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viernes, 9 de noviembre de 2012

Crítica: Sinister (2012)

FICHA TÉCNICA

Película: Sinister. Director: Scott Derrickson. País: USA. Año: 2012. Duración: 110 min. Género: Terror. Intérpretes: Ethan Hawke (Ellison Oswalt), Vincent D’Onofrio (profesor Jonas), Fred Dalton Thompson (Sheriff), James Ransone (Alguacil), Clare Foley (Ashley Oswalt), Juliet Rylance (Tracy Oswalt), Michael Hall D'Addario (Trevor Oswalt), Nicholas King (Bughuul/Mr. Boogie). Guión: Scott Derrickson y C. Robert Cargill. Producción: Jason Blum, Brian Kavanaugh-Jones. Música: Christopher Young. Fotografía: Chris Norr. Montaje: Frédéric Thoraval. Diseño de producción: David Brisbin. Vestuario: Abby O’Sullivan. Distribuidora: Aurum.







SINOPSIS: Un escritor de éxito en horas bajas viaja con su familia a lo largo y ancho del país para investigar terribles asesinatos que luego convierte en libros. Cuando llega a una casa donde ha tenido lugar el asesinato de una familia, encuentra una serie de cintas que desvelan horribles pistas que van más allá del esclarecimiento de la tragedia.


     Tras los éxitos (en taquilla, principalmente, de la crítica mejor ni hablamos) cosechados por Paranormal Activity (2007) (y sus tres secuelas, con la cuarta en camino) e Insidious (2010), los productores de ambas vuelven con Sinister para sembrar el terror en las salas de cine. El cine de terror siempre ha supuesto un buen gancho para el espectador, deseoso de emociones fuertes y muy predispuesto a pasar un mal rato en el cine. Desafortunadamente, la falta de originalidad en los guiones y la sensación de que difícilmente una película de terror puede acabar sorprendiéndonos supone un hándicap bastante importante. "Sinister" nos ofrece un planteamiento original en su primeros 45 minutos para después acabar fagocitada por muchos de los convencionalismos del género, dejándose llevar por los clichés y dejándonos un regusto amargo hasta la conclusión final, veladamente sorprendente. En esta ocasión, el encargado del proyecto es Scott Derrickson, director de la infame Ultimátum a la Tierra (2008) y de la denostada injustamente El exorcismo de Emily Rose (2005), por lo que vuelve al que al parecer es el género en el que mejor se desenvuelve




     Entre las virtudes de la película, podemos destacar el hecho de que da auténtico mal rollo, ya que durante todo el metraje se respira una atmósfera malsana, en la que el suspense va in crescendo y en la que somos partícipes de las tensas situaciones que vive el protagonista, así como del crecimiento de su obsesión por saber más y del punto de partida de una progresiva autodestrucción. El uso del Super 8 se erige en un recurso muy efectivo (también efectista), ya que es durante el visionado de los asesinatos donde la angustia y el malestar se adueñan del espectador. Para remarcar la tensión y el suspense se hace un uso marcado del sonido muy habitual en estas producciones, pero que aquí se vuelve más importante, así como de una BSO asfixiante y macabra, de las mejores que he oído en una película de terror. Todo se centra en la sugestión y en la imaginación, en transmitirnos el terror en estado puro cuando nos enfrentamos a lo desconocido. Y es precisamente en el momento en el que se desvía de ese ejercicio de sugestión y empieza a mostrarnos explícitamente aspectos importantes de la trama cuando se convierte en una más del montón y empieza a recurrir a sustos mil y una vez vistos y de ningún modo sorprendentes, tirando por tierra todo lo conseguido hasta ese momento.




     Todo el peso interpretativo recae sobre Ethan Hawke, que sale en casi todas las escenas y que consigue transmitir a la perfección la evolución del personaje, que va del Ellison sin escrúpulos que no duda en sacar beneficio de una tragedia a un personaje desbordado por las circunstancias y atenazado por el terror, y que camina por la delgada línea que separa la cordura de la locura. Y si hay un personaje que chirría es el del ayudante de policía que se convierte a su vez en ayudante de Ellison, interpretado por James Ransone y que carga con la parte cómica de la película, absolutamente innecesario a mi parecer, y que lo único que consigue es romper con el clima asfixiante que se va formando. Papeles pequeños e insustanciales para los que se encargan de interpretar a la familia del protagonista, y sí destacable el deVincent D'Onofrio, corto pero vital en lo que a la trama se refiere.


