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domingo, 10 de junio de 2018

Crítica: Han Solo: Una historia de Star Wars (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Solo: A Star Wars Story País: Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Fantasía Duración: 135 minutos Director: Ron Howard Guión: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan, basado en personajes creados por George Lucas Productores: Will Allegra, Rob Bredow, Simon Emanuel, Toby Hefferman, Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan, Kathleen Kennedy, Phil Lord, Christopher Miller, Allison Shearmur Música: John Powell Fotografía: Bradford Young Montaje: Pietro Scalia Intérpretes: Alden Ehrenreich, Joonas Suotamo, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Phoebe Waller-Bridge, Paul Bettany, Jon Favreau, Erin Kellyman, Linda Hunt, Ian Kenny, John Tui, Warwick Davis, Anthony Daniels, Andrew Woodall, Hal Fowler, Clint Howard, Kiran Shah Estreno en España: 24 de mayo de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años


SINOPSIS: Precuela de la saga Star Wars, en la que se conocen los primeros pasos que dio el personaje de Han Solo, desde joven hasta convertirse en el contrabandista antihéroe que vimos en "Una nueva esperanza", antes de encontrarse con Luke Skywalker y Obi-Wan Kenobi en la cantina de Mos Eisley.
 
CRÍTICA: Después de la buena acogida que tuvo Rogue One: Una historia de Star Wars (2016), todos los ojos estaban puestos en el nuevo spin-off ambientado en el Universo Expandido de Star Wars, y que trataba ni más ni menos del pasado de uno de los personajes emblemáticos de la saga y de la Historia del Cine, Han Solo, noticia que los fans acogimos con una mezcla de ilusión y de escepticismo, ya que una película centrada en el contrabadista más canalla de la galaxia eran palabras mayores. Y el tiempo ha terminado dando la razón a las predicciones más pesimistas, en forma de interminables problemas durante la producción, hasta el punto de que la productora despidió a los directores iniciales, Phil Lord y Christopher Miller por desavenencias (parece que el film estaba más cerca de la comedia que de otra cosa) varias y contratando al veterano Ron Howard (Duncan,1954), que tuvo que rodar nuevas escenas y volver a grabar algunas que ya habían sido filmadas, por lo que el presupuesto inicial se disparó. Por otro lado, la elección del relativamente desconocido Alden Ehrenreich (Los Angeles, 1989) para encarnar a Solo también generó cierta controversia. Y las predicciones menos halagüeñas se están haciendo realidad, ya que doce días después de su estreno, la acogida en la taquilla mundial está siendo más bien tibia, y ya se habla de que la película va a provocar pérdidas a Disney, lo que puede hacer peligrar futuros proyectos. Pero, ¿tan mala es?



               "Han Solo: Una historia de Star Wars" no es una mala película, pero tampoco marcará una época ni colmará las expectativas de los fans más acérrimos de la saga, ya que es posible que sea la entrega de Star Wars que más se aleja del propio Universo Star Wars. Por lo pronto,y nada más empezar la película, encontramos que han desaparecido las legendarias letras de los títulos de crédito acompañadas por la mítica banda sonora de John Williams (Queens, 1932), una de  las señas de identidad de la saga. Por su parte, Lawrence Kasdan (1949, Miami), guionista de esa joya llamada El Imperio Contraataca (1980), no logra aquí elaborar un libreto con la solidez adecuada, con lo que la historia va dando bandazos y no termina de asentarse, quedando algo más parecido a un western o a una película de aventuras que a una odisea espacial, con el hándicap de que tarda bastante en arrancar y que asistamos durante la primera hora a pasajes algo aburridos, algo imperdonable para una película de estas características. Bien es cierto que se despejan algunas dudas en relación al personajes de Han Solo, como la manera en la que recibió su apellido, el momento en el que le ganó a Lando el Halcón Milenario o cómo consiguió su pistola láser, aunque en ocasiones puede parecer que su inclusión en la trama es demasiado forzada. Y, sin duda, el punto más negativo que le encuentro es que en una película basada en Han Solo, el personaje que menos interés despierta sea el propio Han. Imperdonable.


