Es tiempo de playa, chiringuitos, crema protectora y, por supuesto, película de tiburones. El año pasado, aproximadamente por estas fechas, se estrenaba otra película con escualo asesino incluido, Infierno Azul (2016), en la que Blake Lively sufría el acoso de un gran tiburón blanco. Este año, Johannes Roberts (Cambridge, 1976), especializado en películas de terror, nos trae otra pesadilla acuática, un producto de fácil digestión y que no perdurará en nuestras retinas durante mucho tiempo, y que presenta muy poquitas virtudes y cantidad de desaciertos.

                   El punto de partida es muy, muy simple. Tanto que con una pequeña presentación de los personajes, dos hermanas que están de vacaciones, enseguida entramos en materia. Tras conocer a dos chicos en una noche de fiesta, aceptan su invitación para ver tiburones blancos metidas en una jaula protectora. Tenemos a la hermana pequeña, alocada y juerguista, que quiere vivir experiencias extremas, y la hermana mayor, más responsable y que acaba de terminar la relación con su novio, y que no termina de ver claro lo de meterse en la jaula con grandes depredadores a su alrededor. No hace falta ser el espectador con el ojo más clínico para saber que, tarde o temprano, la cosa acabará mal. Y así es. El cable que sujeta la jaula se rompe, precipitándose hasta el fondo, a 47 metros de profundidad.

                         Lo que promete ser una experiencia asfixiante y terrorífica para el espectador se convierte en un cúmulo de despropósitos,gracias principalmente a la inutilidad e inoperancia de las dos protagonistas, que transforma casi sin querer un "survival horror" en una mala comedia en la que lo único que piensas es cuál va a ser la siguiente torpeza de las protagonistas para ser engullidas por algún tiburón que pase por ahí o quedarse sin aire. En resumidas cuentas, se trata de un manual de qué no se debe hacer si te encuentras en una situación de este tipo. A favor de la película diré que el metraje es exiguo, por lo que no da tiempo a que uno se aburra soberanamente, que tiene un par de escenas bien llevadas en lo que al suspense se refiere y ofrece un giro sorpresa que, aunque se ve a leguas, llega a inquietar.
                    En definitiva, una propuesta que aporta muy poco al género y con unas interpretaciones de telefilme de sobremesa, que no puede escapar de el sambenito de repetitiva. No se hace larga, y eso es de agradecer cuando ves que la cosa no da para más. Hay mejores opciones en la cartelera, pero si no eres demasiado exigente y te gustan las películas de tiburones, puedes echarle un vistazo.
NOTA: 4/10

 

viernes, 28 de julio de 2017

Crítica: Dunkerque (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: Dunkirk País: Estados Unidos Duración: 106 minutos Género: Acción, Drama, Histórico Director: Christopher Nolan Guión: Christopher Nolan Productores: Christopher Nolan, Maarten Swart, Emma Thomas, Andy Thompson, Jake Myers, John Bernard Música: Hans Zimmer Fotografía: Hoyte Van Hoytema Montaje: Lee Smith Intérpretes: Fionn Whitehead, Damien Bonnard, Aneurin Barnard, Barry Keoghan, Mark Rylance, Tom Hardy, Jack Lowden, Kenneth Branagh, James D´Arcy, Cillian Murphy, Harry Stiles Estreno en España: 21 de julio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años 








SINÓPSIS: En plena Segunda Guerra Mundial, cientos de miles de británicos y tropas aliadas se encuentran rodeados por las fuerzas enemigas en la ciudad francesa de Dunkerque. Atrapados en la playa con el mar a sus espaldas, se enfrentan a una situación imposible mientras el ejército contrario se acerca.

CRÍTICA: O lo amas o lo detestas, pero el caso es que Christopher Nolan (Londres, 1970), no deja indiferente a nadie, y cada nueva película que estrena supone una excusa perfecta para que sus seguidores y detractores se tiren los trastos a la cabeza en las redes sociales. No diré cuál de ellos lleva razón, pero lo que si está claro es que Nolan ha aportado su pequeño granito de arena al género bélico (aunque él mismo dice que no es una película bélica, sino de supervivencia) a través de su personal concepción del cine, una manera de entender la dirección que le ha valido calificativos tan "amigables" como pretencioso o sobrevalorado. Para su nueva película se ha centrado en un pasaje poco conocido de la Segunda Guerra Mundial, la evacuación de 400.000 soldados pertenecientes a las tropas aliadas, rodeados por los alemanes en la ciudad francesa de Dunkerque, situada a 40 kilometros de las costas británicas. Este punto de partida le vale a Nolan para conformar una película que mantiene al espectador en absoluta tensión, y que reinventa en cierto modo el género bélico, mediante la incorporación de algunos de los rasgos definitorios de toda su filmografía. ¿Mejor película del año?¿Futura ganadora en los Oscars? El tiempo lo dirá...