     En definitiva, una más que aceptable propuesta de terror que consigue meternos el miedo y la tensión en el cuerpo durante gran parte del metraje pero que pisa en falso en el momento en el que opta por enseñar más que sugerir, pero que mantiene el interés hasta el final gracias principalmente a la labor de su actor protagonista y el recurso de las grabaciones en Super 8. Todavía esperamos la película de terror perfecta, pero es indudable que "Sinister" se queda cerca.


LO MEJOR: Las cintas de los asesinatos; la atmósfera malsana que se respira; Ethan Hawke; un par de sustos bien logrados; la escena del móvil.

LO PEOR: El recurso del susto fácil; momentos cómicos metidos con calzador; secundarios algo sosos.

MI NOTA: 7/10

LA FRASE: "El único vínculo entre los casos es este símbolo".


TRAILER: En esta ocasión no pongo el trailer porque destripa TODA LA TRAMA, y es una película que se disfruta más sin saber prácticamente nada de ella.


martes, 18 de septiembre de 2012

Crítica: Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros (2012)

FICHA TÉCNICA

Película: Abraham Lincoln: Cazador de vampiros. Título original: Abraham Lincoln: Vampire hunter. Director: Timur Bekmambetov. País: USA. Año: 2012. Duración: 105 min. Género: Fantástico, terror. Intérpretes: Benjamin Walker (Abraham Lincoln), Mary Elizabeth Winstead (Mary Todd Lincoln), Rufus Sewell (Adam), Dominic Cooper (Henry Sturgess), Marton Csokas (Jack Barts), Anthony Mackie (William), Erin Wasson  (Vadoma). Guión: Seth Grahame-Smith; basado en su novela. Producción: Timur Bekmambetov, Tim Burton y Jim Lemley. Música: Henry Jackman. Fotografía: Caleb Deschanel. Montaje: William Hoy. Diseño de producción: François Audouy. Vestuario: Carlo Poggioli y Varya Avdyushko. Distribuidora: Hispano Foxfilm.
SINOPSIS: “Abraham Lincoln: Cazador de vampiros” se basa en una novela de ficción de Seth Grahame-Smith y nos cuenta la vida oculta de Abraham Lincoln, quien además de ser Presidente de los Estados Unidos también fue un cazador de vampiros tras enterarse de que su madre murió asesinada por una de esas criaturas, dando pie así a una visión fresca y visceral de las sangrientas tradiciones vampíricas, imaginando a Lincoln como el más grande cazador de no-muertos de la Historia.
     Antes de que llegue a nuestras pantallas el biopic sobre Abraham Lincoln que prepara Steven Spielberg (y con el que ya nos estamos frotando las manos...), nos encontramos con esta curiosa propuesta, en la que descubrimos que el decimosexto presidente de los Estados Unidos de América se dedicaba en sus ratos libres a...cazar vampiros. Sí, lo reconozco, es inevitable soltar una carcajada cuando leemos esto, porque ciertamente nos cuesta imaginarnos al bueno de Lincoln masacrando chupasangres mientras trata de dirigir un país. Pues bien, Tim Burton como productor y Timur Bekmambetov como director dan forma a esta singular historia, basada en el libro de Seth Grahame-Smith, autor también de la disparatada "Orgullo y Prejuicio y Zombies". ¿Qué habrá salido de todo esto?

