domingo, 16 de julio de 2017

Crítica: La guerra del planeta de los simios (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: War for the Planet of the Apes País: Estados Unidos Duración: 140 minutos Género: Acción, Aventura, Drama, Ciencia-Ficción, Thriller Director: Matt Reeves  Guión: Mark Bomback, Matt Reeves Productores: Mark Bomback, Peter Chernin, Rick Jaffa, Amanda Silver Música: Michael Giacchino Fotografía: Micahel Seresin Montaje: William Hoy, Stan Salfas Intérpretes: Andy Serkis, Woody Harrelson, Steve Zahn, Amiah Miller, Karin Konoval, Gabriel Chavarria, Judy Greer, Devyn Dalton, Sara Canning, Toby Kebbell Estreno en España: 12 de julio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINÓPSIS: César y sus monos son forzados a encarar un conflicto mortal contra un ejército de humanos liderado por un brutal coronel. Después de sufrir pérdidas enormes, César lucha con sus instintos más oscuros en una búsqueda por vengar a su especie. Cuando finalmente se encuentren, César y el Coronel protagonizarán una batalla que pondrá en juego el futuro de ambas especies y el del mismo planeta.

CRÍTICA: Corría el año 2011 cuando, refrendando la alarmante falta de ideas que asola al Hollywood actual, se estrenaba El origen del planeta de los simios, una nueva vuelta de tuerca a la saga que mostraba la eterna lucha de simios y humanos por el planeta Tierra. Más de uno tembló (me incluyo) acordándose de la abominación que perpetró Tim Burton en 2001, sin duda una de sus peores películas. Nada más lejos de la realidad, la película constituyó un soplo de aire fresco para la saga, decidiéndose a contar la historia desde sus orígenes, y su éxito propició una segunda parte en 2014, El amanecer del planeta de los simios que, lejos de sucumbir al tópico de "segundas partes nunca fueron buenas", se reafirmó en su propuesta y también volvió a salir victoriosa. "La guerra del planeta de los simios" supone un broche colosal a la trilogía, cine palomitero de calidad, un blockbuster inteligente llamado a reinar en las salas durante el verano.


              Nos encontramos sin duda ante una entrega curiosa en su concepción cinéfila, ya que ofrece una mezcolanza de géneros tan dispares como el western de temática vengativa o el cine bélico, con claras referencias, veladas en ocasiones, explícitas en otras, a Apocalypse Now (1979), e incluso tenemos reminiscencias de aquellas películas de huidas carcelarias tan populares en las décadas de los 60-70. Todo ello constituye un producto la mar de atractivo, que contiene los suficientes ingredientes para contentar tanto a aquellos que van a una sala de cine a pasar el rato como a aquellos que buscan una propuesta más sesuda y con mensaje implícito. Para ello, Matt Reeves (Rockvile Center, 1966), utiliza un cuidado concepto de la narrativa, con una dirección virtuosa, amén de abordar de manera directa temas que hacen que el metraje vire hacia una dirección más oscura, como la venganza, la traición o la crueldad entre especies, rasgos de la película que alcanzan su máxima expresión en el duelo entre César y el Coronel. Mención aparte para el fantástico trabajo del equipo de efectos especiales, ya que en esta tercera entrega el diseño de los simios y su interacción con los humanos alcanzan cotas de perfección nunca antes vistas. Un punto a favor también para la potente partitura de Michael Giacchino, uno de los compositores más en forma de la actualidad.

                   La carga interpretativa de la cinta recae sobre dos personajes principalmente. Por un lado tenemos al líder de los simios, César, encarnado por Andy Serkis (Ruislip, 1964). La evolución del personaje a lo largo de las tres entregas ha sido impresionante, alcanzando su madurez en la película que nos ocupa, ya que tiene que lidiar con sentimientos encontrados, con la lucha interna en la que oscila entre decidir si hace lo mejor para su especie o si sus ansias de venganza son más fuertes. Es por ello que nos encontramos a un César entrañable en ocasiones e implacable y violento en otras. Ya va siendo hora que la Academia reconozca el trabajo de Serkis y la evolución imparable que el capture motion experimenta en el cine actual. Y como todo héroe que se precie merece un antagonista que esté a su altura, Woody Harrelson (Midland, 1961) traza un personaje (claramente inspirado en el Coronel Kurtz de la ya mencionada "Apocalypse Now") que alberga un odio visceral hacia los simios en su interior, y que representa a la perfección la deshumanización de su especie, hasta el punto de que uno no sabe quién es el simio y quién el hombre. Las escenas que comparten tienen una alta carga emocional. No hay que perder de vista al "Bad Ape", interpretado por Steve Zahn (Marshall, 1967), del que no daré ningún detalle para no perder el efecto sorpresa.
 