                 Un soldado solitario en una calle cualquiera de una ciudad cualquiera,no en vano todas parecen iguales, inmerso en una batalla de una guerra que no entiende pero en la que tiene que luchar por su supervivencia. Los espectadores vivimos en una calma relativa, hasta que el sonido de un disparo nos saca de nuestro letargo y es entonces cuando somos conscientes de que ya no tenemos escapatoria. Nolan, a través de una maestría visual que hasta duele, y un uso del sonido pocas veces visto en el cine nos mete de lleno en la historia, nos hace partícipes de la angustia de los soldados, del miedo a no volver a casa, de la tensa espera, de ese sabor ácido en la boca que te está recordando a gritos que tal vez tú seas el destinatario de la siguiente bala. Nadie está a salvo, nadie es inmune, y la tensa espera para ser rescatados es eterna, la desesperanza se apodera de los corazones de los soldados. Nos hace partícipes del valor mostrado por los marineros ingleses, conscientes de que su participación puede ser vital para que sus soldados regresen sanos y salvos a su hogar. Y nos hace participes de la soledad de los pilotos de combate, recluidos en un asfixiante cubículo, a solas con sus miedos y su responsabilidad. En "Dunkerque" apenas hay diálogos, por lo que todo lo que sucede lo vemos reflejado en los semblantes de los aterrados combatientes, casi todos adolescentes, por lo que no hacen falta las palabras, el terror es  mudo. Y todo ello lo plasma en imágenes Nolan sin utilizar ni una sola gota de sangre, ni la visión de miembros desmembrados por la playa, algo como poco curioso tratándose de una película de estas características.

                     Es evidente que Nolan no puede dejar de ser Nolan, y aunque nos encontramos ante su película menos arriesgada en lo que a narración se refiere (trilogía de El Caballero Oscuro aparte), no es capaz de resistirse a dejar su sello personal y presentarnos la historia estructurada en tres ámbitos temporales, lo que él mismo ha dado en llamar PLAYA, MAR Y AIRE, que avanzan de manera inexorable hacia una confluencia final. El grupo de soldados que esperan en la playa para ser rescatados, los valerosos marineros ingleses que se lanzaron al mar para rescatarlos y un piloto aliado con una hora de combustible son los personajes principales de cada una de las historias. Aquí el director se deja llevar y se ve que está claramente en su terreno, maneja como nadie los diferentes tempos para proporcionar una experiencia prácticamente taquicárdica (no es broma, las pulsaciones suben bastante en algunas partes de la película), y para acrecentar esta sensación, Nolan se apoya en la excelente partitura de Hans Zimmer (Hesse, 1957), en ocasiones más protagonista que las propias imágenes, pero precisa como un metrónomo.

                           En definitiva, una película visceral y de una calidad incontestable, más allá de que te pueda gustar más o menos el director. Es una experiencia única para los sentidos en el apartado técnico, por lo que recomiendo disfrutarla en vuestra sala IMAX más cercana. ¿Que tiene fallos? Sí, la poca importancia que da a los soldados franceses, el hecho de que el enemigo sea prácticamente invisible, únicamente escuchamos sus disparos, el sonido de sus bombas y una constante y amenazante presencia, pero sin ver ni un rostro alemán ¿Mejor película de lo que llevamos de año? Para mí, sí, ha sido una gran experiencia y la sensación constante de que estaba viendo algo majestuoso, de ahí la nota que le doy.

NOTA: 10/10

domingo, 16 de julio de 2017

Crítica: La guerra del planeta de los simios (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: War for the Planet of the Apes País: Estados Unidos Duración: 140 minutos Género: Acción, Aventura, Drama, Ciencia-Ficción, Thriller Director: Matt Reeves  Guión: Mark Bomback, Matt Reeves Productores: Mark Bomback, Peter Chernin, Rick Jaffa, Amanda Silver Música: Michael Giacchino Fotografía: Micahel Seresin Montaje: William Hoy, Stan Salfas Intérpretes: Andy Serkis, Woody Harrelson, Steve Zahn, Amiah Miller, Karin Konoval, Gabriel Chavarria, Judy Greer, Devyn Dalton, Sara Canning, Toby Kebbell Estreno en España: 12 de julio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años








SINÓPSIS: César y sus monos son forzados a encarar un conflicto mortal contra un ejército de humanos liderado por un brutal coronel. Después de sufrir pérdidas enormes, César lucha con sus instintos más oscuros en una búsqueda por vengar a su especie. Cuando finalmente se encuentren, César y el Coronel protagonizarán una batalla que pondrá en juego el futuro de ambas especies y el del mismo planeta.

