martes, 17 de abril de 2018

Crítica: Ready Player One (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Ready Player One País: Estados Unidos Género: Acción, aventuras, ciencia-ficción Duración: 140 minutos Director: Steven Spielberg Guión: Zak Penn, Ernest Cline, basado en la novela de Ernest Cline Productores: Steven Spielberg, Donald de Line, Dan Farah, Bruce Berman, Adam Somner, Daniel Lupi, Christopher DeFaria Música: Alan Silvestri Fotografía: Janusz Kaminski Montaje: Sarah Broshar, Michael Kahn Intérpretes: Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Lena Waithe, T.J. Miller, Simon Pegg, Mark Rylance, Philip Zhao, Win Morisaki, Hannah John-Kamen, Ralph Ineson, Susan Lynch, Clare Higgins, Laurence Spellman, Perdita Weeks, Gareth Mason, Lynne Wilmot, Jane Leaney, Robert Gilbert, Josh Jefferies, Michael Wildman, Paul Barnhill, Vic Chao, Kit Connor, Leo Heller, Antonio Mattera Estreno en España: 29 de marzo de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años


SINOPSIS: Año 2045. Wade Watts es un adolescente al que le gusta evadirse del cada vez más sombrío mundo real a través de una popular utopía virtual a escala global llamada "Oasis". Un día, su excéntrico y multimillonario creador muere, pero antes ofrece su fortuna y el destino de su empresa al ganador de una elaborada búsqueda del tesoro a través de los rincones más inhóspitos de su creación. Será el punto de partida para que Wade se enfrente a jugadores, poderosos enemigos corporativos y otros competidores despiadados, dispuestos a hacer lo que sea, tanto dentro de "Oasis" como del mundo real, para hacerse con el premio.

CRÍTICA: Es indudable que tras casi cincuenta años de carrera, y convertirse en uno de los directores más taquilleros de la historia del cine, Steven Spielberg (Cincinnati,1946) se ha ganado el derecho de hacer prácticamente lo que le de la gana, sin importarle lo más mínimo lo que la crítica tenga que decir de él, porque lo importante, el favor del público, hace mucho tiempo que lo consiguió. Bien es cierto que la mayoría de los halagos se los ha llevado cuando se ha puesto serio en sus películas, como en La lista de Schindler (1993), Salvar al soldado Ryan (1998) , El puente de los espías (2015), o la todavía reciente Los archivos del Pentágono (2017). Pero seamos sinceros, el Spielberg que nos apasiona es el Spielberg del puro entretenimiento, el que obra el milagro de que los dinosaurios vuelvan a caminar sobre la tierra o que toda una generación quisiera estudiar Arqueología después de disfutar de las aventuras de Indiana Jones. También echábamos de menos sus incursiones en la ciencia-ficción, género en el que nos ha brindado obras maestras como Minority Report (2002), por lo que su decisión de adaptar al cine la novela "Ready Player One", de Ernest Cline, considerada como la "Biblia del Gamer", elevó el entusiasmo de miles de fans a cotas insospechadas. Las críticas han sido muy dispares, por lo general no gustando a los seguidores del libro, que hablan de una muy mala adaptación, mientras que otros hablan de Obra Maestra. Yo siempre he considerado que una mala película de Spielberg está muy por encima de la media de todo lo que se suele hacer, así que he de reconocer que "Ready Player One" me ha gustado bastante. ¿Las razones? Ahí van...

                       En un futuro no demasiado lejano, en el que una gran parte de la Humanidad ha sucumbido a una crisis económica sin paliativos, la única forma de evadirse es Oasis, un mundo virtual en el que la gente puede ser y hacer lo que quiera, hastiada de su asfixiante existencia cotidiana. Wade Watts es un adolescente enganchado a esa utopía, que ve en el premio que ofrece el fallecido creador de Oasis al que encuentre el Huevo de Pascua (Easter Egg) que ha escondido tras una serie de pistas la oportunidad de dar un giro radical a su deprimente vida. Analizando la película desde la objetividad (lo reconozco, me apasiona Spielberg), podemos establecer que tiene bastantes puntos a favor y alguno que otro en contra, lo que provoca que no sea redonda y que nos deje la sensación de que podríamos haber estado ante algo grandioso. 

      
                     Spielberg ha sabido jugar magistralmente la carta de la nostalgia para tocar la fibra sensible del espectador, ya que son incontables las referencias a auténticos iconos de la "Cultura Pop" del cine, videojuegos, televisión...Identificar todos y cada uno de ellos supone un ejercicio de concentración absoluto, que requiere un par de visionados más de la película. No me detendré para hablar de ellos, puesto que no quiero hacer spoilers, ya que es el propio espectador el que debe ir descubriéndolos. Otro aspecto a favor es que Spielberg sigue siendo uno de los mejores en cuanto a la gestión de la narrativa, lo que hace que una película de más de dos horas apenas sufra bajones en el ritmo, además de seguir posicionando la cámara como pocos. Por último, los FX están al servicio de la película y no al contrario, y a pesar de que en ocasiones pueden parecer muy excesivos no son molestos.


