jueves, 24 de mayo de 2018

Crítica: Avengers: Infinity War (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Avengers: Infinity War País: Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Fantasía,Ciencia-Ficción Duración: 149 minutos Directores: Anthony Russo, Joe Russo Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely Productores: Victoria Alonso, Louis D´Espósito, Jon Favreau, Kevin Feige, James Gunn, Stan Lee Música: Alan Silvestri Fotografía: Trent Opaloch Montaje: Jeffrey Ford, Matthew Smichdt Intérpretes: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Chris Evans, Scarlett Johansson, Don Cheadle, Benedict Cumberbatch, Tom Holland, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Josh Brolin, Chris Pratt, Pom Klementieff, Chris Pratt, Peter Dinklage, Danai Gurira Estreno en España: 27 de abril de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: El todopoderoso Thanos ha despertado con la promesa de arrasar con todo a su paso, portando el Guantelete del Infinito, que le confiere un poder incalculable. Los únicos capaces de pararle los pies son los Vengadores y el resto de superhéroes de la galaxia, que deberán estar dispuestos a sacrificarlo todo por un bien mayor.

CRÍTICA: Después de 10 años, 18 películas y miles de millones de dólares amasados en recaudación, llegó el momento que todos los aficionados al UCM (Universo Cinematográfico de Marvel) estábamos esperando: la llegada del villano que iba a poner todo patas arriba, Thanos, obesionado por conseguir todas las Gemas del Infinito para instaurar (a su manera) el orden en el Universo. Y, definitivamente, podemos decir que Marvel lo ha hecho a lo grande, ya que nos encontramos ante uno de los mayores espectáculos que se pueden visionar en la actualidad en una pantalla de cine. Por ello, es indispensable no hacer caso de las críticas (positivas y negativas) que circulan por internet e intentar disfrutar de la película sabiendo lo mínimo sobre ella, ya que el factor sorpresa es absolutamente necesario para vivir plenamente la experiencia. "Vengadores: Infinity War" es el crossover de superhéroes por excelencia, una experiencia visual apabullante que toma la épica por bandera, con un tono más sombrío que todo lo que nos ha ofrecido Marvel hasta el momento y que pone el broche de oro a todas las sagas de superhéroes que han ido poniendo en marcha durante todos estos años. Trataré de analizar la película sin ningún tipo de spoiler, más allá de lo que ya se ha visto en trailers o leído en internet.



                 "Dime su nombre otra vez". La premonitoria frase de Tony Stark deja a las claras la piedra angular sobre la que pivota toda la trama de "Avengers: Infinity War", que  no es otra que el villano (y sus motivaciones) de la función, Thanos, el Titán que hará todo lo que esté en su mano (y cuando digo todo, es todo) para conseguir todas las Gemas del Infinito desperdigadas por la galaxia y llevar a buen puerto su misión. Thanos es el contricante más peligroso al que se han enfrentado los Vengadores, y esto queda a las claras desde la tensa y oscura escena inicial, en la que nos queda meridianamente claro que estamos ante otro nivel en el UCM, donde el auténtico peligro ronda a nuestros héroes y en el que TODO puede pasar (avisados estáis). Digamos que no llega a ser Juego de Tronos, pero se le puede acercar, ¡¡¡jejeje!!! Durante esos primeros compases, la película te atrapa y ya no te suelta en las casi dos horas y media que dura, con un ritmo trepidante (con las consabidas pausas para recuperar el aliento) que redefine el concepto de blockbuster tal y como lo conocíamos. El hecho de que el film cuente con tantísimos personajes suponía un reto para los guionistas a la hora de repartir el tiempo de los mismos en lo que a aparición en pantalla se refiere, y podemos asegurar que han tenido éxito, ya que las diferentes líneas argumentales generadas dan pie a que todos, en mayor o menor medida, se luzcan. Bien es cierto que muchos echarán en falta más minutos para ciertos superhéroes, pero tampoco era cuestión de realizar una película de 4 horas.

                   El humor es una de las señas de identidad por excelencia de todas las películas del UCM, y "Avengers: Infinity War" no se iba a quedar atrás en este aspecto. Hay gran cantidad de líneas de diálogo destinadas a arrancar una carcajada al espectador, algunas épicas y otras más simples, pudiendo llegar a ser cargantes en un momento dado, aunque sin darnos cuenta, el tono de la película se va volviendo más serio y dramático, adueñándose poco a poco de las emociones del espectador, y es ahí donde vamos a observar que muchas de las bromas no vienen a cuento, como si los guionistas no supieran calibrar la magnitud de lo que está ocurriendo en pantalla y no dejaran al espectador digerir ciertos sucesos que no casan demasiado bien con el humor que les precede. 

                    El apartado técnico es de los que quita el hipo, literalmente. Los efectos especiales alcanzan una perfección no vista con anterioridad, luciendo especialmente en las épicas batallas (hay muchas a lo largo del metraje), y en la recreación de todas y cada una de las localizaciones (terrícolas e intergalácticas) de la cinta notamos el estupendo trabajo del encargado de la fotografía. Por otro lado, Alan Silvestri (Nueva York, 1950) compone una fantástica banda sonora, que impregna todos y cada uno de los rincones de la película fluctuando de manera armoniosa entre el drama, la épica, la acción...sabiendo en cada momento el tono que debe adquirir la música, siendo un acompasamiento perfecto a lo que sucede en la pantalla.