     El principal error que comete "Abraham Lincoln:Cazador de Vampiros" es que decide tomarse en serio a sí misma, introduciendo pequeñas gotas de drama en una producción que debería ceñirse al espectáculo puro y duro. Los intentos de dar solemnidad a la trama hacia la mitad del metraje y el hecho de que se pretende conseguir en todo momento una profundidad casi filosófica en los diálogos suponen para el film una rémora prácticamente insalvable. Por otro lado, la sucesión de escenas de acción en las que se usa en demasía los efectos especiales por ordenador puede resultar apabullante y agotadora en un momento dado, lo que deja claro que el director quiere hacer de cada una de ellas la más espectacular, abusando innecesariamente del slow motion, algo que el director ya nos ofreció en la reivindicable Wanted (2008). Resulta impensable que con el avance que en los efectos digitales se ha producido en los últimos años se nos ofrezcan escenas tan mal hechas como la que sucede durante la estampida de los caballos. Llega un momento en el que parece que, más que una película, lo que estamos viendo es un videojuego. A su favor decir que entretiene bastante, y que a pesar de lo sorprendente de la propuesta uno hace el intento de sumergirse en la historia. Evidentemente, algunas de las escenas de acción están muy bien planificadas, y no faltan las abundantes dosis de sangre y violencia.




     Para encarnar a Abraham Lincoln se ha elegido al poco conocido Benjamin Walker, después de barajarse nombres como Eric Bana o Tom Hardy. El joven actor no lo hace mal, pero considero que carece de la fuerza necesaria para encarnar a un personaje de las características de Abraham Lincoln. El villano de la función adquiere las facciones de Rufus Sewell, y cumple perfectamente, puesto que esto de hacer de malo no es nuevo para él. La mejor interpretación corre sin duda a cargo de Dominic Cooper, tutor del joven Abraham Lincoln y el que le enseña todos los secretos relativos a la caza de vampiros. La parte femenina del reparto corresponde a Mary Elizabeth Winstead, que se hace cargo del papel de mujer de Abraham Lincoln.
     En definitiva, una película que disfrutaremos si no esperamos demasiado de ella y que acusa en gran medida el halo de seriedad que intenta introducir el director en ciertos momentos del metraje, que chocan con lo surrealista de la propuesta inicial.
LO MEJOR: Alguna escena de acción. Que asistimos con curiosidad a lo que la película nos puede ofrecer. El personaje de Dominic Cooper.
LO PEOR: Que el director no sea capaz de de centrarse en un enfoque determinado.Pretenciosa. Lo ridículo de algunos efectos especiales. Banda sonora carente de toda épica.
MI NOTA: 4,75/10
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martes, 21 de agosto de 2012

Crítica. Prometheus (2012)

FICHA TÉCNICA

Película 3D: Prometheus. Dirección: Ridley Scott. País: USA. Año: 2012. Duración: 125 min. Género: Acción, ciencia-ficción, terror. Interpretación: Noomi Rapace  (Elizabeth Shaw), Charlize Theron (Meredith Vickers), Michael Fassbender (David), Guy Pearce (Peter Weyland), Idris Elba  (Janek), Logan Marshall-Green (Charlie Holloway), Rafe Spall (Millburn), Sean Harris (Fifield), Emun Elliott (Chance), Benedict Wong (Ravel), Patrick Wilson  (padre de Shaw). Guión: Damon Lindelof y Jon Spaihts. Producción: Ridley Scott, David Giler y Walter Hill. Música: Marc Streitenfeld. Fotografía: Dariusz Wolski. Montaje: Pietro Scalia. Diseño de producción: Arthur Max. Vestuario: Janty Yates. Distribuidora: Hispano Foxfilm.







SINOPSIS: Un grupo de científicos y exploradores emprende un viaje espacial a un remoto planeta, una rara estrella recién descubierta, donde sus límites físicos y mentales serán puestos a prueba. El motivo de la misión es que los humanos creen que allá podrán encontrar la respuesta a las preguntas más profundas y al mayor de los misterios: el origen de la vida en la Tierra.