                       En definitiva, una película que cierra la que es sin duda una de las mejores trilogías que nos ha dado el cine en los últimos años, que demuestra que el talento y una historia bien contada, bien rodada y con unas interpretaciones estupendas, apoyado todo en unos exquisitos FX, no están reñidos con un enfoque del cine dirigido a entretener
 
 NOTA: 9/10


miércoles, 12 de julio de 2017

Crítica: La Momia (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: The Mummy País: Estados Unidos Duración: 110 minutos Género: Acción, Aventura, Fantasía Director: Alex Kurtzman Guión: David Koepp, Christopher McQuarrie, Dylan Kussman Productores: Sarah Bradshaw, Jeb Brody, Sean Daniel, Alex Kurtzman, Roberto Orci Música: Brian Tyler Fotografía: Ben Seresin Montaje: Gina Hirsch, Paul Hirsch, Andrew Mondshein Intérpretes: Tom Cruise, Russell Crowe, Annabelle Wallis, Sofia Boutella, Jake Johnson, Courtney B. Vance, Marwan Kenzari Estreno en España: 9 de junio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINÓPSIS: A pesar de estar enterrada en una tumba en lo más profundo del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella) cuyo destino le fue arrebatado injustamente, se despierta en la época actual, trayendo consigo una maldición que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años.

CRÍTICA: Al igual que el Universo Cinematográfico Marvel, de Marvel Studios, o el Universo Extendido de DC, que aglutinan una notable cantidad de películas basadas en sus respectivo superhéroes, la Universal se lanzó hace tiempo a producir su propio universo, basado en aquellos monstruos clásicos que aterrorizaron a multitud de generaciones (Drácula, el Hombre Lobo, el Hombre Invisible...) y agrupados con el nombre de Dark Universe. Pues bien, si el camino a seguir es parecido a lo que se nos ofrece con esta nueva versión de La Momia, ya podemos echarnos a temblar, y no del miedo que nos va a provocar la cinta  precisamente.

                        Los que acudan al cine esperando una cinta de terror, que ni se molesten. Nos encontramos con una cinta que se centra en la acción y en las aventuras, y creo que los que vayan buscando algo por el estilo tampoco quedarán satisfechos. Tampoco contentará a aquellos que busquen cierta dosis de humor. Por lo tanto, el principal fallo de la película es que coge ingredientes de aquí y allá y los mezcla sin ton ni son, con el agravante de que no cuenta con un guión lo mínimamente sólido en el que sustentarse. El libreto que firman, entre otros, David Koepp o Christopher McQuarrie, responsables de algunos de los últimos éxitos de Tom Cruise, no tiene un mínimo de coherencia en el desarrollo de la trama, reduciéndose a un mero desfile de escenas en el que la continuidad brilla por su ausencia. La sobredosis de efectos especiales, especialmente en cuanto al uso del CGI se refiere, no ayuda en esta ocasión, dejando la sensación de que nos encontramos ante un producto sin alma.