                      Todos y cada uno de los actores implicados en el proyecto ponen su granito de arena para que el espectáculo no decaiga en ningún momento. A través de las diferentes partes de todas y cada una de las sagas del UCM han ido moldeando una personalidad que les ha permitido hacer suyos los personajes, por lo que los seguidores más acérrimos disfrutarán de lo lindo viendo a sus personajes favoritos con sus virtudes y defectos. Hay que detenerse con más detalle con el que sin duda es el gran descubrimiento de la película, Thanos, encarnado por Josh Brolin (Santa Monica, 1968), actor que está viviendo una segunda juventud en su carrera. Se trata posiblemente del mejor villano del UCM, con un amplio espectro de matices que hacen que en ocasiones hasta seamos capaces de entender sus motivaciones, pero con la carga de maldad adecuada para que lo único que hagamos durante todo el metraje sea odiarlo. Lo que sí está claro es que todas y cada una de sus apariciones en pantalla son oro puro, robando la función a prácticamente todos sus contendientes.

                         En definitiva, los hermanos Anthony y Joe Russo han sido capaces de deconstruir las reglas del blockbuster, llevándolo a cotas antes nunca vistas. No era tarea fácil coger historias y personajes que se han ido desarrollando a lo largo de tantos años y conjugarlos de una manera tan precisa, siendo la película una auténtica gozada para los sentidos, un divertimento de primera que (como siempre digo) debe disfrutarse en una sala de cine. Gustará a los apasionados de las películas del UCM y también a los neófitos en la materia, de ahí las espectaculares cifras que está consiguiendo en taquilla, siendo de momento la cuarta película más taquillera de la historia. Ahí es nada. ¿Lo peor? Lo poco que sale Hulk y que hay que esperar un año para ver la resolución de todo...

NOTA: 9,5/10

                         

lunes, 30 de abril de 2018

Crítica: Un lugar tranquilo (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: A quiet place País: Estados Unidos Género: Drama, Horror, Ciencia-Ficción Duración: 90 minutos Director: John Krasinski Guión: Bryan Woods, Scott Beck, John Krasinski Productores: Michael Bay, Scott Beck, Bryan Woods, John Krasinski, Allyson Seeger, Aaron Janus, Bradley Fuller, Andrew Form, Cecilia D. Costas, Jeffrey Beecroft Música: Marco Beltrami Fotografía: Charlotte Bruus Christensen Montaje: Christopher Tellefsen Intérpretes: John Krasinski, Emily Blunt, Millicent Simmonds, Noah Jupe, Cade Woodward, Leon Russom, Doris McCarthy Estreno en España: 20 de abril de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años






SINOPSIS: Los Abbott son una familia que vive en una aislada granja de algún lugar de Estados Unidos, donde están constantemente amenazados por la existencia de unas misteriosas y mortíferas criaturas que, guiadas por el sonido, aniquilan a los humanos al más mínimo ruido. Lee, Evelyn y sus tres hijos han desarrollado una serie de estrictos hábitos y protocolos para mantener el más completo silencio en su día a día, ya que cualquier descuido en la tarea más rutinaria podría llevarles a su total extinción.

CRÍTICA: En una época en la que las superproducciones cinematográficas apuestan por la grandilocuencia tanto visual como sonora, con diseños de sonido absolutamente atronadores, se antoja como poco curioso que esté triunfando una cinta en la que en gran parte del metraje se aboga por utilizar un estilo totalmente opuesto. Tal vez sea por nuestra innata necesidad como espectadores de sentir nuevas experiencias, de que de vez en cuando nos saquen de nuestra zona de confort cinéfila con un producto que nos reconcilie con un cine que sufre de agotamiento creativo. John Krasinski (Newton, 1979), conocido por su faceta de actor, especialmente por la televisiva The Office (2005-2013), es el encargado de tensar nuestros nervios y acelerar nuestro corazón en una película en la que ejerce de director, guionista, productor y actor principal,  dejando a las claras que quería tener control absoluto sobre el proyector para poder hacer la película que tenía en mente. El resultado es una de las mejores películas de lo que llevamos de año, que pone el énfasis principalmente en el suspense y el terror, pero sin dejar de lado el drama humano, y que ha conseguido poner a crítica y público de acuerdo.


         
                   Cada vez es más difícil soprender a la audiencia, por lo que es necesaria una constante vuelta de tuerca a los convencionalismos de un género que maneja casi siempre la misma hoja de ruta. En "Un lugar tranquilo", esa vuelta de tuerca se ve reflejada en el hecho de que para sobrevivir a las criaturas que los acosan deben mantenerse en el silencio más absoluto posible, ya que cualquier ruido más alto de lo normal puede suponer su muerte. Krasinski lleva esta premisa hasta límites insospechados, convirtiendo el visionado de la película en una experiencia terriblemente angustiosa para el espectador que se decide a entrar en el juego del director, que se ve envuelto en una atmósfera opresiva y asfixiante, comiéndose las uñas mientras es consciente de que el ruido que va a provocar que todo salte por los aires está agazapado a la vuelta de la esquina. El punto de calidad viene dado por el hecho de que el director cuida con mimo el tratamiento de personajes y la modulación del drama, por lo que consigue que suframos por el destino de la familia protagonista, que consigue sobreponerse a una tragedia que podemos ver en la excelente escena inicial y que cimenta en el amor muchas de las decisiones que toman a lo largo del film, por lo que la responsabilidad de la paternidad y la obsesión por proteger a los hijos es uno de los pilares sobre los que pivota la historia. Si la película no es perfecta debido a ciertas licencias de guión, necesarias para que la historia siga su correcto desarrollo, reflejadas en algunas situaciones poco creíbles pero que cumplen con el objetivo de poner a la familia en constante peligro. Es más, en ocasiones el espectador se pregunta que qué más les puede pasar, cumpliendo la máxima de que "todo aquello que pueda salir mal, lo va a hacer".