     Hace aproximadamente 39 años, Ridley Scott dio un giro de tuerca a la forma de entender la ciencia-ficción en el cine, valiéndose de un ejercicio de horror y suspense llamado Alien (1979), claustrofóbica aventura que muestra que con pocos medios y muchísimo talento e imaginación se puede hacer gran cine, y que ha sido (y seguirá siendo) plagiada desde entonces. Por eso, cuando se hizo público que Scott retomaba el género las expectativas se dispararon, máxime cuando el secretismo sobre su nueva película alcanzaba cotas sorprendentes. Había también ciertas dosis de escepticismo, ya que parece que Scott empieza a dar síntomas de un agotamiento creativo preocupante, y si bien su vitola de excelente artesano cinematográfico sigue presente, es obvio que necesita darle un giro a su carrera, y esta película parecía una ocasión excelente de reivindicarse como el gran director que es. Pues bien, si esta película se puede considerar como uno de los últimos cartuchos de Scott para retomar la senda que parece abandonó mucho tiempo, duele observar que en parte ha errado el tiro, ya que "Prometheus" se queda a medio camino entre película puramente palomitera y cine de autor con mayúsculas, ya que es evidente que el que tuvo, retuvo. ¿Las claves? Intentaré desgranarlas a lo largo de esta crítica.


     ¿Cuál es el principal fallo que se le puede achacar a "Prometheus"? Sin duda, el guión escrito por Damon Lindelof y John Spaihts, muy difuso y sin un camino predefinido, endeble en su desarrollo e incapaz de enganchar al espectador, que da finalmente menos de lo que ofrece en su excelente prólogo y su primera mitad, algo tan simple pero que puede dar mucho juego como la búsqueda de nuestros orígenes, pero que se sacrifica en pos de una segunda mitad más orientada al espectáculo y que hace que todo lo que se ha construido hasta ese momento se derrumbe como un frágil castillo de naipes. Da la impresión de que se ha querido contentar tanto a aquellos que buscaban un tratado filosófico sobre los orígenes de la humanidad aderezado con ciertas dosis de religiosidad (enmarcadas en la idea del dios vengativo), como a aquellos que entienden el cine como un divertimento cuya calidad se mide únicamente por su espectacularidad. Y visto el resultado, el segundo grupo va a quedar más contento que el primero. Otro aspecto que pesa como una losa sobre la película es la credibilidad de algunas de sus situaciones. Entiendo que partimos del hecho de que es ciencia-ficción, que no hay normas escritas en este sentido y que debemos dejarnos llevar en su visionado. Pero una cosa es aceptar pulpo como animal de compañía en algunas ocasiones y otra es sentir que nos tratan como ignorantes. ¿El ejemplo más claro? Muchas de las decisiones de los astronautas, supuestamente muy profesionales y muy preparados para su trabajo, pero que lo primero que hacen al llegar a un planeta desconocido y comprobar que el aire es respirable es...¡¡¡quitarse el casco!!! Quiero pensar que el asesor en materia científica de la cinta no había dormido demasiado bien esa noche, porque resulta ridículo ver tal despropósito. Y hay más, pero dejaré que los futuros espectadores lo descubran por sí mismos.


      Pero que no cunda el pánico, ya que además de sombras, también hay luces que consiguen que la película no se convierta en el mayor pufo del año cinematográfico que nos va abandonando poco a poco. Scott es un esteta consumado, si hay algo que no se le puede achacar es el cuidado que pone en todo lo relacionado con el apartado técnico de sus películas. El prólogo es sencillamente maravilloso, con un estupendo trabajo de fotografía de DariusWolski, que se extiende a lo largo de todo el metraje. Mérito tiene también el montaje de Pietro Scalia, que debe lidiar con el atropellado último tramo de la película. El diseño de produccióm ofrece un apabullante despliegue de escenarios, aunque falla en el aséptico diseño de la nave Prometheus, alejada de esa sucia y desgastada Nostromo de "Alien". Sin duda el aspecto más flojo de la película es la banda sonora compuesta por Marc Streitenfeld, que nos ofrece una partitura carente de alma y en ocasiones tan confusa como la película. Más allá de los aspectos puramente artísticos, Scott nos ofrece un puñado de escenas en las que parece recuperar el pulso perdido, que no comentaré para mantener la sorpresa. Hay una en especial muy impactante, pero eso sí, para disfrutarla totalmente debemos desconectar el detector de irrealidad que ha saltado varias veces a lo largo del visionado.