                            Dos son los principales fallos que achaco a la película (no he leído el libro, por lo que no puedo centrarme en si la adaptación ha sido buena o no). El balance entre la parte que sucede en el mundo real y la que ocurre en Oasis no es equilibrado, la trama que implica a los personajes de carne y hueso no es tan interesante como la que vemos en el mundo virtual. Y esto es consecuencia del segundo fallo, que es la elección del reparto. Tye Sheridan (Elkhart, 1996), que encarna a Wade Watts, no tiene ningún carisma, y nos ofrece una interpretación bastante plana y aséptica. Es por ello que la química con su compañera de reparto, Olivia Cooke (Oldham, 1993) es prácticamente inexistente, por lo que la historia se resiente. El villano, encarnado por Ben Medelsohn (Melbourne, 1969), no inquieta en ningún momento, además de llegar a parecer en ocasiones caricaturesco en exceso. Sin duda, las mejores interpretaciones son las de Mark Rylance (Ashford, 1960), nuevo actor fetiche de Spielberg, que da vida a James Halliday, el creador de Oasis, y Simon Pegg ( Gloucester, 1970), en un pequeño pero determinante papel.

                           En definitiva, un más que notable regreso de Spielberg al género que tantas alegrías le/nos ha dado, con un acabado técnico sobresaliente y una colección de referencias que hará las delicias de cientos de espectadores, que adolece de un desequilibrio entre parte real y virtual y unos actores que en ocasiones no están a la altura. De todos modos es una película muy disfrutable, ya que la magia del Rey Midas de Hollywood tiene todavía mucho recorrido.


NOTA: 8,5/10 

sábado, 31 de marzo de 2018

Crítica: La forma del agua (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: The Shape of Water País: Estados Unidos Género: Aventuras, Drama, Fantasía, Romántica, Thriller Duración: 123 minutos Director: Guillermo del Toro Guión: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor Productores: J.Miles Dale, Guillermo del Toro, Daniel Kraus Música: Alexandre Desplat Fotografía: Dan Laustsen Montaje: Sidney Wolinsky Intérpretes: Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins, Octavia Spencer, Michael Stuhlbarg, Doug Jones, David Hewlett, Nick Searcy, Stewart Arnott, Nigel Bennett, Lauren Lee Smith, Martin Roach, Allegra Fulton, John Kapelos, Morgan Kelly, Marvin Kaye, Dru Viergever, Wendy Lyon, Cody Ray Thompson, Diego Fuentes, Madison Ferguson, Jayden Greig, Karen Glave, Danny Waugh, Dan Lett, Deney Forrest, Brandon McNight, Cameron Laurie Estreno en España: 16 de febrero de 2018 Calificación por edades: No recomendada a menores de 16 años


SINOPSIS: En un inquietante laboratorio de alta seguridad, durante la Guerra Fría, se produce una conexión insólita entre dos mundos, aparentemente alejados. La vida de la solitaria Elisa (Sally Hawkins), trabajadora del laboratorio, cambia por completo cuando descubre un experimento clasificado como secreto: un hombre anfibio (Doug Jones) que se encuentra ahí recluido.

CRÍTICA: Guillermo del Toro (Guadalajara, 1964) es un tipo enamorado del cine; únicamente basta con revisar su filmografía para comprobar que respira Séptimo Arte por los cuatro costados, que es su vida. Cuida sus películas hasta el último detalle, impregnándolas de un estilo personal que las convierte en obras de arte que pueden ser admiradas una y otra vez, porque el abanico de matices, emociones y sensaciones es muy amplio. Ha gozado desde siempre con una positiva aceptación tanto del público como de la crítica y, tal vez, lo único que le faltaba era el reconocimiento en forma de Óscar, aunque me da la sensación de que no era algo que le quitara el sueño. Personalmente creo que el premio le llega con su película menos redonda, ya que si entramos en el terreno de la subjetividad yo prefiero El laberinto del fauno (2006), pero no se le puede negar al director mejicano que ha sabido ganarse a la academia con una fabulosa historia de amor con tintes de terror clásico, un cuento para adultos construido sobre su habitual imaginería visual, en el que tienen cabida multitud de temas a tratar, como un estudio de la soledad o la marginación de las minorías, entre otros, y en el que de manera a veces velada, a veces explícita, ofrece su particular homenaje al mundo del cine.


                      Simplificando, podríamos decir que "La forma del agua" es la historia de amor entre dos seres totalmente analógicos: Elisa, muda, vive en un mundo de ensoñación constante, y trabaja como limpiadora en unas instalaciones militares de alto secreto. Allí llega una criatura marina, capturada por el ejército, y que podría tener la llave para acabar con los rusos en plena Guerra Fría. A través de esta premisa tan simple, Del Toro pone en liza su ya conocido lenguaje cinematográfico marca de la casa para sumergirnos en una historia en la que los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, sin cabida para los tonos grises, con su particular golpe al sueño americano, ejemplificado en la figura del malvado, Strickland, machista, racista y con un inusitado talento para la violencia, adjetivos que se pueden aplicar a la época en la que se desarrolla la acción, en plena Guerra Fría, aunque si nos paramos a pensar, son completamente atemporales, puesto que servirían para ilustrar lo que vivimos en la actualidad. Por lo tanto, "La forma del agua" es un cuento, sí, pero un cuento para adultos, con violencia bastante explícita en algunos momentos y una sexualidad bastante latente durante todo el metraje, reflejada en un par de escenas. Quizás donde más flojee la película sea en un guión bastante trillado, ya que sabemos exactamente todo lo que va a pasar, porque este cuento ya lo hemos visto muchas veces y en unos personajes demasiado estereotipados, algo que se repite en toda la filmografía de Del Toro.