                       Si logramos identificarnos fácilmente con la familia que protagoniza la película es gracias al notable trabajo de todos los actores implicados en el proyecto. Ya hemos mencionado a John Krasinski como el cabeza de familia. Junto a él aparece su esposa en la vida real, Emily Blunt (Roehampton,1983), que tiene sin duda una de las escenas más tensas de la película. Millicent Simmonds encarna a la hija mayor, que sufre de sordera, lo que hace que viva en un permanente silencio, lo que provoca que no sea consciente de los ruidos que hace, y que tiene una relación difícil con su padre. Noah Jupe (Londres, 2005), es el hijo mediano, sin duda el que más sufre con la situación en la que se encuentran y que se muestra reacio a aprender las lecciones de supervivencia que le inculca su padre para que pueda proteger a su familia en el caso de que él falte.

                     En definitiva, una película muy tensa e ideal si lo que uno busca es pasarlo mal en el cine, que coge una idea bastante manida y le da el enfoque necesario para que pueda sorprender al espectador, que llega a empatizar con los protagonistas debido a unas interpretaciones muy destacables. Muchos afirman que "Un lugar tranquilo" consigue lo que no logró "Llega de noche" (2017), películas con dos premisas bastante parejas pero diferentes en la ejecución.  


NOTA: 9/10 
 

martes, 17 de abril de 2018

Crítica: Ready Player One (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Ready Player One País: Estados Unidos Género: Acción, aventuras, ciencia-ficción Duración: 140 minutos Director: Steven Spielberg Guión: Zak Penn, Ernest Cline, basado en la novela de Ernest Cline Productores: Steven Spielberg, Donald de Line, Dan Farah, Bruce Berman, Adam Somner, Daniel Lupi, Christopher DeFaria Música: Alan Silvestri Fotografía: Janusz Kaminski Montaje: Sarah Broshar, Michael Kahn Intérpretes: Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Lena Waithe, T.J. Miller, Simon Pegg, Mark Rylance, Philip Zhao, Win Morisaki, Hannah John-Kamen, Ralph Ineson, Susan Lynch, Clare Higgins, Laurence Spellman, Perdita Weeks, Gareth Mason, Lynne Wilmot, Jane Leaney, Robert Gilbert, Josh Jefferies, Michael Wildman, Paul Barnhill, Vic Chao, Kit Connor, Leo Heller, Antonio Mattera Estreno en España: 29 de marzo de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años


SINOPSIS: Año 2045. Wade Watts es un adolescente al que le gusta evadirse del cada vez más sombrío mundo real a través de una popular utopía virtual a escala global llamada "Oasis". Un día, su excéntrico y multimillonario creador muere, pero antes ofrece su fortuna y el destino de su empresa al ganador de una elaborada búsqueda del tesoro a través de los rincones más inhóspitos de su creación. Será el punto de partida para que Wade se enfrente a jugadores, poderosos enemigos corporativos y otros competidores despiadados, dispuestos a hacer lo que sea, tanto dentro de "Oasis" como del mundo real, para hacerse con el premio.

CRÍTICA: Es indudable que tras casi cincuenta años de carrera, y convertirse en uno de los directores más taquilleros de la historia del cine, Steven Spielberg (Cincinnati,1946) se ha ganado el derecho de hacer prácticamente lo que le de la gana, sin importarle lo más mínimo lo que la crítica tenga que decir de él, porque lo importante, el favor del público, hace mucho tiempo que lo consiguió. Bien es cierto que la mayoría de los halagos se los ha llevado cuando se ha puesto serio en sus películas, como en La lista de Schindler (1993), Salvar al soldado Ryan (1998) , El puente de los espías (2015), o la todavía reciente Los archivos del Pentágono (2017). Pero seamos sinceros, el Spielberg que nos apasiona es el Spielberg del puro entretenimiento, el que obra el milagro de que los dinosaurios vuelvan a caminar sobre la tierra o que toda una generación quisiera estudiar Arqueología después de disfutar de las aventuras de Indiana Jones. También echábamos de menos sus incursiones en la ciencia-ficción, género en el que nos ha brindado obras maestras como Minority Report (2002), por lo que su decisión de adaptar al cine la novela "Ready Player One", de Ernest Cline, considerada como la "Biblia del Gamer", elevó el entusiasmo de miles de fans a cotas insospechadas. Las críticas han sido muy dispares, por lo general no gustando a los seguidores del libro, que hablan de una muy mala adaptación, mientras que otros hablan de Obra Maestra. Yo siempre he considerado que una mala película de Spielberg está muy por encima de la media de todo lo que se suele hacer, así que he de reconocer que "Ready Player One" me ha gustado bastante. ¿Las razones? Ahí van...

                       En un futuro no demasiado lejano, en el que una gran parte de la Humanidad ha sucumbido a una crisis económica sin paliativos, la única forma de evadirse es Oasis, un mundo virtual en el que la gente puede ser y hacer lo que quiera, hastiada de su asfixiante existencia cotidiana. Wade Watts es un adolescente enganchado a esa utopía, que ve en el premio que ofrece el fallecido creador de Oasis al que encuentre el Huevo de Pascua (Easter Egg) que ha escondido tras una serie de pistas la oportunidad de dar un giro radical a su deprimente vida. Analizando la película desde la objetividad (lo reconozco, me apasiona Spielberg), podemos establecer que tiene bastantes puntos a favor y alguno que otro en contra, lo que provoca que no sea redonda y que nos deje la sensación de que podríamos haber estado ante algo grandioso. 