               Como ya he señalado con aterioridad, la película es bastante entretenida, y parte del mérito la tiene Ron Howard, director con muchos años de experiencia en Hollywood y que conoce perfectamente los entresijos de las grandes producciones, por lo que subirse en marcha a un proyecto ya empezado y conseguir que este no sea un absoluto desastre es digno de elogio. La escena del asalto al tren (con claras reminiscencias del western clásico) está perfectamente ejecutada en cuanto a ritmo, planos y efectos digitales, siendo de largo lo mejor de la película. Por el contrario, toda la parte del Corredor de Kessel adolece de un montaje demasiado alocado, que unido a la, en demasía, oscura fotografía de Bradford Young (Louisville, 1977), hace que nos cueste distinguir qué ocurre en pantalla. En la banda sonora se echa de menos a John Williams, pero John Powell (Londres, 1963) crea una partitura bastante aceptable, echando mano de algunas notas de la trilogía original. 

                       Una de las grandes incógnitas era ver si el joven Alden Ehrenreich había sido la elección correcta para encarnar al contrabandista, y las conclusiones son, desde mi punto de vista, contradictorias. Si vamos al cine buscando un calco de Harrison Ford (Chicago, 1942) no lo vamos a encontrar, por lo que es elogiable que el chico no se limite a hacer una mera imitación. Pero, por otro lado, no consigue el suficiente grado de carisma para que quedemos absolutamente satisfechos, pero en el global no lo hace del todo mal, aunque le falta pulir bastante el personaje. Emilia Clarke (Londres, 1986) no nos deja una interpretación tan sosa como en Juego de Tronos, y encarna a Qi´ra, el primer amor de Solo, bastante ambigua en sus intenciones. El que sí aprovecha cada minuto que aparece en pantalla es Donald Glover (California, 1983), que interpreta a Lando Calrissian, contrabandista y propietario del Halcón Milenario, y que acaba robándole todos los planos a sus compañeros de reparto, junto con su androide feminista, L3-37 Woody Harrelson (Texas, 1961), es Beckett, algo así como el mentor de Han Solo, y aporta veteranía y saber hacer a un joven elenco de actores.

                     En definitiva, una película entretenida, técnicamente competente y con un par de buenos momentos, pero que deja la sensación de que podría haber sido más de lo que finalmente nos ha ofrecido, posiblemente resultado de los innumerables problemas que ha sufrido durante la producción, además de un guión que adolece falta de solidez. El actor protagonista no termina de disipar las dudas que generó su elección, pero se esfuerza por agradar, aunque nos cueste encontrar algo de Han Solo en su interpretación. A día de hoy el público está dando la espalda a la película y la taquilla se está resintiendo, lo que hace peligrar futuras secuelas.

NOTA: 6/10 

jueves, 24 de mayo de 2018

Crítica: Avengers: Infinity War (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Avengers: Infinity War País: Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Fantasía,Ciencia-Ficción Duración: 149 minutos Directores: Anthony Russo, Joe Russo Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely Productores: Victoria Alonso, Louis D´Espósito, Jon Favreau, Kevin Feige, James Gunn, Stan Lee Música: Alan Silvestri Fotografía: Trent Opaloch Montaje: Jeffrey Ford, Matthew Smichdt Intérpretes: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Chris Evans, Scarlett Johansson, Don Cheadle, Benedict Cumberbatch, Tom Holland, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Josh Brolin, Chris Pratt, Pom Klementieff, Chris Pratt, Peter Dinklage, Danai Gurira Estreno en España: 27 de abril de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: El todopoderoso Thanos ha despertado con la promesa de arrasar con todo a su paso, portando el Guantelete del Infinito, que le confiere un poder incalculable. Los únicos capaces de pararle los pies son los Vengadores y el resto de superhéroes de la galaxia, que deberán estar dispuestos a sacrificarlo todo por un bien mayor.

CRÍTICA: Después de 10 años, 18 películas y miles de millones de dólares amasados en recaudación, llegó el momento que todos los aficionados al UCM (Universo Cinematográfico de Marvel) estábamos esperando: la llegada del villano que iba a poner todo patas arriba, Thanos, obesionado por conseguir todas las Gemas del Infinito para instaurar (a su manera) el orden en el Universo. Y, definitivamente, podemos decir que Marvel lo ha hecho a lo grande, ya que nos encontramos ante uno de los mayores espectáculos que se pueden visionar en la actualidad en una pantalla de cine. Por ello, es indispensable no hacer caso de las críticas (positivas y negativas) que circulan por internet e intentar disfrutar de la película sabiendo lo mínimo sobre ella, ya que el factor sorpresa es absolutamente necesario para vivir plenamente la experiencia. "Vengadores: Infinity War" es el crossover de superhéroes por excelencia, una experiencia visual apabullante que toma la épica por bandera, con un tono más sombrío que todo lo que nos ha ofrecido Marvel hasta el momento y que pone el broche de oro a todas las sagas de superhéroes que han ido poniendo en marcha durante todos estos años. Trataré de analizar la película sin ningún tipo de spoiler, más allá de lo que ya se ha visto en trailers o leído en internet.