                     El apartado técnico es una auténtica gozada (la verdad es que no se le puede reprochar nada a Del Toro en relación a esto, porque el mimo que pone en todos los departamentos salta a la vista), encabezado por la excelente fotografía de Dan Laustsen, con una paleta cromática que se mueve entre tonos verde azulados, expecialmente en todas las escenas del laboratorio. Alexandre Desplat compone una banda sonora bellísima que casa perfectamente con las imágenes, aunque para mi gusto hay ocasiones en que se acerca demasiado a la partitura que compuso Yann Tiersen para Amelie (2001).

                         Todo buen cuento se sustenta en unos buenos personajes, y "La forma del agua" los tiene. Sally Hawkins (Dulwich, 1976) conforma una perfecta Elisa, capaz de trasmitir un gran repertorio de sentimientos únicamente con la mirada y los gestos. Ella es feliz a su manera, y sabe que vive en un mundo de hombres en el que es invisible, y se vale de ello para llevar a cabo su plan. Richard Jenkins (DeKalb, 1947) es Giles, el vecino de Elisa, ilustrador antaño de éxito que ve como los nuevos tiempos y las nuevas tendencias van a dilapidar su trabajo y que, como Elisa, tampoco tiene suerte en el amor. Octavia Spencer (Montgomery, 1972) es Zelda, compañera de trabajo de Elisa, que al hecho de ser mujer se une la circunstancia que es de color, con las dificultades que ello conllevaba en la Norteamérica de los 60. Prácticamente todos los puntos cómicos de la película salen de su boca, porque, como contrapunto a su amiga, no puede estar callada. Michael Shannon (Lexington, 1974) es el coronel Strickland, del que hemos hablado con anterioridad, que podemos considerar como el auténtico monstruo de la ficción,un personaje que genera repulsión y miedo a partes iguales. Por último, Doug Jones (Indianápolis, 1960), especialista en meterse en la piel de todo tipo de monstruos cinematográficos, es la criatura anfibia, y ofrece un ejercicio espectacular para transmitir todo a través únicamente de sus movimientos.

                        En definitiva, sin llegar a ser la mejor película de Del Toro, sí es esa en la que ha sabido conjugar perfectamente todos los elementos para enamorar a la Academia, especialmente el hecho de disfrazarla de homenaje al cine, hasta el punto que Elisa vive encima de un cine. La película rezuma magia por todos sus poros, reflejada en las inspiradoras imágenes del director y en una atmósfera impecable. Aunque a veces llega a rozar la cursilería, termina haciéndonos creer que todo es posible gracias al amor.  

NOTA: 8,75/10

viernes, 23 de marzo de 2018

Crítica: Tomb Raider (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Tomb Raider País: Estados Unidos, Reino Unido Género: Acción, Aventuras Duración: 118 minutos Director: Roar Uthaug Guión: Geneva Robertson-Dworet, Alastair Siddons, Evan Daugherty Productores: Noah Hughes, Graham King, Patrick McCormick, Denis O`Sullivan Música: Junkie XL Fotografía: George Richmond Montaje: Stuart Baird, Tom Harrison-Read, Michael Tronick Intérpretes: Alicia Vikander, Dominic West, Walton Goggins, Daniel Wu, Kristin Scott Thomas, Derek Jacobi, Alexandre Willaume, Tamer Burjaq, Adrian Collins, Keenan Arrison, Milton Schorr, Maisy de Freitas, Emily Carey, Samuel Mak, Sky Yang, Michael Obiora, Peter Waison, Nick Frost, Hannah John-Kamen, Billy Postlewaithe, Duncan Airlie James, Jandre le Roux, Kenneth Fok, Josef Altin Estreno en España: 16 de marzo de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: Lara Croft, la independiente hija de un excéntrico aventurero que desapareció cuando ella era apenas una adolescente, se ha convertido en una joven de 21 años sin ningún propósito en la vida. Se abre paso por las caóticas calles del East London, el barrio de moda, como mensajera en bicicleta, un trabajo que apenas le da para pagar el alquiler. Decidida a forjar su propio camino, se niega a tomar las riendas del imperio empresarial de su padre, con la misma firmeza que se niega a reconocer que él se ha ido para siempre. Un día Lara decide dejar atrás todo e ir en busca del último paradero conocido de su padre: una legendaria tumba en una isla mítica que podría estar en algún lugar de la costa de Japón...

CRÍTICA: La fiebre de los reboots (no confundir con remakes) continúa asolando Hollywood, que sigue obsesionado con reiniciar franquicias que ya parecían enterradas, llegándole en esta ocasión el turno a uno de los personajes más populares en el mundo de los videojuegos, Lara Croft, que hace 17 años fue encarnada por una curvilínea Angelina Jolie (Los Ángeles, 1975) en Lara Croft: Tomb Raider (2001) y su posterior secuela, Lara Croft Tomb Raider: La cuna de la vida (2003), siendo la primera película una adaptación bastante acertada de todo lo recogido en los videojuegos, y que dejó bastante contentos a los "gamers" en particular y al público menos ducho en cuestiones tecnológicas en general. En 2013 se lanzó a la venta "Tomb Raider", el último de los juegos para consola de la aventurera y que también supuso una vuelta de tuerca en relación a las anteriores entregas, algo que no pasó desapercibido para las distintas productoras, que vislumbraron el momento ideal para recuperar al personaje para la gran pantalla. Evidentemente, Angelina Jolie no está ya para esta clase de trotes, así que los responsables se decantaron por la que se puede considerar una de las próximas estrellas de Hollywood (si no lo es ya), Alicia Vikander (Gothenburg, 1988). Tomando como referencia la historia del videojuego de 2013, "Tomb Raider" se presenta como una agradable película de aventuras, tan disfrutable en el momento como olvidable en el tiempo, que adolece de un guión bastante simplón y de un segundo tramo en el que hay situaciones que rozan la absoluta inverosimilitud. ¿Otra adaptación errónea de un videojuego al cine?