      
                     Spielberg ha sabido jugar magistralmente la carta de la nostalgia para tocar la fibra sensible del espectador, ya que son incontables las referencias a auténticos iconos de la "Cultura Pop" del cine, videojuegos, televisión...Identificar todos y cada uno de ellos supone un ejercicio de concentración absoluto, que requiere un par de visionados más de la película. No me detendré para hablar de ellos, puesto que no quiero hacer spoilers, ya que es el propio espectador el que debe ir descubriéndolos. Otro aspecto a favor es que Spielberg sigue siendo uno de los mejores en cuanto a la gestión de la narrativa, lo que hace que una película de más de dos horas apenas sufra bajones en el ritmo, además de seguir posicionando la cámara como pocos. Por último, los FX están al servicio de la película y no al contrario, y a pesar de que en ocasiones pueden parecer muy excesivos no son molestos.


                            Dos son los principales fallos que achaco a la película (no he leído el libro, por lo que no puedo centrarme en si la adaptación ha sido buena o no). El balance entre la parte que sucede en el mundo real y la que ocurre en Oasis no es equilibrado, la trama que implica a los personajes de carne y hueso no es tan interesante como la que vemos en el mundo virtual. Y esto es consecuencia del segundo fallo, que es la elección del reparto. Tye Sheridan (Elkhart, 1996), que encarna a Wade Watts, no tiene ningún carisma, y nos ofrece una interpretación bastante plana y aséptica. Es por ello que la química con su compañera de reparto, Olivia Cooke (Oldham, 1993) es prácticamente inexistente, por lo que la historia se resiente. El villano, encarnado por Ben Medelsohn (Melbourne, 1969), no inquieta en ningún momento, además de llegar a parecer en ocasiones caricaturesco en exceso. Sin duda, las mejores interpretaciones son las de Mark Rylance (Ashford, 1960), nuevo actor fetiche de Spielberg, que da vida a James Halliday, el creador de Oasis, y Simon Pegg ( Gloucester, 1970), en un pequeño pero determinante papel.

                           En definitiva, un más que notable regreso de Spielberg al género que tantas alegrías le/nos ha dado, con un acabado técnico sobresaliente y una colección de referencias que hará las delicias de cientos de espectadores, que adolece de un desequilibrio entre parte real y virtual y unos actores que en ocasiones no están a la altura. De todos modos es una película muy disfrutable, ya que la magia del Rey Midas de Hollywood tiene todavía mucho recorrido.


NOTA: 8,5/10 

sábado, 31 de marzo de 2018

Crítica: La forma del agua (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: The Shape of Water País: Estados Unidos Género: Aventuras, Drama, Fantasía, Romántica, Thriller Duración: 123 minutos Director: Guillermo del Toro Guión: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor Productores: J.Miles Dale, Guillermo del Toro, Daniel Kraus Música: Alexandre Desplat Fotografía: Dan Laustsen Montaje: Sidney Wolinsky Intérpretes: Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins, Octavia Spencer, Michael Stuhlbarg, Doug Jones, David Hewlett, Nick Searcy, Stewart Arnott, Nigel Bennett, Lauren Lee Smith, Martin Roach, Allegra Fulton, John Kapelos, Morgan Kelly, Marvin Kaye, Dru Viergever, Wendy Lyon, Cody Ray Thompson, Diego Fuentes, Madison Ferguson, Jayden Greig, Karen Glave, Danny Waugh, Dan Lett, Deney Forrest, Brandon McNight, Cameron Laurie Estreno en España: 16 de febrero de 2018 Calificación por edades: No recomendada a menores de 16 años


SINOPSIS: En un inquietante laboratorio de alta seguridad, durante la Guerra Fría, se produce una conexión insólita entre dos mundos, aparentemente alejados. La vida de la solitaria Elisa (Sally Hawkins), trabajadora del laboratorio, cambia por completo cuando descubre un experimento clasificado como secreto: un hombre anfibio (Doug Jones) que se encuentra ahí recluido.

CRÍTICA: Guillermo del Toro (Guadalajara, 1964) es un tipo enamorado del cine; únicamente basta con revisar su filmografía para comprobar que respira Séptimo Arte por los cuatro costados, que es su vida. Cuida sus películas hasta el último detalle, impregnándolas de un estilo personal que las convierte en obras de arte que pueden ser admiradas una y otra vez, porque el abanico de matices, emociones y sensaciones es muy amplio. Ha gozado desde siempre con una positiva aceptación tanto del público como de la crítica y, tal vez, lo único que le faltaba era el reconocimiento en forma de Óscar, aunque me da la sensación de que no era algo que le quitara el sueño. Personalmente creo que el premio le llega con su película menos redonda, ya que si entramos en el terreno de la subjetividad yo prefiero El laberinto del fauno (2006), pero no se le puede negar al director mejicano que ha sabido ganarse a la academia con una fabulosa historia de amor con tintes de terror clásico, un cuento para adultos construido sobre su habitual imaginería visual, en el que tienen cabida multitud de temas a tratar, como un estudio de la soledad o la marginación de las minorías, entre otros, y en el que de manera a veces velada, a veces explícita, ofrece su particular homenaje al mundo del cine.