                 "Dime su nombre otra vez". La premonitoria frase de Tony Stark deja a las claras la piedra angular sobre la que pivota toda la trama de "Avengers: Infinity War", que  no es otra que el villano (y sus motivaciones) de la función, Thanos, el Titán que hará todo lo que esté en su mano (y cuando digo todo, es todo) para conseguir todas las Gemas del Infinito desperdigadas por la galaxia y llevar a buen puerto su misión. Thanos es el contricante más peligroso al que se han enfrentado los Vengadores, y esto queda a las claras desde la tensa y oscura escena inicial, en la que nos queda meridianamente claro que estamos ante otro nivel en el UCM, donde el auténtico peligro ronda a nuestros héroes y en el que TODO puede pasar (avisados estáis). Digamos que no llega a ser Juego de Tronos, pero se le puede acercar, ¡¡¡jejeje!!! Durante esos primeros compases, la película te atrapa y ya no te suelta en las casi dos horas y media que dura, con un ritmo trepidante (con las consabidas pausas para recuperar el aliento) que redefine el concepto de blockbuster tal y como lo conocíamos. El hecho de que el film cuente con tantísimos personajes suponía un reto para los guionistas a la hora de repartir el tiempo de los mismos en lo que a aparición en pantalla se refiere, y podemos asegurar que han tenido éxito, ya que las diferentes líneas argumentales generadas dan pie a que todos, en mayor o menor medida, se luzcan. Bien es cierto que muchos echarán en falta más minutos para ciertos superhéroes, pero tampoco era cuestión de realizar una película de 4 horas.

                   El humor es una de las señas de identidad por excelencia de todas las películas del UCM, y "Avengers: Infinity War" no se iba a quedar atrás en este aspecto. Hay gran cantidad de líneas de diálogo destinadas a arrancar una carcajada al espectador, algunas épicas y otras más simples, pudiendo llegar a ser cargantes en un momento dado, aunque sin darnos cuenta, el tono de la película se va volviendo más serio y dramático, adueñándose poco a poco de las emociones del espectador, y es ahí donde vamos a observar que muchas de las bromas no vienen a cuento, como si los guionistas no supieran calibrar la magnitud de lo que está ocurriendo en pantalla y no dejaran al espectador digerir ciertos sucesos que no casan demasiado bien con el humor que les precede. 

                    El apartado técnico es de los que quita el hipo, literalmente. Los efectos especiales alcanzan una perfección no vista con anterioridad, luciendo especialmente en las épicas batallas (hay muchas a lo largo del metraje), y en la recreación de todas y cada una de las localizaciones (terrícolas e intergalácticas) de la cinta notamos el estupendo trabajo del encargado de la fotografía. Por otro lado, Alan Silvestri (Nueva York, 1950) compone una fantástica banda sonora, que impregna todos y cada uno de los rincones de la película fluctuando de manera armoniosa entre el drama, la épica, la acción...sabiendo en cada momento el tono que debe adquirir la música, siendo un acompasamiento perfecto a lo que sucede en la pantalla.

                      Todos y cada uno de los actores implicados en el proyecto ponen su granito de arena para que el espectáculo no decaiga en ningún momento. A través de las diferentes partes de todas y cada una de las sagas del UCM han ido moldeando una personalidad que les ha permitido hacer suyos los personajes, por lo que los seguidores más acérrimos disfrutarán de lo lindo viendo a sus personajes favoritos con sus virtudes y defectos. Hay que detenerse con más detalle con el que sin duda es el gran descubrimiento de la película, Thanos, encarnado por Josh Brolin (Santa Monica, 1968), actor que está viviendo una segunda juventud en su carrera. Se trata posiblemente del mejor villano del UCM, con un amplio espectro de matices que hacen que en ocasiones hasta seamos capaces de entender sus motivaciones, pero con la carga de maldad adecuada para que lo único que hagamos durante todo el metraje sea odiarlo. Lo que sí está claro es que todas y cada una de sus apariciones en pantalla son oro puro, robando la función a prácticamente todos sus contendientes.