                                 Otro de los daños colaterales de la ausencia de guión es que los personajes resultan más planos que una tabla. Con el caché que ya tiene adquirido, y además siendo productor de la cinta, Tom Cruise (Syracuse, 1962) campa a sus anchas y pasa en pantalla casi todos los minutos del metraje, pero al contrario de otras películas de acción que ha hecho últimamente, no termina de creerse del todo el trabajo que está llevando a cabo, lo veo incluso desubicado. O tal vez es que, sencillamente, se nos hace mayor. Sofia Boutella (Bab El Ouded, 1982), es Ahmanet, la momia, y aporta fuerza y presencia a su personaje, hasta el punto de decir que sale mejor parada que la principal estrella. El personaje de Russell Crowe (Wellington, 1964) se supone que va a ser el nexo de unión entre todas las películas de Dark Universe. Pues bien, la presentación del personaje es ridícula, sus aparaciones son ridículas y llega un momento en el que desaparece por arte de magia para no volver a ser visto. Un misterio, y una pena, teniendo en cuenta el potencial del personaje al que encarna (no diré cuál, para mantener la sorpresa). De la rubia florero y del compañero chistoso (llega a ser cargante) no quiero ni acordarme.
                                         En definitiva, un blockbuster fallido en casi todas sus líneas, de esos que olvidas una vez que sales de la sala, ya que no termina por centrarse y va dando palos de ciego. Por decir algo positivo, me quedo con alguna escena puntual y con la banda sonora de Brian Tyler. Los ingredientes están ahí, pero hay que saber mezclarlos para que el cóctel no se nos indigeste. Mucho le queda a la Universal por mejorar si quiere que su mastodóntico proyecto llegue a buen puerto. Siguiente parada, "La novia de Frankenstein". Os dejo una foto con los actores vinculados a los siguientes films de Dark Universe:
 NOTA: 3/10 

lunes, 10 de julio de 2017

Crítica: Llega de noche (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: It comes at night País: Estados Unidos Duración: 91 minutos Género: Horror, misterio Director: Trey Edward Shults Guión: Trey Edward Shults Productores: Justin R.Chan, Joel Edgerton, Chase Joliet, David Kaplan,Andrea Roa Música: Brian McOmber Fotografía: Drew Daniels Montaje: Matthew Hannam, Trey Edward Shults Intérpretes: Joel Edgerton, Christopher Abbott, Carmen Ejogo, Riley Keough, Kelvin Harrison Jr., Griffin Robert Faulkner, David Pendleton Estreno en España: 7 de julio de 2017 Calificación: No recomendada a menores de 16 años



SINOPSIS: Protegido en un hogar seguro ante un peligro sobrenatural que aterroriza al mundo, un hombre ha establecido un frágil orden doméstico con su mujer y su hijo. Pero todo se tambalea ante la llegada de una joven familia desesperada en busca de refugio.

CRÍTICA:    En cuestión de gustos cinematográficos y opiniones sobre películas, me gusta ir contracorriente. Según lo que voy viendo por internet, el recibimiento hacia esta película ha sido por lo general frío y no ha cumplido con las expectativas. Cierto que pronto le habían colgado el cartel de la "mejor película de terror en años", calificativo que habré visto ya dirigido a unas cuantas películas de los últimos tiempos, y que casi siempre suele ser un lastre más que una ayuda. Pues a mí me ha gustado, y mucho. Hacía tiempo que no me sentía atado a la butaca de esa manera, mordiéndome las uñas y dejándome arrastrar por una historia dura y muy bien contada. Veamos las virtudes y también algunos defectos del segundo largometraje de Trey Edward Shults (Houston, 1988).

                              La película pone enseguida las cartas sobre la mesa, partiendo de la premisa de no dar ningún tipo de información adicional al espectador, de no dar todo muy mascado, para que seamos nosotros los que nos pongamos en situación y sintamos lo que los protagonistas sienten. Una familia vive aislada en el bosque debido a un acontecimiento puntual del que no nos dan pistas pero que podemos adivinar por la impactante escena inicial. Han sobrevivido tanto tiempo gracias a que han seguido a rajatabla las reglas que se han autoimpuesto. El encuentro del padre con un visitante inesperado hará saltar por los aires esa (falsa) "normalidad" en la que se hallan instalados. 

                                      A partir de ahí asistimos a un ensayo sobre la familia y el instinto de supervivencia, sobre los miedos que atenazan al ser humano cuando se encuentra en situaciones límite y sobre el poder de la sugestión. Para contarnos todo esto, el director se centra en una narración pausada (no confundir con lenta), apoyada en un uso inteligente del escenario (la casa, sus rincones, sus habitaciones, sus ruidos...) y de la luz, reducida en multitud de ocasiones a las lámparas o linternas que usan los habitantes de la casa. También hay escenas en exteriores, orientadas a remarcar esa soledad y esa sensación de aislamiento que atenaza a los protagonistas. Los sueños de uno de los protagonistas también tienen su hueco en la trama, lo que acrecienta el tono de desconcierto de la historia.