                   El primer segmento de la película se centra en presentarnos al personaje. Lara vive en Londres, trabajando como repartidora, sin disfrutar de la fortuna de la familia, ya que firmar el testamento de su padre implicaría reconocer que está muerto, algo a lo que se muestra reacia. Vemos retazos de su personalidad, insegura y con una rabia contenida, sabemos que oculta algo en su interior. Esta parte de la trama, aunque necesaria, se torna algo anodina y llega a dar la sensación de que no todo avanza como debería. Un descubrimiento inesperado le pone en la pista de un trabajo que dejó su padre inacabado, por lo que decide embarcarse en la búsqueda de la misteriosa isla de Yamatai...A partir de aquí empieza la parte más aventurera de la película, esa en la que Alicia Vikander se encuentra más a gusto, ya que en el metraje que se desarrolla en la ciudad se la ve algo encorsetada, y nos ofrece el resultado del (presumiblemente) montón de horas que tuvo que dedicar a entrenarse para protagonizar el filme. Lara salta, escala, es herida, arrastrada por aguas bravas, y Alicia Vikander escenifica a la perfección cada uno de esos momentos, nos creemos su miedo y su dolor. Sin haber jugado al juego (me centro en lo visto en algunos pantallazos), creo que han clavado al personaje. En su contra podemos destacar la gran cantidad de situaciones absolutamente increíbles que, como ya hemos dicho anteriormente, rozan lo inverosímil, pero no olvidemos que estamos hablando de la adaptación de un videojuego, por lo que se aplican las mismas reglas que en estos. También he echado en falta más explicación a algunos de los acertijos que debe resolver Lara. Flota en el ambiente, además, una sensación de algo que ya hemos visto, una especie de "plagio-homenaje" a la saga de Indiana Jones, más concretamente a Indiana Jones y la última cruzada (1989), los que estén más familiarizados con la saga de Indy sabrán a lo que me refiero.

                    Acompañan a Alicia Vikander una terna de secundarios que podrían haber dado bastante más juego y que se quedan a medio camino. He echado en falta más presencia de Daniel Wu (Berkeley, 1974), compañero de fatigas de Lara pero que no llega a tener un papel fundamental en la trama más allá de un par de momentos. Walton Goggins (Birmingham, 1971) construye un villano demasiado sobreactuado para mi gusto, muy estereotipado, con poco novedoso que ofrecer. Por último, vemos en diferentes flashbacks a Dominic West (Sheffield, 1969) como Richard Croft, el padre de Lara, dándole múltiples consejos y entrenándola, medio justificatorio de las piruetas y manejo del arco que vemos posteriormente en nuestra protagonista.

                     En definitiva, podemos afirmar que con "Tomb Raider" tampoco hemos encontrado la adaptación perfecta al cine de un videojuego. Se trata de una película que se deja ver, pero no termina de estar completa, ya que entretiene pero no se va a quedar en nuestra retina durante mucho tiempo y mucho menos se convertirá en un referente del cine de aventuras. Lo más destacable es Alicia Vikander, que, teniendo en cuenta el flojo guión sobre el que se apoya la trama,  se echa sobre sus hombros el peso de la película y demuestra ser una Lara perfecta para sucesivas continuaciones, siempre que la que nos ocupa funcione en taquilla...


NOTA: 6,5/10 

sábado, 24 de febrero de 2018

Crítica: Black Panther (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Black Panther País: Estados Unidos Género: Acción, Aventuras, Ciencia-Ficción Duración: 134 minutos Director: Ryan Coogler Guión: Ryan Coogler y Joe Robert Cole, basado en los Cómics Marvel de Stan Lee y Jack Kirby Productores: Victoria Alonso, Jeffrey Chernov, Louis D' Espósito, Kevin Feige, Stan Lee, Nate Moore Música: Ludwig Göransson Fotografía: Rachel Morrison Montaje: Debbie Berman, Michael P. Shawyer Intérpretes: Chadwick Boseman, Michael B. Jordan, Lupita Nyong`o, Danai Gurira, Martin Freeman, Daniel Kaluuya, Letitia Wright, Winston Duke, Sterling K. Brown, Angela Bassett, Forest Whitaker, Andy Serkis, Florence Kasumba, John Kani, David S. Lee, Nabiyah Be, Isaach De Bankolé, Connie Chiume, Dorothy Steel, Danny Sapani Estreno en España: 16 de febrero de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: “Black Panther" cuenta la historia de T'Challa quien, después de los acontecimientos de "Capitán América: Civil War", vuelve a casa, a la nación de Wakanda, aislada y muy avanzada tecnológicamente, para ser proclamado Rey. Pero la reaparición de un viejo enemigo pone a prueba el temple de T'Challa como Rey y Black Panther ya que se ve arrastrado a un conflicto que pone en peligro todo el destino de Wakanda y del mundo.