                      Simplificando, podríamos decir que "La forma del agua" es la historia de amor entre dos seres totalmente analógicos: Elisa, muda, vive en un mundo de ensoñación constante, y trabaja como limpiadora en unas instalaciones militares de alto secreto. Allí llega una criatura marina, capturada por el ejército, y que podría tener la llave para acabar con los rusos en plena Guerra Fría. A través de esta premisa tan simple, Del Toro pone en liza su ya conocido lenguaje cinematográfico marca de la casa para sumergirnos en una historia en la que los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, sin cabida para los tonos grises, con su particular golpe al sueño americano, ejemplificado en la figura del malvado, Strickland, machista, racista y con un inusitado talento para la violencia, adjetivos que se pueden aplicar a la época en la que se desarrolla la acción, en plena Guerra Fría, aunque si nos paramos a pensar, son completamente atemporales, puesto que servirían para ilustrar lo que vivimos en la actualidad. Por lo tanto, "La forma del agua" es un cuento, sí, pero un cuento para adultos, con violencia bastante explícita en algunos momentos y una sexualidad bastante latente durante todo el metraje, reflejada en un par de escenas. Quizás donde más flojee la película sea en un guión bastante trillado, ya que sabemos exactamente todo lo que va a pasar, porque este cuento ya lo hemos visto muchas veces y en unos personajes demasiado estereotipados, algo que se repite en toda la filmografía de Del Toro.


                     El apartado técnico es una auténtica gozada (la verdad es que no se le puede reprochar nada a Del Toro en relación a esto, porque el mimo que pone en todos los departamentos salta a la vista), encabezado por la excelente fotografía de Dan Laustsen, con una paleta cromática que se mueve entre tonos verde azulados, expecialmente en todas las escenas del laboratorio. Alexandre Desplat compone una banda sonora bellísima que casa perfectamente con las imágenes, aunque para mi gusto hay ocasiones en que se acerca demasiado a la partitura que compuso Yann Tiersen para Amelie (2001).

                         Todo buen cuento se sustenta en unos buenos personajes, y "La forma del agua" los tiene. Sally Hawkins (Dulwich, 1976) conforma una perfecta Elisa, capaz de trasmitir un gran repertorio de sentimientos únicamente con la mirada y los gestos. Ella es feliz a su manera, y sabe que vive en un mundo de hombres en el que es invisible, y se vale de ello para llevar a cabo su plan. Richard Jenkins (DeKalb, 1947) es Giles, el vecino de Elisa, ilustrador antaño de éxito que ve como los nuevos tiempos y las nuevas tendencias van a dilapidar su trabajo y que, como Elisa, tampoco tiene suerte en el amor. Octavia Spencer (Montgomery, 1972) es Zelda, compañera de trabajo de Elisa, que al hecho de ser mujer se une la circunstancia que es de color, con las dificultades que ello conllevaba en la Norteamérica de los 60. Prácticamente todos los puntos cómicos de la película salen de su boca, porque, como contrapunto a su amiga, no puede estar callada. Michael Shannon (Lexington, 1974) es el coronel Strickland, del que hemos hablado con anterioridad, que podemos considerar como el auténtico monstruo de la ficción,un personaje que genera repulsión y miedo a partes iguales. Por último, Doug Jones (Indianápolis, 1960), especialista en meterse en la piel de todo tipo de monstruos cinematográficos, es la criatura anfibia, y ofrece un ejercicio espectacular para transmitir todo a través únicamente de sus movimientos.

                        En definitiva, sin llegar a ser la mejor película de Del Toro, sí es esa en la que ha sabido conjugar perfectamente todos los elementos para enamorar a la Academia, especialmente el hecho de disfrazarla de homenaje al cine, hasta el punto que Elisa vive encima de un cine. La película rezuma magia por todos sus poros, reflejada en las inspiradoras imágenes del director y en una atmósfera impecable. Aunque a veces llega a rozar la cursilería, termina haciéndonos creer que todo es posible gracias al amor.  

NOTA: 8,75/10

viernes, 23 de marzo de 2018

Crítica: Tomb Raider (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Tomb Raider País: Estados Unidos, Reino Unido Género: Acción, Aventuras Duración: 118 minutos Director: Roar Uthaug Guión: Geneva Robertson-Dworet, Alastair Siddons, Evan Daugherty Productores: Noah Hughes, Graham King, Patrick McCormick, Denis O`Sullivan Música: Junkie XL Fotografía: George Richmond Montaje: Stuart Baird, Tom Harrison-Read, Michael Tronick Intérpretes: Alicia Vikander, Dominic West, Walton Goggins, Daniel Wu, Kristin Scott Thomas, Derek Jacobi, Alexandre Willaume, Tamer Burjaq, Adrian Collins, Keenan Arrison, Milton Schorr, Maisy de Freitas, Emily Carey, Samuel Mak, Sky Yang, Michael Obiora, Peter Waison, Nick Frost, Hannah John-Kamen, Billy Postlewaithe, Duncan Airlie James, Jandre le Roux, Kenneth Fok, Josef Altin Estreno en España: 16 de marzo de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: Lara Croft, la independiente hija de un excéntrico aventurero que desapareció cuando ella era apenas una adolescente, se ha convertido en una joven de 21 años sin ningún propósito en la vida. Se abre paso por las caóticas calles del East London, el barrio de moda, como mensajera en bicicleta, un trabajo que apenas le da para pagar el alquiler. Decidida a forjar su propio camino, se niega a tomar las riendas del imperio empresarial de su padre, con la misma firmeza que se niega a reconocer que él se ha ido para siempre. Un día Lara decide dejar atrás todo e ir en busca del último paradero conocido de su padre: una legendaria tumba en una isla mítica que podría estar en algún lugar de la costa de Japón...