     ¿Apartado actoral? Pues bien, tenemos a una Noomi Rapace empeñada en alejarse completamente de la Ripley de "Alien" para evitar comparaciones, y a veces lo consigue y a veces no, pero hay que reconocer que hace un trabajo muy digno. Charlize Theron se mete en la piel de un personaje frío como el hielo, además de misterioso, del que no sabemos sus motivaciones y su verdadero papel en la misión. Sin duda, el personaje más destacable de la función es el David de Michael Fassbender, que puede ser considerado como uno de los actores con mayor proyección en el universo Hollywood, y que no parece tener techo. Su androide es el personaje más ambiguo de toda la tripulación y el que más juego da. Los demás personajes apenas están dibujados con trazos irregulares, lo que provoca que no empaticemos con ellos lo suficiente.


     En definitiva,cine de entretenimiento con ínfulas filosóficas, una película que ha acusado enormemente las expectativas creadas en torno a ella, teniendo parte de culpa la brutal campaña de promoción que ha tenido, y especialmente los rumores que la convertían en una precuela de Alien (¿lo será?, ¿no lo será?). Dos aspectos pueden salvarla de la quema: que da la impresión de que en el Blu-Ray nos llegará una versión con más minutos (recordemos que Scott ya tuvo que meter la tijera en El reino de los cielos (2005), a la que más tarde añadiría una hora de metraje) y que ya está prevista la secuela de "Prometheus", en la que esperemos se cierren muchos de los interrogantes abiertos. 


LO MEJOR: Efectos especiales; Michael Fassbender; fotografía.

LO PEOR: El fallido guión; expectativas no cubiertas; poco rigor científico en ocasiones.

MI NOTA: 7,5/10


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viernes, 4 de mayo de 2012

Terror en el internado



LA MALDICIÓN DE ROOKFORD (2011)
Dirigida por Nick Murphy




Película: La maldición de Rookford. Título original: The awakening. AKA: El despertar. Dirección: Nick Murphy. País: Reino Unido. Año: 2011. Duración: 107 min. Género: Suspense, Drama, Thriller Sobrenatural. Interpretación: Rebecca Hall(Florence Cathcart), Dominic West (Robert Mallory), Imelda Staunton (Maud Hill), Isaac Hempstead-Wright (Tom), Lucy Cohu (Constance), Diana Kent (Harriet), Richard Durden (Alexander Cathcart), John Shrapnel (reverendo Hugh).  Guion: Nick Murphy y Stephen Volk. Producción: Sarah Curtis, Julia Stannard y David M. Thompson. Música: Daniel Pemberton. Fotografía: Eduard Grau. Montaje: Victoria Boydell. Diseño de producción: Jon Henson. Vestuario: Caroline Harris. Distribuidora: DeAPlaneta.




SINOPSIS: “La maldición de Rookford” está ambientada en 1921, en la Inglaterra de la posguerra, donde muchos de quienes han perdido a sus seres queridos buscan consuelo en el espiritismo. Atormentada por la muerte de su prometido, Florence Cathcart dedica sus energías a desmontar presuntos fenómenos sobrenaturales sirviéndose de sistemas metódicos y racionales. Cuando le piden que visite Rookford, un internado en la campiña inglesa, para investigar las supuestas apariciones del fantasma de un niño, ella se siente decidida a aceptar el reto. Ya en Rookford, se pone manos a la obra, poniendo trampas y reuniendo pruebas científicas. Poco a poco empiezan a desvelarse algunos secretos, y el misterio que rodea al fantasma parece no ser más que una broma de niños. Sin embargo, cuando Florence está lista para marcharse, tiene un escalofriante encuentro que desafía toda explicación racional. Uno de los maestros, Robert Mallory, se preocupa por el bienestar de Florence después del hecho, ya que se encuentra asustada y confundida. Pero ella está dispuesta a llegar al fondo de la cuestión, y decide quedarse allí durante las vacaciones de Navidad, cuando los niños se van con sus familias.