 CRÍTICA: Antes de que Thanos ponga todo patas arriba en la esperadísima Vengadores: Infinity War (2018), el Universo Cinematográfico Marvel (UCM) sigue expandiéndose de manera exponencial, y continúa abriendo franquicias de superhérores una detrás de otra. En esta ocasión le ha llegado el turno a Black Panther, un personaje que tuvo una breve pero explosiva aparición en Capitán América: Civil War (2016), y del que, evidentemente, nos quedamos con ganas de saber más. El proyecto se le encargó a Ryan Coogler (Oakland, 1986), responsable de la muy reivindicable Fruitvale Station (2013) y de Creed (2015), la (hasta el momento) última entrega de la saga Rocky, que elevó notablemente el nivel de una franquicia que parecía abocada al fracaso. Y su inclusión en el UCM no ha podido ser más acertada, ya que nos ofrece un blockbuster tremendamente disfrutable, que triunfa porque en ocasiones se aleja de los cánones establecidos en otras franquicias basadas en los cómics y que funcionaría exactamente igual lejos del amparo del gigante marveliano, puesto que la entidad propia que presenta o el hecho de que se acerque a temáticas más enfocadas a inquietudes sociales que al puro espectáculo, algo que hasta ahora pensábamos que no podía cuajar en el estilo Marvel,  la hacen única en su género, consiguiendo que la mayor parte de la crítica se ponga de acuerdo en alabarla.

                    
             Parte de estas alabanzas vienen por el hecho de que los responsables han arriesgado dotando a la película de un trasfondo social y hasta reivindicativo en el plano racial, velado (o no tanto) guiño al pueblo afroamericano. El guión trata temas tan variados como el tráfico de armas destinado a influir en las guerras civiles, la explotación indiscriminada de los recursos naturales, como sucede en África, reflejados en el Vibranium (material del que está hecho el escudo del Capitán América) que se extrae de las entrañas de Wakanda, o la difícil situación que se vive en los barrios marginales de las grandes ciudades. También están presentes temas más universales como la lealtad, la venganza o la familia. Es por ello que aseveramos que la película trata en todo momento de tener una identidad propia y que no impide que triunfe.

                            
                  El diseño de producción es fantástico. Wakanda luce maravillosamente, la paleta de colores utilizada para el diseño del país africano en el que reina T'Challa es tan variada, tan rica, que se queda grabada en la retina, al igual que el vestuario, ya que túnicas, armaduras etc...denotan una creatividad exquisita. La fotografía consigue captar muy positivamente la riqueza del relieve africano, entremezclado con un futurista diseño "high-tech" que podemos disfrutar en las localizaciones en el interior de la montaña. Las escenas de acción están bien ejecutadas, como la persecución por las calles de Busán, aunque echo en falta algo más de claridad en algunas de las peleas cuerpo a cuerpo, algo confusas en ocasiones. En la batalla final el CGI canta demasiado, se deben pulir esos aspectos para que los FX estén perfectamente integrados en la imagen. También es destacable la banda sonora, ya que por un lado tenemos la partitura compuesta por Ludwig Göransson, y por otro lado el ritmo "hip-hop" que aporta Kendrick Lamar, logrando una fusión curiosa pero muy potente en pantalla.


                   El reparto, en un alto porcentaje, es afroamericano. Chadwick Boseman (Anderson, 1977) es el rey T'Challa, que en sus ratos libres salva al mundo como Black Panther, mientras lidia con las vicisitudes propias de la corona. No es una mala actuación, pero tiene ciertas escenas (una en particular) en las que parece un principiante y su interpretación se vuelve algo encorsetada. El punto de humor lo pone Martin Freeman (Aldershot, 1971), sin llegar a ser a caer en la caricatura como suele ser habitual en personajes de estas características. También aparece el que podemos considerar actor fetiche de Coogler, Michael B.Jordan (Santa Ana, 1987), como un mercenario que trabaja con el villano de la función, Ulysses Klaue, interpretado por Andy Serkis (Ruislip, 1964), que le está cogiendo el gusto a esto de dar la cara actuando, ya que debemos recordar que ha sido el encargado de dar vida a personajes ya míticos como Gollum, King Kong o César, el protagonista de la nueva trilogía de El Planeta de los Simios. Pero en esta ocasión, las que se comen la pantalla y a sus compañeros de reparto son las intérpretes femeninas, como Danai Gurira (Grinnel, 1978), famosa por su personaje de Michonne en The Walking Dead, que encarna a Okoye, la jefa de las Dora Milaje, la guardia personal del rey de Wakanda, cuya lealtad al país es tan fuerte que a veces choca con T`Challa por ciertas cuestiones. También me ha parecido muy refrescante la actuación de Letitia Wright (Georgetown, 1993) como Shuri princesa de Wakanda, especialista en tecnología y que se encarga de diseñar los "gadgets" de Black Panther, al más puro estilo Q de la saga de James Bond. 

                    En definitiva, una película notable que quiere tener su propia personalidad dentro del Universo Marvel, que ofrece retazos de inquietud social mezclada con la espectacularidad típica de estas producciones. Es cierto que quizá el metraje sea excesivo debido a algunas tramas secundarias que aportan poco al conjunto, pero no es algo que arruine la película. Imprescindible disfrutarla en una sala de cine.