                                        El principal hándicap que tiene la cinta es que no va a contentar de ninguna manera a aquellos espectadores que busquen respuesta a todos los interrogantes de la película (me incluyo entre ellos). Está construida de manera que cada uno debe sacar sus propias conclusiones, y más que indagar en el origen de la pandemia, nos invita a participar en el trasfondo moral que subyace en las decisiones de los protagonistas. Nadie es bueno ni malo en la cinta, es más, los claroscuros rodean las personalidades de todos los habitantes de la casa, acentuando su caída a los infiernos a medida que avanza el metraje. Por todo ello, la película defraudará a los que esperen hordas de zombis rodeando la cabaña o apariciones fantasmagóricas, todo gira en torno a la sugestión. Eso sí, no faltan los sustos apoyados en un aumento desproporcionado del volumen, algo que se despega del tono general de la película.

                                       Del reparto me gustaría destacar a Joel Edgerton (Blacktown, 1974), como el padre de familia que hará cualquier cosa por proteger a su familia. Su evolución es bastante interesante, y como he comentado anteriormente, el mejor ejemplo de esa línea que separa la cordura de la desconfianza y la paranoia. El resto del elenco no desentona y ofrece interpretaciones reseñables.
 
                                            En definitiva, una película desesperanzadora y desgarradora, que se centra en las consecuencias que el aislamiento y la lucha por la supervivencia tienen sobre el ser humano, capaz de llevar a cabo actos que sobrepasan los límites de la ética, poniendo énfasis en la máxima que afirma que "el hombre es un lobo para el hombre". 
 
NOTA: 8/10 


 

domingo, 9 de julio de 2017

Crítica: Día de Patriotas (2016)

FICHA TÉCNICA
Título: Patriot´s day País: Estados Unidos, Hong Kong Duración: 133 minutos Género: Crimen, Drama, Histórico Director: Peter Berg Guión: Peter Berg, Matt Cook, Joshua Zetumer, Paul Tamasy, Eric Johnson Productores: Mark Wahlberg, Nicholas Nesbitt, Dorothy Aufiero Música: Trent Reznor, Atticus Ross Fotografía: Tobias A.Schliessler Montaje: Gabriel Fleming Intérpretes: Mark Wahlberg, Kevin Bacon, John Goodman, Michelle Monaghan, J.K.Simmons, Alex Wolff, Melissa Benoist Estreno en España: 7 de julio de 2017 Calificación: No recomendada para menores de 16 años




SINOPSIS: Tommy Saunders, agente de la Policía de Boston, deberá investigar los acontecimientos de la Maratón de Boston, en 2013, cuando la explosión de varias bombas provocó tres víctimas y graves secuelas en los afectados. La investigación le llevará por toda la ciudad para dar caza a los terroristas responsables del atentado.

CRÍTICA: El director Peter Berg (New York, 1964) y el actor Mark Wahlberg (Boston, 1971) vuelven a cruzar sus caminos tras El único superviviente (2013) y Marea Negra (2016), ambas basadas en hechos reales, como la cinta que nos ocupa. En esta ocasión la historia se centra en el atentado que se produjo en la línea de meta del Maraton de Boston, el 15 de abril de 2013, que se saldó con tres víctimas y numerosos heridos. Nos encontramos ante una propuesta muy interesante,no tanto en el fondo como en la forma, eso sí, siempre que tengamos presente que el film es un vehículo  para mayor gloria del patriotismo de barras y estrellas tan del gusto del público norteamericano.

                        Tal y como ha venido demostrando en sus últimos trabajos, Peter Berg se consolida como un muy competente director de thrillers de acción con un leve trasfondo dramático. En "Día de patriotas" se reafirma en esta tendencia, dejándonos una película con un potente tempo narrativo, apoyado en un montaje estupendo que no da tregua al espectador ni un segundo y dando en ocasiones la sensación de que estamos ante un documental, ya que intercala imágenes de ficción con las imágenes reales de la investigación. 
 