CRÍTICA: La fiebre de los reboots (no confundir con remakes) continúa asolando Hollywood, que sigue obsesionado con reiniciar franquicias que ya parecían enterradas, llegándole en esta ocasión el turno a uno de los personajes más populares en el mundo de los videojuegos, Lara Croft, que hace 17 años fue encarnada por una curvilínea Angelina Jolie (Los Ángeles, 1975) en Lara Croft: Tomb Raider (2001) y su posterior secuela, Lara Croft Tomb Raider: La cuna de la vida (2003), siendo la primera película una adaptación bastante acertada de todo lo recogido en los videojuegos, y que dejó bastante contentos a los "gamers" en particular y al público menos ducho en cuestiones tecnológicas en general. En 2013 se lanzó a la venta "Tomb Raider", el último de los juegos para consola de la aventurera y que también supuso una vuelta de tuerca en relación a las anteriores entregas, algo que no pasó desapercibido para las distintas productoras, que vislumbraron el momento ideal para recuperar al personaje para la gran pantalla. Evidentemente, Angelina Jolie no está ya para esta clase de trotes, así que los responsables se decantaron por la que se puede considerar una de las próximas estrellas de Hollywood (si no lo es ya), Alicia Vikander (Gothenburg, 1988). Tomando como referencia la historia del videojuego de 2013, "Tomb Raider" se presenta como una agradable película de aventuras, tan disfrutable en el momento como olvidable en el tiempo, que adolece de un guión bastante simplón y de un segundo tramo en el que hay situaciones que rozan la absoluta inverosimilitud. ¿Otra adaptación errónea de un videojuego al cine?


                   El primer segmento de la película se centra en presentarnos al personaje. Lara vive en Londres, trabajando como repartidora, sin disfrutar de la fortuna de la familia, ya que firmar el testamento de su padre implicaría reconocer que está muerto, algo a lo que se muestra reacia. Vemos retazos de su personalidad, insegura y con una rabia contenida, sabemos que oculta algo en su interior. Esta parte de la trama, aunque necesaria, se torna algo anodina y llega a dar la sensación de que no todo avanza como debería. Un descubrimiento inesperado le pone en la pista de un trabajo que dejó su padre inacabado, por lo que decide embarcarse en la búsqueda de la misteriosa isla de Yamatai...A partir de aquí empieza la parte más aventurera de la película, esa en la que Alicia Vikander se encuentra más a gusto, ya que en el metraje que se desarrolla en la ciudad se la ve algo encorsetada, y nos ofrece el resultado del (presumiblemente) montón de horas que tuvo que dedicar a entrenarse para protagonizar el filme. Lara salta, escala, es herida, arrastrada por aguas bravas, y Alicia Vikander escenifica a la perfección cada uno de esos momentos, nos creemos su miedo y su dolor. Sin haber jugado al juego (me centro en lo visto en algunos pantallazos), creo que han clavado al personaje. En su contra podemos destacar la gran cantidad de situaciones absolutamente increíbles que, como ya hemos dicho anteriormente, rozan lo inverosímil, pero no olvidemos que estamos hablando de la adaptación de un videojuego, por lo que se aplican las mismas reglas que en estos. También he echado en falta más explicación a algunos de los acertijos que debe resolver Lara. Flota en el ambiente, además, una sensación de algo que ya hemos visto, una especie de "plagio-homenaje" a la saga de Indiana Jones, más concretamente a Indiana Jones y la última cruzada (1989), los que estén más familiarizados con la saga de Indy sabrán a lo que me refiero.

                    Acompañan a Alicia Vikander una terna de secundarios que podrían haber dado bastante más juego y que se quedan a medio camino. He echado en falta más presencia de Daniel Wu (Berkeley, 1974), compañero de fatigas de Lara pero que no llega a tener un papel fundamental en la trama más allá de un par de momentos. Walton Goggins (Birmingham, 1971) construye un villano demasiado sobreactuado para mi gusto, muy estereotipado, con poco novedoso que ofrecer. Por último, vemos en diferentes flashbacks a Dominic West (Sheffield, 1969) como Richard Croft, el padre de Lara, dándole múltiples consejos y entrenándola, medio justificatorio de las piruetas y manejo del arco que vemos posteriormente en nuestra protagonista.

                     En definitiva, podemos afirmar que con "Tomb Raider" tampoco hemos encontrado la adaptación perfecta al cine de un videojuego. Se trata de una película que se deja ver, pero no termina de estar completa, ya que entretiene pero no se va a quedar en nuestra retina durante mucho tiempo y mucho menos se convertirá en un referente del cine de aventuras. Lo más destacable es Alicia Vikander, que, teniendo en cuenta el flojo guión sobre el que se apoya la trama,  se echa sobre sus hombros el peso de la película y demuestra ser una Lara perfecta para sucesivas continuaciones, siempre que la que nos ocupa funcione en taquilla...


NOTA: 6,5/10 

sábado, 24 de febrero de 2018

Crítica: Black Panther (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Black Panther País: Estados Unidos Género: Acción, Aventuras, Ciencia-Ficción Duración: 134 minutos Director: Ryan Coogler Guión: Ryan Coogler y Joe Robert Cole, basado en los Cómics Marvel de Stan Lee y Jack Kirby Productores: Victoria Alonso, Jeffrey Chernov, Louis D' Espósito, Kevin Feige, Stan Lee, Nate Moore Música: Ludwig Göransson Fotografía: Rachel Morrison Montaje: Debbie Berman, Michael P. Shawyer Intérpretes: Chadwick Boseman, Michael B. Jordan, Lupita Nyong`o, Danai Gurira, Martin Freeman, Daniel Kaluuya, Letitia Wright, Winston Duke, Sterling K. Brown, Angela Bassett, Forest Whitaker, Andy Serkis, Florence Kasumba, John Kani, David S. Lee, Nabiyah Be, Isaach De Bankolé, Connie Chiume, Dorothy Steel, Danny Sapani Estreno en España: 16 de febrero de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: “Black Panther" cuenta la historia de T'Challa quien, después de los acontecimientos de "Capitán América: Civil War", vuelve a casa, a la nación de Wakanda, aislada y muy avanzada tecnológicamente, para ser proclamado Rey. Pero la reaparición de un viejo enemigo pone a prueba el temple de T'Challa como Rey y Black Panther ya que se ve arrastrado a un conflicto que pone en peligro todo el destino de Wakanda y del mundo.