                         En definitiva, los hermanos Anthony y Joe Russo han sido capaces de deconstruir las reglas del blockbuster, llevándolo a cotas antes nunca vistas. No era tarea fácil coger historias y personajes que se han ido desarrollando a lo largo de tantos años y conjugarlos de una manera tan precisa, siendo la película una auténtica gozada para los sentidos, un divertimento de primera que (como siempre digo) debe disfrutarse en una sala de cine. Gustará a los apasionados de las películas del UCM y también a los neófitos en la materia, de ahí las espectaculares cifras que está consiguiendo en taquilla, siendo de momento la cuarta película más taquillera de la historia. Ahí es nada. ¿Lo peor? Lo poco que sale Hulk y que hay que esperar un año para ver la resolución de todo...

NOTA: 9,5/10

                         

sábado, 31 de marzo de 2018

Crítica: La forma del agua (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: The Shape of Water País: Estados Unidos Género: Aventuras, Drama, Fantasía, Romántica, Thriller Duración: 123 minutos Director: Guillermo del Toro Guión: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor Productores: J.Miles Dale, Guillermo del Toro, Daniel Kraus Música: Alexandre Desplat Fotografía: Dan Laustsen Montaje: Sidney Wolinsky Intérpretes: Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins, Octavia Spencer, Michael Stuhlbarg, Doug Jones, David Hewlett, Nick Searcy, Stewart Arnott, Nigel Bennett, Lauren Lee Smith, Martin Roach, Allegra Fulton, John Kapelos, Morgan Kelly, Marvin Kaye, Dru Viergever, Wendy Lyon, Cody Ray Thompson, Diego Fuentes, Madison Ferguson, Jayden Greig, Karen Glave, Danny Waugh, Dan Lett, Deney Forrest, Brandon McNight, Cameron Laurie Estreno en España: 16 de febrero de 2018 Calificación por edades: No recomendada a menores de 16 años


SINOPSIS: En un inquietante laboratorio de alta seguridad, durante la Guerra Fría, se produce una conexión insólita entre dos mundos, aparentemente alejados. La vida de la solitaria Elisa (Sally Hawkins), trabajadora del laboratorio, cambia por completo cuando descubre un experimento clasificado como secreto: un hombre anfibio (Doug Jones) que se encuentra ahí recluido.

CRÍTICA: Guillermo del Toro (Guadalajara, 1964) es un tipo enamorado del cine; únicamente basta con revisar su filmografía para comprobar que respira Séptimo Arte por los cuatro costados, que es su vida. Cuida sus películas hasta el último detalle, impregnándolas de un estilo personal que las convierte en obras de arte que pueden ser admiradas una y otra vez, porque el abanico de matices, emociones y sensaciones es muy amplio. Ha gozado desde siempre con una positiva aceptación tanto del público como de la crítica y, tal vez, lo único que le faltaba era el reconocimiento en forma de Óscar, aunque me da la sensación de que no era algo que le quitara el sueño. Personalmente creo que el premio le llega con su película menos redonda, ya que si entramos en el terreno de la subjetividad yo prefiero El laberinto del fauno (2006), pero no se le puede negar al director mejicano que ha sabido ganarse a la academia con una fabulosa historia de amor con tintes de terror clásico, un cuento para adultos construido sobre su habitual imaginería visual, en el que tienen cabida multitud de temas a tratar, como un estudio de la soledad o la marginación de las minorías, entre otros, y en el que de manera a veces velada, a veces explícita, ofrece su particular homenaje al mundo del cine.