NOTA: 8/10 

jueves, 15 de febrero de 2018

Crítica: 15:17 Tren a París (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: The 15:17 to Paris País: Estados Unidos Género: Drama, Histórico, Thriller Duración: 94 minutos Director: Clint Eastwood Guión: Dorothy Blyskal, basado en el libro de Anthony Sadler, Alex Skarlatos, Spencer Stone y Jeffrey E. Stern Productores: Clint Eastwood, Jessica Meier, Tim Moore, Kristina Rivera, Bruce Berman, David M. Bernstein, Enzo Sisti, Patrick Mignano, Erwin Godschalk Música: Christian Jacob Fotografía: Tom Stern Montaje: Blu Murray Intérpretes: Alex Skarlatos, Spencer Stone, Anthony Sadler, Ray Corasani, Judy Greer, Jenna Fischer, Irene White, William Jennings, Bryce Geishar, P.J.Byrne, Paul-Mikél Williams, Thomas Lennon, Tony Hale, Jaleel White, Sinqua Walls, Steve Coulter, Adam Rosenberg, Grant Weaver, Robert Pralgo, Cyrille Helter, Gary Weeks Estreno en España: 9 de febrero de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años


SINOPSIS: En la tarde del 21 de agosto de 2015, tres jóvenes americanos que viajaban por Europa se enfrentaron a un terrorista en un tren con destino a París, con 500 pasajeros a bordo. La película narra el curso de las vidas de estos amigos, desde los avatares de su niñez para encontrar su destino, hasta la serie de eventos que precedieron al ataque. A lo largo de esta desgarradora experiencia, su amistad nunca flaqueó, convirtiéndola en su mejor arma.

CRÍTICA: Tenía que llegar el día. Lo temía, era algo que incluso me llegaba a quitar el sueño, pero siempre quedaba cierto rédito de esperanza de que no iba a ser así, que mi relación cinematográfica con Clint Eastwood (San Francisco, 1930), seguiría siendo idílica, que nada podría romper ese vínculo. Pero mis peores temores se han hecho realidad, y, tras mucho reflexionar desde que ví la película (el viernes), llego a la conclusión de que no me ha gustado. Bueno, a esa conclusión había llegado nada más salir del cine, pero entré en un estado de negación que me impedía afrontar la realidad. "Este no es mi Clint, me lo han cambiado", me decía mientras trataba de buscar las razones de tal descalabro fílmico. Con "15:17 Tren a París", Eastwood cierra su particular tríptico sobre héroes anónimos, que completan las notables El Francotirador (2014) y Sully (2016), contando la historia de tres norteamericanos que frustraron un atentado terrorista en un tren con destino a París. Sobre el papel se partía de una premisa atractiva, con todos los ingredientes para llevar a cabo una película notable, pero (con todo el dolor de mi corazón) Eastwood se estrella estrepitosamente, así que trataremos de encontrar las razones de este pequeño paso atrás.



                  Es posible que el suceso que se narra en la película no constituyera suficiente contenido para justificar un film con un metraje de hora y media, por lo que es evidente que había que complementarlo con escenas a las que se les debía exigir, como mínimo, cierto interés. Y por ahí es por donde hace aguas la película, ya que el guión firmado por Dorothy Blyskal (Brooklyn, 1982) no posee la fuerza suficiente, no ofrece un pulso narrativo firme, pegando bandazos y dando vueltas a la misma idea una y otra vez, lo que deriva en una historia donde la banalidad reina a su antojo. En una serie de flashbacks se nos muestra cómo se cimenta la amistad de los tres protagonistas, aunque bien es cierto que centrándose en la figura de Spencer, que acapara la mayor parte del relato, enfocado a que veamos una y otra vez en distintas situaciones lo inadaptado que ha sido toda su vida y las dificultades que ha tenido para encontrar su camino, dando siempre la sensación de que por una razón u otra estaba predestinado a hacer algo importante, todo ello aderezado con el halo de religiosidad que impregna en menor o mayor medida el cine de Eastwood, y que en esta ocasión me ha parecido excesivo. No reconozco al director en esta parte del metraje, me ha parecido una narración torpe, sin interés, obcecada en los mismos elementos. Es en el momento clave, el del intento de atentado, donde recuperamos al mejor Eastwood, con los 10 mejores minutos de la película, que atesoran todo el talento del director. En ese instante es cuando nos preguntamos si ha valido la pena lo visionado anterioremente para poder disfrutar de ese segmento.

                         
          Yendo más allá en lo arriesgado de la propuesta, el director decide dar el protagonismo a los verdaderos héroes, que se interpretan a ellos mismos. La verdad es que le ponen ganas y empeño, y a pesar de no ser actores profesionales, no chirría su interpretación. El problema es que un guión terrible no les ayuda en lo más mínimo, y asistimos en más de una ocasión a diálogos auténticamente sonrojantes.
 
                       En definitiva, podemos decir que nos encontramos ante la una de las peores películas (si no la peor) de Clint Eastwood. No sabemos si ha sido el pésimo guión, o un error a la hora de enfocar la historia que nos quería contar, o bien que en esta ocasión el patriotismo que le gusta mostrar en sus películas se le ha ido de las manos o, sencillamente, una desafortunada combinación de todo ello. Pero supongo que con 88 años y una carrera estelar a sus espaldas se ha ganado el derecho a fallar y que en el fondo no le importe demasiado.
 