    Hace unas semanas hablaba de una película de terror, La mujer de negro. Pues bien, el género sigue de moda y cada cierto tiempo se estrena un film de estas características. En esta ocasión le toca el turno a "La maldición de Rookford", que si bien intenta ofrecer aspectos novedosos en su contenido, acaba dando la impresión de que lo que hemos visto no ha aportado nada a lo que ya nos habían ofrecido las anteriores películas de este género.

       La película está dividida en dos partes claramente diferenciadas. En la primera de ellas vemos como nuestra protagonista se dedica a destapar fraudes paranormales (curiosamente, otra de las películas destripadas en este blog hace poco, Luces Rojas, también trataba este tema), y que todavía no ha superado la pérdida de su prometido en la guerra. Es entonces cuando se requiere su ayuda para tratar de descubrir al espíritu que atormenta a los niños de un internado. Ahí empieza la segunda parte de la película, en la que la protagonista tiene que replantearse sus creencias y empezar a pensar que tal vez existan los fantasmas. Lo que más me llamó la atención de la película es la manera en que está moldeado el papel de Florence, presentada como una mujer de ciencia, una mujer inteligente que ayuda después de la guerra a todos aquellos que depositan su esperanza tras haber perdido a un ser querido en cuentistas y falsos mediums. Es una mujer con estudios y capacidad de decisión en una época de la historia en la que el machismo era la nota predominante, como bien demuestran varios comentarios que se hacen a lo largo de la película.

     La historia está muy bien contada, con un ritmo adecuado y una atmósfera inquietante, lograda en parte gracias a la magnífica fotografía de un español, Eduard Grau, en parte con el tempo que logra darle Nick Murphy, debutante en cine pero con experiencia en televisión. Pero, ¡ay amigos!, volvemos a la historia de siempre. A ese ritmo pausado, no le sigue un tramo final en esa línea, ya que nos brinda un final muy atropellado, en el que los acontecimientos se desarrollan demasiado deprisa y en el que no nos da tiempo a asimilar tanta información, además de que deja varias cosas en el aire y sin atar en cuanto al argumento, lo que echa por tierra todo lo conseguido hasta el momento. Algún que otro personaje sin sentido también es algo que se le puede achacar a la cinta en sentido negativo

   
    En el plano interpretativo, Rebecca Hall lleva magníficamente el peso de la película, especialmente en el paso de la mujer segura de sí misma a la mujer que empieza a despertar (de ahí el título original de la película "The Awakening") en cuanto su interpretación de la realidad se refiere. Su presencia es estimulante y propicia que la cinta no caiga en el tedio más absoluto. El resto del reparto no está mal, pero no llegan a la altura de la protagonista.

    En definitiva, una nueva aportación al tan machacado género de las casas encantadas, que cumple con su cometido de estremecer al espectador en un par de ocasiones y que bebe de películas como El sexto sentido (1999) o El Orfanato (2007). Es novedosa en el perfil que presenta el personaje de Florence, pero se pierde en convencionalismos del género y termina siendo una más del montón, ideal para ver en una noche lluviosa y con las luces apagadas.

LO MEJOR: El personaje de Florence, algún que otro susto y pasajes efectistas como el de la casa de muñecas.

LO PEOR: Que ya nada sorprende en estas películas, que el género vuelve a parecer agotado y algunas incongruencias de guión originadas por el poco pulido final, que deja más dudas que certezas.

MI NOTA: 6.5/10



miércoles, 21 de marzo de 2012

Harry Potter en la Mansión Encantada

 LA MUJER DE NEGRO (THE WOMAN IN BLACK) (2012)

   Dirigida por James Watkins

Película: La mujer de negro. Título original: The woman in black. Dirección: James Watkins. Países: Reino Unido, Canadá y Suecia. Año: 2012. Duración: 95 min. Género: Terror. Interpretación: Daniel Radcliffe (Arthur Kipps), Ciarán Hinds (Sr. Daily), Janet McTeer (Sra. Daily), Liz White (Jennet Humfrye), Shaun Dooley (Fisher). Guion: Jane Goldman; basado en la novela de Susan Hill. Producción: Richard Jackson, Brian Oliver y Simon Oakes. Música: Marco Beltrami.  Fotografía: Tim Maurice-Jones. Montaje: Jon Harris. Diseño de producción: Kave Quinn. Vestuario: Keith Madden. Distribuidora: Aurum.  Estreno en Reino Unido: 10 Febrero 2012. Estreno en España: 17 Febrero 2012.  Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.