                      Simplificando, podríamos decir que "La forma del agua" es la historia de amor entre dos seres totalmente analógicos: Elisa, muda, vive en un mundo de ensoñación constante, y trabaja como limpiadora en unas instalaciones militares de alto secreto. Allí llega una criatura marina, capturada por el ejército, y que podría tener la llave para acabar con los rusos en plena Guerra Fría. A través de esta premisa tan simple, Del Toro pone en liza su ya conocido lenguaje cinematográfico marca de la casa para sumergirnos en una historia en la que los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, sin cabida para los tonos grises, con su particular golpe al sueño americano, ejemplificado en la figura del malvado, Strickland, machista, racista y con un inusitado talento para la violencia, adjetivos que se pueden aplicar a la época en la que se desarrolla la acción, en plena Guerra Fría, aunque si nos paramos a pensar, son completamente atemporales, puesto que servirían para ilustrar lo que vivimos en la actualidad. Por lo tanto, "La forma del agua" es un cuento, sí, pero un cuento para adultos, con violencia bastante explícita en algunos momentos y una sexualidad bastante latente durante todo el metraje, reflejada en un par de escenas. Quizás donde más flojee la película sea en un guión bastante trillado, ya que sabemos exactamente todo lo que va a pasar, porque este cuento ya lo hemos visto muchas veces y en unos personajes demasiado estereotipados, algo que se repite en toda la filmografía de Del Toro.


                     El apartado técnico es una auténtica gozada (la verdad es que no se le puede reprochar nada a Del Toro en relación a esto, porque el mimo que pone en todos los departamentos salta a la vista), encabezado por la excelente fotografía de Dan Laustsen, con una paleta cromática que se mueve entre tonos verde azulados, expecialmente en todas las escenas del laboratorio. Alexandre Desplat compone una banda sonora bellísima que casa perfectamente con las imágenes, aunque para mi gusto hay ocasiones en que se acerca demasiado a la partitura que compuso Yann Tiersen para Amelie (2001).

                         Todo buen cuento se sustenta en unos buenos personajes, y "La forma del agua" los tiene. Sally Hawkins (Dulwich, 1976) conforma una perfecta Elisa, capaz de trasmitir un gran repertorio de sentimientos únicamente con la mirada y los gestos. Ella es feliz a su manera, y sabe que vive en un mundo de hombres en el que es invisible, y se vale de ello para llevar a cabo su plan. Richard Jenkins (DeKalb, 1947) es Giles, el vecino de Elisa, ilustrador antaño de éxito que ve como los nuevos tiempos y las nuevas tendencias van a dilapidar su trabajo y que, como Elisa, tampoco tiene suerte en el amor. Octavia Spencer (Montgomery, 1972) es Zelda, compañera de trabajo de Elisa, que al hecho de ser mujer se une la circunstancia que es de color, con las dificultades que ello conllevaba en la Norteamérica de los 60. Prácticamente todos los puntos cómicos de la película salen de su boca, porque, como contrapunto a su amiga, no puede estar callada. Michael Shannon (Lexington, 1974) es el coronel Strickland, del que hemos hablado con anterioridad, que podemos considerar como el auténtico monstruo de la ficción,un personaje que genera repulsión y miedo a partes iguales. Por último, Doug Jones (Indianápolis, 1960), especialista en meterse en la piel de todo tipo de monstruos cinematográficos, es la criatura anfibia, y ofrece un ejercicio espectacular para transmitir todo a través únicamente de sus movimientos.

                        En definitiva, sin llegar a ser la mejor película de Del Toro, sí es esa en la que ha sabido conjugar perfectamente todos los elementos para enamorar a la Academia, especialmente el hecho de disfrazarla de homenaje al cine, hasta el punto que Elisa vive encima de un cine. La película rezuma magia por todos sus poros, reflejada en las inspiradoras imágenes del director y en una atmósfera impecable. Aunque a veces llega a rozar la cursilería, termina haciéndonos creer que todo es posible gracias al amor.  

NOTA: 8,75/10

domingo, 27 de agosto de 2017

Crítica: La Torre Oscura (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: The Dark Tower País: Estados Unidos Duración: 95 minutos Género: Acción, aventura, fantasía Director: Nikolaj Arcel Guión: Akiva Goldsman, Jeff Pinkner, Anders Thomas Jensen, Nikolaj Arcel Productores: G. Mac Brown, Cheryl Eatock, Akiva Goldsman, Ron Howard, Erica Huggins, Jeff Pinkner Música: Junkie XL Fotografía: Rasmus Videbaek Montaje: Alan Edward Bell, Dan Zimmerman Intérpretes: Idris Elba, Matthew McConaughey, Tom Taylor, Dennis Haysbert, Claudia Kim, Jackie Earle Haley, Abbey Lee, Katheryn Winnick, Nicholas Pauling, Michael Barbieri, José Zúñiga, Nicholas Hamilton, Ben Gavin, Fran Kranz, Eva Kaminski, Robbie McLean Estreno en España: 18 de agosto de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años