 
NOTA: 3/10 
 

miércoles, 7 de febrero de 2018

Crítica: El Pasajero (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: The Commuter País: Reino Unido, Estados Unidos Género: Acción, Crimen, Drama Duración: 105 minutos Director: Jaume Collet-Serra Guión: Byron Willinger, Phillip de Blasi, Ryan Engle Productores: Jaume Collet-Serra, Michael Dreyer, Ron Halpern, Alex Heineman, Didier Lupfer, Andrew Rona, Juan Sona Música: Roque Baños Fotografía: Paul Cameron Montaje: Nicolas de Toth Intérpretes: Liam Neeson, Vera Farmiga, Patrick Wilson, Jonathan Banks, Sam Neill, Elizabeth McGovern, Killian Scott, Shazad Latif, Andy Nyman, Clara Lago, Roland Moller, Florence Pugh, Dean-Charles Chapman, Ella-Rae Smith, Colin McFarlane, Adam Nagaitis, Kingsley Ben-Adir, Damson Idris, Andy Lucas, Ben Caplan, Letitia Wright, Simon Hibbs, Nathan Wiley Estreno en España: 26 de enero de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años




SINOPSIS: Durante su trayecto habitual de vuelta a casa en tren, un hombre de negocios felizmente casado comienza a hablar con una misteriosa pasajera. Pronto el hombre se verá envuelto en una conspiración criminal que amenaza con poner en peligro tanto su vida como la de sus seres más cercanos.

CRÍTICA: Tras unos inicios en los que su carrera profesional parecía enfocada al cine de terror, con títulos como La casa de cera (2005), el director español Jaume Collet-Serra (Barcelona, 1974), parece haber encontrado en el thriller de acción y suspense el género en el que mejor se desenvuelve y con el que se está labrando una trayectoria a tener en cuenta en el panorama cinematográfico estadounidense. En su nueva película, "El pasajero", además vuelve a contar con el que se está convirtiendo en su actor fetiche, Liam Neeson (Ballymena, 1952), que desde que protagonizara Venganza (2008), parece haberse anclado en un tipo concreto de personaje a la hora de interpretar, algo que de momento parece que le funciona. En esta ocasión interpreta a un vendedor de seguros que es despedido y se encuentra en su viaje diario en tren con una misteriosa mujer que le hace una enigmática propuesta con la que puede ganar 100.000 dólares.El resultado es una película en la que, como el tren en el que se desarrolla, la trama arranca lentamente, dosificando el suspense poco a poco, para coger velocidad en forma de un par de escenas de acción, preludio del ritmo vertiginoso que desencadenará en un final explosivo (y algo inverosímil, seamos sinceros). Veamos si merece la pena pagar el billete para embarcarnos en este viaje.


                        A Collet-Serra hay que agradecerle su sinceridad cinematográfica en sus propuestas. Aunque trabaje con temas mil veces vistos, no engaña, no marea a la audiencia, ofrece divertimentos puros y duros, y eso es "El pasajero", una cinta que busca la complicidad del espectador durante hora y media, que ha de ser consciente de lo que se va a encontrar. Obviando la poca consistencia del guión, debemos detenernos en el estilismo y saber hacer en la dirección que Collet-Serra ya ha demostrado en sus anteriores cintas. Al igual que en Non-Stop (Sin escalas) (2014), que comparte con esta director y actor protagonista, el escenario vuelve a ser asfixiante, cambiando un avión por un tren. La cosa empieza pausada, y tras la consabida presentación de personajes (brillante la de Michael, con un montaje que nos muestra su rutina diaria de una manera atemporal), abordamos un primer acto en el que prima el suspense, incluso pudiendo apreciar remininiscencias "hitchcockianas", como en el encuentro del personaje interpretado por Neeson con la intrigante mujer que le realiza la descabellada propuesta. Todo ello sienta las bases de lo que sucede a continuación, un tramo en el que la acción se adueña de la pantalla, sabedor el director de que el factor sorpresa ya se ha diluido y que debe transitar por otros derroteros. Y aquí el realizador tiene las de ganar, ya que se muestra como un consumado especialista de las "set-pieces" de acción, con una dirección muy dinámica y con la inclusión de planos arriesgados que están muy bien llevados, aunque la era de automatismos cinematográficos que vivimos hace que dichas escenas no estén exentas de cierta inverosimilutud inducida en aras del espectáculo, pero realmente es algo que no da exactamente igual. 


                           Liam Neeson tiene pinta de ser un tipo simpático, vamos, del tipo de persona con la que te podrías ir de cañas sin conocerla. Es por eso que estos papeles le sientan como un guante, ya que encarna a la perfección al hombre corriente desbordado por las circunstancias, por lo que no debemos hacer demasiados esfuerzos para identificarnos con él. Breve, pero intenso, es el papel de Vera Farmiga (Clifton, 1973), "femme fatale" y factor desencadenante de la odisea del protagonista. Farmiga es una de mis actrices favoritas, teniendo en su haber la estupenda serie Bates Motel (2013-2017) y las dos peliculas de Expediente Warren. Se les une en el reparto una serie de caras más o menos conocidas, como Patrick Wilson (Norfolk, 1973), Sam Neill (Tyrone, 1947), Jonathan Banks (Washington, 1947) o la española Clara Lago (Madrid, 1990), en su primer papel en Hollywood.