                                  La película se divide en varios actos: una presentación más o menos minuciosa de los personajes (terroristas incluidos), para que pongamos cara a la gente que vivió el horror ese día 15 de abril; el atentado en sí, con los momentos de confusión que se vivieron; la investigación minuciosa que se llevó a cabo para intentar encontrar a los culpables, más una media hora final especialmente intensa de la que no desvelaré nada. Berg sabe combinar los estilos de dirección necesarios en función de lo que nos quiere contar, siendo sutil en los momentos más intimistas de la cinta, aquellos en los que predominan los primeros planos que se detienen en las emciones de los personajes (tremenda la escena del interrogatorio), y sin problemas para cargarse la cámara al hombro y rodar desde el centro de la acción la detonación de las bombas o los tiroteos.
 
                                    Un reparto coral, repleto de caras conocidas, da vida a aquellas personas que vivieron el terrible atentado. El ya mencionado Mark Wahlberg encarna a un personaje ficticio,que supone un evidente homenaje a todas las fuerzas de seguridad que ayudaron a los heridos y participaron en la caza de los dos terroristas. Kevin Bacon (Philadelphia, 1958), es el agente del FBI encargado del caso una vez que queda claro que se trata de un asunto de terrorismo. Me ha gustado el personaje, firme en su decisión de buscar a los culpables pero temeroso de que puedan dar un paso en falso que ponga en evidencia la ineficacia a la hora de controlar a los terroristas en suelo americano (como se demostrará a lo largo de la película). Papeles destacados para Michelle Monaghan (Iowa, 1976), como esposa del protagonista y John Goodman (St. Louis, 1952), como otro de los agentes implicados en la investigación. Completa el reparto con un pequeño papel pero no menos importante para la trama J.K Simmons (Detroit, 1955).
 
                                           En definitiva, una trepidante película excelentemente documentada, que se apoya en una dirección dinámica y sin fisuras, un reparto equilibrado y solvente y una factura técnica de imponente acabado, pero que puede adolecer de cierta falta de implicación emocional, resultando algo aséptica en algunos tramos. Trata con absoluto respeto a la ciudad de Boston y al ejemplar comportamiento que tuvieron sus habitantes tras el atentado, por lo que la cinta se puede entender como un sentido tributo a todas las personas que sufrieron las consecuencias de ese día terrible.
 
NOTA: 7,5/10 
 
 
 
 

domingo, 28 de mayo de 2017

Crítica: Guardianes de la Galaxia Vol.2 (2017)


FICHA TÉCNICA
Título: Guardians of the Galaxy Vol.2 País: Estados Unidos Duración: 137 minutos Género: Acción, Aventuras, Ciencia Ficción Director: James Gunn Guión: James Gunn, Dan Abnett, Andy Lanning Productores: Victoria Alonso, Kevin Feige, Nikolas Korda, Stan Lee Música: Tyler Bates Fotografía: Henry Braham Montaje: Fred Raskin, Craig Wood Intérpretes: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Vin Diesel, Bradley Cooper, Michael Rooker, Karen Gillan, Pom Klementieff, Sylvester Stallone, Kurt Russell, Elizabeth Debicki, Chris Sullivan, Sean Gunn Estreno en España: 28 de abril de 2017 Calificación: No recomendada para menores de 13 años