Arthur Kipps es un joven abogado cuya empresa lo envía a un lugar remoto para vender la casa de un cliente que acaba de fallecer. La gestión, aparentemente rutinaria, tropieza con ciertas dificultades: los vecinos se muestran reacios a hablar sobre la casa o a acercarse a ella; además, nadie está dispuesto a admitir la existencia de una mujer de negro que él está seguro de haber visto.


 Lo reconozco. Esta vez me han puesto a huevo el título de la entrada, ya que parece que el mago favorito de las nuevas generaciones quiere dejar atrás varitas y hechizos y hacerse mayor (interpretativamente hablando). Siendo sinceros, lo va a tener difícil, ya que el engordar durante 7 películas su cuenta corriente tiene su precio, y ese precio es etiquetarse. No voy a negar que el chico le pone empeño, pero son más de una las ocasiones en las que esperas que en cualquier momento salgan Hermione, Hagrid o Voldemort de las oscuras habitaciones de la mansión en la que se desarrolla la historia. Siempre he pensado que de todos los actores que ha dado la saga de Harry Potter, el que menos ha evolucionado ha sido Daniel Radcliffe, por lo que esta incursión en el cine de género me creaba serias dudas. No lo hace rematadamente mal, pero tampoco aporta nada nuevo a su lista de registros interpretativos., y no tiene el empaque suficiente para encarnar a ese hombre golpeado por la tragedia y sobrepasado por las circunstancias. Eso sí, valiente como él solo, porque si yo me meto en esa casa, y veo a esa señora, sencillamente salgo pitando.


La película que nos ocupa está basada en una novela de Susan Hill, publicada en 1983 y que ha sido llevada al teatro y a la pequeña pantalla, siendo esta su primera adaptación al cine. Uno de los grandes alicientes del film es que se aleja de lo que viene siendo habitual en el cine de terror durante los últimos años, ya que supone una vuelta a las películas de terror gótico, esas en las que no se abusa de la sangre ni de imágenes grotescas sino que se apoyan en los chirridos, en los recovecos oscuros o en los entornos neblinosos. Y esto no resulta extraño teniendo en cuenta que detrás de la película está la productora Hammer, responsable de muchas de las películas de Drácula que se desarrollaron entre los años 50 y 70, máximo exponente de lo que intenta trasmitir esta película.

"¿Quién me mandaba salir de Hogwarts?"

El gran acierto de esta película es la ambientación, sencillamente espectacular y gran responsable de los mejores momentos de suspense de la cinta. Tal vez nos recuerde más de lo recomendable a Los Otros (2001), pero es que realmente las claves del cine de terror gótico están ahí y no se pueden cambiar, por eso es que funciona tan bien. La casa es un personaje más, cada rincón esconde un posible estremecimiento y la habitación de los muñecos DA MIEDO. Y afortunadamente la BSO se aleja de cualquier intención efectista (que les digan que el terror no consiste en subir el volumen hasta límites insospechados) y se limita a ser lo que debe ser una BSO, un acompañamiento de la escena,por lo que el efecto inquietante aumenta. Se lo han currado mucho en este sentido, y se agradece.

Lamentablemente la historia es muy previsible y se va diluyendo al final, proporcionalmente al aumento en las apariciones, cuando deja de lado lo ya comentado sobre el suspense de lo que no se ve, de lo que se adivina, de aquello que se deja a la imaginación del espectador. A pesar de todo, es de esas películas de terror que considero como un guilty pleasure, películas que disfruto con mi bol de palomitas y mi refresco gigantes y que me gusta devorarlas de vez en cuando a pesar de esa sensación que me dice que no son nada del otro mundo.

LO MEJOR: La ambientación.

LO PEOR: Que Radcliffe no se quita la etiqueta de Potter.

Mi Nota: 6,5/10