 CRÍTICA: Antes de que Thanos ponga todo patas arriba en la esperadísima Vengadores: Infinity War (2018), el Universo Cinematográfico Marvel (UCM) sigue expandiéndose de manera exponencial, y continúa abriendo franquicias de superhérores una detrás de otra. En esta ocasión le ha llegado el turno a Black Panther, un personaje que tuvo una breve pero explosiva aparición en Capitán América: Civil War (2016), y del que, evidentemente, nos quedamos con ganas de saber más. El proyecto se le encargó a Ryan Coogler (Oakland, 1986), responsable de la muy reivindicable Fruitvale Station (2013) y de Creed (2015), la (hasta el momento) última entrega de la saga Rocky, que elevó notablemente el nivel de una franquicia que parecía abocada al fracaso. Y su inclusión en el UCM no ha podido ser más acertada, ya que nos ofrece un blockbuster tremendamente disfrutable, que triunfa porque en ocasiones se aleja de los cánones establecidos en otras franquicias basadas en los cómics y que funcionaría exactamente igual lejos del amparo del gigante marveliano, puesto que la entidad propia que presenta o el hecho de que se acerque a temáticas más enfocadas a inquietudes sociales que al puro espectáculo, algo que hasta ahora pensábamos que no podía cuajar en el estilo Marvel,  la hacen única en su género, consiguiendo que la mayor parte de la crítica se ponga de acuerdo en alabarla.

                    
             Parte de estas alabanzas vienen por el hecho de que los responsables han arriesgado dotando a la película de un trasfondo social y hasta reivindicativo en el plano racial, velado (o no tanto) guiño al pueblo afroamericano. El guión trata temas tan variados como el tráfico de armas destinado a influir en las guerras civiles, la explotación indiscriminada de los recursos naturales, como sucede en África, reflejados en el Vibranium (material del que está hecho el escudo del Capitán América) que se extrae de las entrañas de Wakanda, o la difícil situación que se vive en los barrios marginales de las grandes ciudades. También están presentes temas más universales como la lealtad, la venganza o la familia. Es por ello que aseveramos que la película trata en todo momento de tener una identidad propia y que no impide que triunfe.

                            
                  El diseño de producción es fantástico. Wakanda luce maravillosamente, la paleta de colores utilizada para el diseño del país africano en el que reina T'Challa es tan variada, tan rica, que se queda grabada en la retina, al igual que el vestuario, ya que túnicas, armaduras etc...denotan una creatividad exquisita. La fotografía consigue captar muy positivamente la riqueza del relieve africano, entremezclado con un futurista diseño "high-tech" que podemos disfrutar en las localizaciones en el interior de la montaña. Las escenas de acción están bien ejecutadas, como la persecución por las calles de Busán, aunque echo en falta algo más de claridad en algunas de las peleas cuerpo a cuerpo, algo confusas en ocasiones. En la batalla final el CGI canta demasiado, se deben pulir esos aspectos para que los FX estén perfectamente integrados en la imagen. También es destacable la banda sonora, ya que por un lado tenemos la partitura compuesta por Ludwig Göransson, y por otro lado el ritmo "hip-hop" que aporta Kendrick Lamar, logrando una fusión curiosa pero muy potente en pantalla.


                   El reparto, en un alto porcentaje, es afroamericano. Chadwick Boseman (Anderson, 1977) es el rey T'Challa, que en sus ratos libres salva al mundo como Black Panther, mientras lidia con las vicisitudes propias de la corona. No es una mala actuación, pero tiene ciertas escenas (una en particular) en las que parece un principiante y su interpretación se vuelve algo encorsetada. El punto de humor lo pone Martin Freeman (Aldershot, 1971), sin llegar a ser a caer en la caricatura como suele ser habitual en personajes de estas características. También aparece el que podemos considerar actor fetiche de Coogler, Michael B.Jordan (Santa Ana, 1987), como un mercenario que trabaja con el villano de la función, Ulysses Klaue, interpretado por Andy Serkis (Ruislip, 1964), que le está cogiendo el gusto a esto de dar la cara actuando, ya que debemos recordar que ha sido el encargado de dar vida a personajes ya míticos como Gollum, King Kong o César, el protagonista de la nueva trilogía de El Planeta de los Simios. Pero en esta ocasión, las que se comen la pantalla y a sus compañeros de reparto son las intérpretes femeninas, como Danai Gurira (Grinnel, 1978), famosa por su personaje de Michonne en The Walking Dead, que encarna a Okoye, la jefa de las Dora Milaje, la guardia personal del rey de Wakanda, cuya lealtad al país es tan fuerte que a veces choca con T`Challa por ciertas cuestiones. También me ha parecido muy refrescante la actuación de Letitia Wright (Georgetown, 1993) como Shuri princesa de Wakanda, especialista en tecnología y que se encarga de diseñar los "gadgets" de Black Panther, al más puro estilo Q de la saga de James Bond. 