SINOPSIS: Continúan las aventuras del equipo en su travesía por los confines del cosmos. Los Guardianes deberán luchar para mantener unida a su nueva familia mientras intentan resolver el misterio de los verdaderos orígenes de Peter Quill. Viejos rivales se convertirán en nuevos aliados, y queridos personajes de los cómics clásicos acudirán en ayuda de nuestros héroes a medida que el universo cinematográfico de Marvel continúa expandiéndose.
CRÍTICA: Contra todo pronóstico, y superando todas las expectativas previstas, Guardianes de la Galaxia (2014) supuso un auténtico fenómeno de crítica y público, hasta el punto de que muchos la consideramos (a pesar de que he de reconocer que no había oído hablar del cómic en el que se basa) como la mejor de las películas de Marvel Studios, teniendo en cuenta que la saga de Los Vengadores empieza a transitar por un camino entre lo trascendental y lo superfluo que empieza a ser verdaderamente peligroso para el entretenimiento. Y lo consiguió con una estimulante mezcla de preciosistas efectos especiales, personajes con gran carisma, un humor irreverente que rodeaba la historia de un halo de cachondeo y una fabulosa banda sonora con varios éxitos de los 60 y los 70. Evidentemente era cuestión de tiempo que la secuela empezara a tomar forma, y por fin la tenemos aquí, y es momento de juzgar si ha merecido la pena o, por el contrario, nuestros héroes han patinado en esta ocasión. 
                      La duda queda disipada rápidamente, porque la escena utilizada para introducir los títulos de crédito es sencillamente magistral, demostrando que la capacidad para la dirección de James Gunn (1966, Missouri), no es flor de un día. Era complicado mantener la atención del espectador una vez que el factor sorpresa utilizado en la primera película se había disipado, por lo que Gunn ha optado por no tocar lo que había funcionado tan bien y nos vuelve a ofrecer una apasionante "space opera-rock", llena de colorido y en la que, aún más si cabe, las notas de humor (bastante grueso en ocasiones) siguen siendo uno de los ingredientes predominantes de la fórmula de su éxito. También dota de profundidad a las relaciones que se establecen entre los distintos personajes y a sus propios conflictos internos, sin que ello suponga una rémora para el ritmo electrizante que caracteriza a la cinta , ya que no caen en sesudas soflamas pseudofilosóficas, propiciando únicamente que conectes, que empatices con esos personajes. 
                          Uno de los principales aciertos de "Guardianes de la Galaxia" fue contar con un reparto integrado por caras poco conocidas para el público en general, no con estrellas rutilantes. La carrera de Chris Pratt (Minnesota,1979), que encarna a Peter Quill (AKA Starlord), el aventurero espacial que va en busca de sus orígenes, se relanzó gracias a este blockbuster, todo gracias a la simpatía y el carisma que desprende, algo que le ha valido para entrar dentro de la lista de actores que pugnarán por encarnar a Indiana Jones. Dave Bautista (Washington, 1969) carga con prácticamente toda la parte humorística de la película, algo que particularmente me acabó cansando en ciertos momentos. Yondu, que cuenta con las (azuladas) facciones de Michael Rooker (Alabama, 1955)adquiere mayor protagonismo en esta segunda parte. El cupo de mujeres guerreras lo componen Zoe Saldana (New Jersey, 1978) como Gamora y Karen Gillan (Escocia, 1987) como su hermana Nebula. Sin duda, dos de las estrellas de la función son el mapache Rocket, con sus graves problemas de autoestima y su propensión a la violencia, y que cuenta con la voz de Bradley Cooper (Pennsylvania, 1975) y Baby Groot, con la voz de Vin Diesel (California, 1967).

                         En definitiva, una segunda entrega que apuesta por una línea continuista, entretenimiendo de calidad, con forma y fondo perfectamente definidos, brillante en el apartado técnico (pujará por el Óscar a los mejores efectos especiales, seguro), una dirección muy solvente y una banda sonora nuevamente marchosa. Así que poneros vuestro walkman, dadle al play y disfrutad de las nuevas aventuras de Peter Quill y sus amigos.


NOTA: 8,5/10

domingo, 7 de mayo de 2017

Crítica: Fast & Furious 8 (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: Fast & Furious 8 País: Estados Unidos Duración: 136 minutos Género: Acción, Aventura, Crimen Director: F. Gary Gray Guión: Chris Morgan Productores: Vin Diesel, Neal H.Moritz Música: Brian Tyler Fotografía: Stephen F. Windon Montaje: Paul Rubell, Christian Wagner Intérpretes: Vin Diesel, Dwayne Johnson, Jason Statham, Michelle Rodríguez, Tyrese Gibson, Ludacris, Charlize Theron, Kurt Russell Estreno en España: 12 de abril de 2017 Calificación: No recomendada a menores de 16 años

SINOPSIS: Con Dom y Letty de luna de miel, Brian y Mia fuera del juego y el resto de la pandilla exonerada de todo cargo, el equipo está instalado en una vida aparentemente normal. Pero cuando una misteriosa mujer (Theron) seduce a Dom (Diesel) para regresar nuevamente al mundo del crimen, se ve incapaz de rechazar la oportunidad...