                            En definitiva, una película de muy fácil digestión y que se olvida con facilidad, ideal para pasar un rato agradable en el cine si no somos demasiado exigentes. Positiva en el aspecto visual y en las escenas de acción, baja enteros si analizamos a fondo el guión o no tenemos la mente abierta hacía varias fantasmadas propias del género.

NOTA: 6,5/10 


 

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Crítica: En realidad, nunca estuviste aquí (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: You were never really here País: Reino Unido, Francia, Estados Unidos Género: Drama, Misterio, Thriller Duración: 85 minutos Director: Lynne Ramsay Guión: Lynne Ramsay, basado en la novela de Jonathan Ames Productores: Rosa Attab, Pascal Caucheteux, Carrie Fix, Rose Garnett, Rebecca O'Brien, Lynne Ramsay, James Wilson Música: Jonny Greenwood Fotografía: Thomas Townend Montaje: Joe Bini Intérpretes: Joaquin Phoenix, Ekaterina Samsonov, Alessandro Nivola, Alex Manette, John Doman, Jason Babinsky, Judith Roberts, Kate Easton, Frank Pando, Dante Pereira - Olson, Cristina Dohmen, Leigh Dunham, Scott Price, Christian Reeve, Ronan Summers, Jonathan Wilde, Joseph Anthony Jerez, Jalina Mercado, Silvia Pena, Vinicius Damasceno, Ryan Martin Brown Estreno en España: 24 de noviembre de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años


SINOPSIS: Joe (Joaquin Phoenix), ex marine y antiguo veterano de guerra, es un tipo solitario que dedica su tiempo a intentar salvar a mujeres que son explotadas sexualmente. No se permite ni amigos ni amantes y se gana la vida rescatando jóvenes de las garras de los tratantes de blancas. Un día recibe la llamada de un político porque que su hija ha sido secuestrada.

CRÍTICA: Lynne Ramsay (Glasgow, 1969) es una directora que se prodiga muy poco, contando únicamente en su haber con cuatro películas en prácticamente 20 años de carrera, y dándose a conocer en nuestro país con la estupenda Tenemos que hablar de Kevin (2011), un drama sobre la maternidad que lidia con el terror psicológico y el thriller. Se trata de una directora con un estilo muy marcado y personal, que dota a sus narraciones de un marcado lirismo que provoca que sus películas sean de difícil digestión, con una aureola de violencia contenida y ambientes malsanos en los que se ven enrolados sus protagonistas, reflejo de una sociedad que cada vez se ve más inversa en esa vorágine de autodestrucción. En esta ocasión nos presenta un thriller con reminiscencias de las películas setenteras de justicieros, pero alejada completamente de la concepción hollywoodiense de las mismas, que en fondo y forma se acerca a la mítica Taxi Driver (1976), de Martin Scorsese (Queens, 1942), aunque con su propia personalidad, centrándose en la decadencia de la moralidad en Estados Unidos y conformando la que se puede catalogar como una nueva película de culto.


                          Durante todo el metraje acompañamos a Joe, un exmarine que se dedica a sacar a niñas y adolescentes de la explotación sexual a la que se ven sometidas, personaje encarnado magistralmente por Joaquin Phoenix (San Juan, 1974), que se marca una las interpretaciones más potentes del año, con un papel que le viene al dedillo. Joe es la antítesis absoluta del héroe al uso, acosado constantemente por los fantasmas en forma de traumas de su pasado y que camina peligrosamente en cada fotograma por la cuerda floja del derrumbe tanto psicológico como mental. Se trata de un tipo capaz de ejecutar de manera inmisericorde a aquellos que se cruzan en su camino con poco más que un martillo para a continuación cuidar de su madre enferma con un amor y dedicación absolutos. Es decir, la brújula de la moralidad en esta película la enarbola un tipo que machaca los cráneos de sus enemigos sin torcer el gesto lo más mínimo. Pero lo más extraño, sin duda, es que uno termina empatizando de manera directa con el personaje, bien sea a través de la pena que transmite o de lo encomiable de su cruzada.


                            Un estupendo trabajo de montaje provoca que el desarrollo de la historia no tenga un itinerario definido, que sea el propio espectador el que saque sus propias conclusiones, especialmente en lo que al pasado del protagonista se refiere, ofreciéndonos retales de los sucesos que provocaron su estado actual, estado que deja su sello en el desarrollo de la cinta. Todo ello a través de una dirección que se recrea demasiado en lo poético, pero que lejos de ser una carga termina funcionando perfectamente, ofreciéndonos escenas en la que el encuadre, la iluminación y una acertadísima banda sonora consiguen el efecto emocional perseguido por la directora. 

                                 En definitiva, una película que se aleja de los parámetros establecidos por Hollywood, que espantará a los que buscan una película de acción de usar y tirar, ya que es de visionado difícil, pero que enamorará al espectador necesitado de nuevas emociones y sensaciones. Yo recomiendo verla al menos para disfrutar del espectacular trabajo de Joaquín Phoenix, de una banda sonora que casa a la perfección con las imágenes a las que acompaña y del personal estilo de dirección de Lynne Ramsay.

NOTA: 8,75/10