                    En definitiva, una película notable que quiere tener su propia personalidad dentro del Universo Marvel, que ofrece retazos de inquietud social mezclada con la espectacularidad típica de estas producciones. Es cierto que quizá el metraje sea excesivo debido a algunas tramas secundarias que aportan poco al conjunto, pero no es algo que arruine la película. Imprescindible disfrutarla en una sala de cine.

NOTA: 8/10 

jueves, 15 de febrero de 2018

Crítica: 15:17 Tren a París (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: The 15:17 to Paris País: Estados Unidos Género: Drama, Histórico, Thriller Duración: 94 minutos Director: Clint Eastwood Guión: Dorothy Blyskal, basado en el libro de Anthony Sadler, Alex Skarlatos, Spencer Stone y Jeffrey E. Stern Productores: Clint Eastwood, Jessica Meier, Tim Moore, Kristina Rivera, Bruce Berman, David M. Bernstein, Enzo Sisti, Patrick Mignano, Erwin Godschalk Música: Christian Jacob Fotografía: Tom Stern Montaje: Blu Murray Intérpretes: Alex Skarlatos, Spencer Stone, Anthony Sadler, Ray Corasani, Judy Greer, Jenna Fischer, Irene White, William Jennings, Bryce Geishar, P.J.Byrne, Paul-Mikél Williams, Thomas Lennon, Tony Hale, Jaleel White, Sinqua Walls, Steve Coulter, Adam Rosenberg, Grant Weaver, Robert Pralgo, Cyrille Helter, Gary Weeks Estreno en España: 9 de febrero de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años


SINOPSIS: En la tarde del 21 de agosto de 2015, tres jóvenes americanos que viajaban por Europa se enfrentaron a un terrorista en un tren con destino a París, con 500 pasajeros a bordo. La película narra el curso de las vidas de estos amigos, desde los avatares de su niñez para encontrar su destino, hasta la serie de eventos que precedieron al ataque. A lo largo de esta desgarradora experiencia, su amistad nunca flaqueó, convirtiéndola en su mejor arma.

CRÍTICA: Tenía que llegar el día. Lo temía, era algo que incluso me llegaba a quitar el sueño, pero siempre quedaba cierto rédito de esperanza de que no iba a ser así, que mi relación cinematográfica con Clint Eastwood (San Francisco, 1930), seguiría siendo idílica, que nada podría romper ese vínculo. Pero mis peores temores se han hecho realidad, y, tras mucho reflexionar desde que ví la película (el viernes), llego a la conclusión de que no me ha gustado. Bueno, a esa conclusión había llegado nada más salir del cine, pero entré en un estado de negación que me impedía afrontar la realidad. "Este no es mi Clint, me lo han cambiado", me decía mientras trataba de buscar las razones de tal descalabro fílmico. Con "15:17 Tren a París", Eastwood cierra su particular tríptico sobre héroes anónimos, que completan las notables El Francotirador (2014) y Sully (2016), contando la historia de tres norteamericanos que frustraron un atentado terrorista en un tren con destino a París. Sobre el papel se partía de una premisa atractiva, con todos los ingredientes para llevar a cabo una película notable, pero (con todo el dolor de mi corazón) Eastwood se estrella estrepitosamente, así que trataremos de encontrar las razones de este pequeño paso atrás.



                  Es posible que el suceso que se narra en la película no constituyera suficiente contenido para justificar un film con un metraje de hora y media, por lo que es evidente que había que complementarlo con escenas a las que se les debía exigir, como mínimo, cierto interés. Y por ahí es por donde hace aguas la película, ya que el guión firmado por Dorothy Blyskal (Brooklyn, 1982) no posee la fuerza suficiente, no ofrece un pulso narrativo firme, pegando bandazos y dando vueltas a la misma idea una y otra vez, lo que deriva en una historia donde la banalidad reina a su antojo. En una serie de flashbacks se nos muestra cómo se cimenta la amistad de los tres protagonistas, aunque bien es cierto que centrándose en la figura de Spencer, que acapara la mayor parte del relato, enfocado a que veamos una y otra vez en distintas situaciones lo inadaptado que ha sido toda su vida y las dificultades que ha tenido para encontrar su camino, dando siempre la sensación de que por una razón u otra estaba predestinado a hacer algo importante, todo ello aderezado con el halo de religiosidad que impregna en menor o mayor medida el cine de Eastwood, y que en esta ocasión me ha parecido excesivo. No reconozco al director en esta parte del metraje, me ha parecido una narración torpe, sin interés, obcecada en los mismos elementos. Es en el momento clave, el del intento de atentado, donde recuperamos al mejor Eastwood, con los 10 mejores minutos de la película, que atesoran todo el talento del director. En ese instante es cuando nos preguntamos si ha valido la pena lo visionado anterioremente para poder disfrutar de ese segmento.

                         
          Yendo más allá en lo arriesgado de la propuesta, el director decide dar el protagonismo a los verdaderos héroes, que se interpretan a ellos mismos. La verdad es que le ponen ganas y empeño, y a pesar de no ser actores profesionales, no chirría su interpretación. El problema es que un guión terrible no les ayuda en lo más mínimo, y asistimos en más de una ocasión a diálogos auténticamente sonrojantes.
 
                       En definitiva, podemos decir que nos encontramos ante la una de las peores películas (si no la peor) de Clint Eastwood. No sabemos si ha sido el pésimo guión, o un error a la hora de enfocar la historia que nos quería contar, o bien que en esta ocasión el patriotismo que le gusta mostrar en sus películas se le ha ido de las manos o, sencillamente, una desafortunada combinación de todo ello. Pero supongo que con 88 años y una carrera estelar a sus espaldas se ha ganado el derecho a fallar y que en el fondo no le importe demasiado.
 
 
NOTA: 3/10