CRÍTICADentro de unos meses se van a cumplir 16 años del estreno de The Fast and the Furious (2001), y me atrevo a aventurar que ninguno de sus responsables era consciente del tremendo éxito que iba a atesorar la saga, que va por su octava entrega y que vislumbra dos más en el horizonte (la siguiente a estrenar en 2019). Sobreponiéndose a la trágica muerte de uno de sus protagonistas principales, Paul Walker (Glendale, 1973), la máquina de hacer dinero sigue perfectamente engrasada y, evidentemente, con algunas muestras de agotamiento que no van a impedir que las masas sigan acudiendo al cine a disfrutar de las andanzas de Dominic Toretto y compañía. Bien es cierto que se ha aplicado entrega a entrega la máxima de "renovarse o morir", y que año tras año se va perdiendo la intencionalidad y el espíritu de las primeras películas y que poco a poco la saga se va tornando en el hermano macarra de James Bond, terreno en el que, todo sea dicho, me siento más cómodo como espectador.

                     Seamos sinceros. "Fast & Furious 8" no aburre, e incluso se pasa en un suspiro. Todo es cuestión de no pedir peras al olmo y dejarse seducir por el desfile de todo tipo de vehículos, explosiones, chistes facilones y testosterona por las nubes. Todo vale para impresionar, incluso aquello que resulta completamente inverosímil. Pero vamos, si has llegado hasta la octava parte de la saga no te va a pillar de sorpresa. O sí. Porque cuando piensas que el nivel de espectacularidad ha llegado a su punto culminante, los responsables de la película se sacan de la chistera otro truco más para dejarte pegado en la butaca. Para ello, han encargado la dirección de la nueva entrega a F. Gary Gray (Nueva York, 1969), un habitual del cine de acción, y que ya hizo sus pinitos en el cine de persecuciones automovilísticas y atracos con The italian job (2003), y que ha tenido que adaptar su habitual temple a las exigencias de una dirección adrenalítica. Se agradece el intento de que parezca que hay algo parecido a un guión, y que incluso el libreto nos tenga reservadas un par de sorpresas, pero no esperemos una historia profunda y trabajada, porque no la hay. 

                           Uno de los atractivos principales de la saga es, sin duda, su reparto. De la cinta original únicamente quedan Vin Diesel (California, 1967), encarnando a un Dominic Toretto que debe enfrentarse a su mayor reto, y Michelle Rodríguez (Texas, 1978), como eterna compañera del ¿protagonista? Lo pongo entre signos de interrogación porque no tengo tan claro que Diesel sea el protagonista absoluto de la cinta. Es más, creo que pierde peso en beneficio de Dwayne "The Rock" Johnson (California, 1972), y es posible que esta sea una de las principales causas de la supuesta mala relación entre ambos actores. Es más, lo mejorcito de la cinta son las escenas que comparten el mencionado Johnson y Jason Statham (Derbyshire, 1967), con constantes puyas sobre los músculos del primero y la nacionalidad del segundo. Y ya que hablamos de rumores, es posible que ambos personajes compartan película más allá del universo "Fast & Furious". Comentaba más arriba que el espíritu James Bond inunda poco a poco la franquicia, y quizás uno de los aspectos que remarcan esta impresión es la inclusión de una villana muy del todo James Bond, que tiene los rasgos de Charlize Theron (Benoni, 1975), la cual traza un personaje frío y con muy mala leche, del que tal vez echemos en falta más presencia en las escenas de acción, pero que es la piedra angular sobre la que se edifica la trama. Hay alguna que otra sorpresa que no desvelaré aquí, aunque a mi juicio están bastante desaprovechadas.

                             En definitiva, adrenalina en vena durante dos horas, una sucesión de apabullantes escenas de acción con un "todo vale" llevado hasta el límite de lo absurdo pero que ya es una indudable marca de la casa. Lo mejor, dejar las neuronas en piloto automático y disfrutar del espectáculo que tenemos en pantalla, que ya habrá tiempo de sesudas soflamas filosóficas.