CRÍTICA: Corría el año 2011 cuando, refrendando la alarmante falta de ideas que asola al Hollywood actual, se estrenaba El origen del planeta de los simios, una nueva vuelta de tuerca a la saga que mostraba la eterna lucha de simios y humanos por el planeta Tierra. Más de uno tembló (me incluyo) acordándose de la abominación que perpetró Tim Burton en 2001, sin duda una de sus peores películas. Nada más lejos de la realidad, la película constituyó un soplo de aire fresco para la saga, decidiéndose a contar la historia desde sus orígenes, y su éxito propició una segunda parte en 2014, El amanecer del planeta de los simios que, lejos de sucumbir al tópico de "segundas partes nunca fueron buenas", se reafirmó en su propuesta y también volvió a salir victoriosa. "La guerra del planeta de los simios" supone un broche colosal a la trilogía, cine palomitero de calidad, un blockbuster inteligente llamado a reinar en las salas durante el verano.


              Nos encontramos sin duda ante una entrega curiosa en su concepción cinéfila, ya que ofrece una mezcolanza de géneros tan dispares como el western de temática vengativa o el cine bélico, con claras referencias, veladas en ocasiones, explícitas en otras, a Apocalypse Now (1979), e incluso tenemos reminiscencias de aquellas películas de huidas carcelarias tan populares en las décadas de los 60-70. Todo ello constituye un producto la mar de atractivo, que contiene los suficientes ingredientes para contentar tanto a aquellos que van a una sala de cine a pasar el rato como a aquellos que buscan una propuesta más sesuda y con mensaje implícito. Para ello, Matt Reeves (Rockvile Center, 1966), utiliza un cuidado concepto de la narrativa, con una dirección virtuosa, amén de abordar de manera directa temas que hacen que el metraje vire hacia una dirección más oscura, como la venganza, la traición o la crueldad entre especies, rasgos de la película que alcanzan su máxima expresión en el duelo entre César y el Coronel. Mención aparte para el fantástico trabajo del equipo de efectos especiales, ya que en esta tercera entrega el diseño de los simios y su interacción con los humanos alcanzan cotas de perfección nunca antes vistas. Un punto a favor también para la potente partitura de Michael Giacchino, uno de los compositores más en forma de la actualidad.

                   La carga interpretativa de la cinta recae sobre dos personajes principalmente. Por un lado tenemos al líder de los simios, César, encarnado por Andy Serkis (Ruislip, 1964). La evolución del personaje a lo largo de las tres entregas ha sido impresionante, alcanzando su madurez en la película que nos ocupa, ya que tiene que lidiar con sentimientos encontrados, con la lucha interna en la que oscila entre decidir si hace lo mejor para su especie o si sus ansias de venganza son más fuertes. Es por ello que nos encontramos a un César entrañable en ocasiones e implacable y violento en otras. Ya va siendo hora que la Academia reconozca el trabajo de Serkis y la evolución imparable que el capture motion experimenta en el cine actual. Y como todo héroe que se precie merece un antagonista que esté a su altura, Woody Harrelson (Midland, 1961) traza un personaje (claramente inspirado en el Coronel Kurtz de la ya mencionada "Apocalypse Now") que alberga un odio visceral hacia los simios en su interior, y que representa a la perfección la deshumanización de su especie, hasta el punto de que uno no sabe quién es el simio y quién el hombre. Las escenas que comparten tienen una alta carga emocional. No hay que perder de vista al "Bad Ape", interpretado por Steve Zahn (Marshall, 1967), del que no daré ningún detalle para no perder el efecto sorpresa.
                       En definitiva, una película que cierra la que es sin duda una de las mejores trilogías que nos ha dado el cine en los últimos años, que demuestra que el talento y una historia bien contada, bien rodada y con unas interpretaciones estupendas, apoyado todo en unos exquisitos FX, no están reñidos con un enfoque del cine dirigido a entretener
 NOTA: 9/10