NOTA: 6,5/10 

                                

sábado, 4 de febrero de 2017

Crítica: Comanchería (2016)

FICHA TÉCNICA
Título: Hell or high water País: Estados Unidos Duración: 102 minutos Género: Crimen, Drama, Western Director: David Mackenzie Guión: Taylor Sheridan Productores: Braden Aftergood, Peter Berg, Katrhyn Dean Música: Nick Cave, Warren Ellis Fotografía: Giles Nuttgens Montaje: Jake Roberts Intérpretes: Ben Foster, Chris Pine, Jeff Bridges, Gil Birmingham, Dale Dickey, Marin Ireland, William Sterchi, Buck Taylor, Kristin Berg Estreno en España: 30 de diciembre de 2016 Calificación por edades: No recomendada a menores de 12 años


SINOPSISUn padre divorciado y su hermano, un presidiario recién salido de la cárcel, se dirigen al Oeste de Texas; han concebido un plan desesperado para poder salvar la granja familiar.

CRÍTICA: Si buscamos el significado de comanchería, encontramos dos acepciones: por un lado puede referirse a una jefatura de policía, y por el otro hace referencia al nombre que recibe habitualmente las regiones de Nuevo México, oeste de Texas y zonas cercanas ocupadas por los comanches antes de 1860. Ambas casan perfectamente con el fondo de la película, un western contemporáneo con una aureola de denuncia social dirigido por el británico David Mackenzie (Escocia, 1966), en el que se abordan temas como la lealtad o la familia, con el trasfondo de la profunda regresión económica que asola esa parte del país estadounidense, representada en la voracidad y falta de escrúpulos de los bancos y que es el detonante de la historia que nos cuenta la película. 

                      "Comanchería" es una historia de claros y oscuros, en la que la línea entre el bien y el mal no está claramente definida. Tenemos a la pareja de hermanos que se dedica a robar bancos, pero nos llama la atención el motivo por el que lo hacen, por lo que en prácticamente en todo momento podemos ponernos en su piel. Se rebelan contra una sociedad injusta y un sistema económico que ha hecho mucho daño a su familia. Toby es el hermano sensato y reflexivo, el que quiere robar lo justo para cumplir el plan que ha trazado, sin que ningún inocente salga dañado. Tanner ha visitado la cárcel en más de una ocasión, y es violento e impulsivo, por lo que es inevitable que choquen en más de una ocasión. Por otro lado está la pareja de policías que persiguen sin descanso a los atracadores, que mantienen una relación como poco curiosa, y que aporta las consabidas gotas de humor a un relato que tanto en su fondo como en su forma dibuja un ambiente deprimente y apático, remarcado por la melancolía que rebosa en las diferentes conversaciones que mantienen los hermanos en el porche de su casa, cerveza en mano y observando la puesta de sol. Mackenzie nos ofrece un relato duro y conciso, apoyándose en la estupenda (y polvorienta) fotografía de Giles Nuttgens, abundante en planos de cielos tormentosos, clara referencia al estado anímico de todos los personajes que desfilan por la cinta. Taylor Sheridan ofrece un libreto en principio simple pero lleno de matices, en el que dibuja con trazo firme el modo de vida de los vaqueros modernos y el desajuste social que provoca la implacable mano de los bancos sin escrúpulos. Me gustaría destacar también una muy cuidada banda sonora, con partitura de Nick Cave y Warren Ellis y temas de Chris Stapleton o Townes Van Zandt, entre otros.



                   Los tres actores principales rayan a gran nivel. Chris Pine demuestra que es algo más que una cara bonita y que puede atreverse con proyectos que van más allá de meros blockbusters. Ben Foster tiene, en cambio, un registro más amplio, por lo que nos ofrece interpretaciones muy correctas siempre que aparece en pantalla. Jeff Bridges, como los buenos vinos, mejora con los años, y parece que definitivamente ocupa en Hollywood el lugar que siempre se ha merecido. Incluso en aquellas películas en las que hace una interpretación de manual, como puede ser esta, deja poso y se erige como el mejor actor del reparto.

                   En definitiva, una película muy destacable tanto en el fondo como en la forma, con un ritmo pausado (que no lento) y una aureola intimista, y que trata un tema que lamentablemente está muy de actualidad, apoyado en escenarios desérticos, en una banda sonora muy disfrutable y en unas interpretaciones notables.


NOTA: 8/10