SINOPSIS: En un mundo extrañamente parecido al nuestro un cowboy de nombre Roland Deschain de Gilead persigue a su eterno enemigo, "el hombre de negro". Roland, solitario, quizá maldito, anda sin descanso a través de un paisaje triste y abandonado. Conoce a Jake, un chico de Nueva York pero venido de otro tiempo, y ambos unen sus destinos. Ante ellos están las montañas. Y mucho más allá, la Torre Oscura...

CRÍTICA: Confieso que soy un seguidor bastante fiel de la obra de Stephen King (Portland, 1947) desde hace muchos años, y es rara la temporada en la que no tengo uno de sus libros en la cabecera de la cama. Pero siendo absolutamente sincero, también he de reconocer que siempre me ha costado engancharme al universo creado en torno a la Torre Oscura, una obra mastodóntica, muy densa, con multitud de universos paralelos y que se extiende a través de 8 libros. Por eso me mostré receloso cuando me enteré de que por fin iba a ver la luz su adaptación cinematográfica, después de años pasando de productora en productora. Por fin ha llegado a las carteleras, y los temores de miles de fans del escritor se hicieron realidad, ya que nos encontramos con un producto que no contenta a nadie ya que falla terriblemente tanto como adaptación como entretenimiento veraniego, mostrando gran cantidad de lagunas a todos los niveles y que desperdicia un material que, de estar en otras manos, posiblemente habría dado más de sí.

                    Un adolescente llamado Jake tiene terribles pesadillas en las que un hombre vestido de negro secuestra niños con un don especial con el objetivo de destruir la Torre Oscura, que protege al universo de las fuerzas oscuras. En sus sueños también ve a un personaje llamado El Pistolero, que parece ser la única persona capaz de hacer frente al Hombre de Negro. Lo que a priori parece ser un argumento bastante simple, se convierte en un jeroglífico para el espectador, ya que los responsables han querido condensar los 8 volúmenes en hora y media de metraje, lo que hace que la trama vaya demasiado acelerada, haciendo al espectador perderse en una amalgama de nombres y mundos paralelos, con la clara sensación al acabar la película de estar más perdido que al principio. Hubiera sido más fácil centrarse en la primera novela y establecer las líneas maestras sobre las que se va a construir la saga, en vez de coger retazos de uno y otro libro y narrarlos de forma totalmente inconexa, que es lo que finalmente ha ocurrido.


                 La historia en la que se basa la película requiere una profundidad narrativa que no ofrece en ningún momento, todo son pinceladas superficiales que, unidas a unos personajes principales desdibujados y unos secundarios que aparecen y desaparecen por arte de magia, sin influir demasiado en la trama suponen un lastre del que la película no logra desprenderse en ningún momento. El director, Nikolaj Arcel (Copenhage, 1972), tampoco arriesga en el ámbito de la dirección con el objetivo de tapar las carencias narrativas, mostrándose demasiado académico, sin optar por encuadres poco ortodoxos que nos ofrezcan algo positivo a lo que agarrarnos, a la par que algunos efectos especiales que dan la sensación de inacabados o un montaje caótico dan idea de lo que parece haber sido un proceso de postproducción muy irregular.  


                    Otro punto negativo de la película es darle el protagonismo (erróneamente) a Jake Chambers, el adolescente encarnado por Tom Taylor,cuando en las novelas el auténtico protagonista es Roland Deschain, El Pistolero, que cuenta con los rasgos de Idris Elba (Hackney, 1972), que aporta su buen hacer, dándole un tono entre misterioso y melancólico a su interpretación, aunque nos quedamos con ganas de saber más del personaje. Lo mismo sucede con el Hombre de Negro, con los rasgos de Matthew McConaughey (Uvalde, 1969), del que nos explican muy poco y que se caracteriza por su socarronería, aunque puede parecer algo sobreactuado, conformando un villano de segunda.

                     En definitiva, una película que dejará indiferente al espectador que vaya al cine por curiosidad y que enervará a los fans de Stephen King, al tratarse de una adaptación caótica que no hace justicia a la colección en la que se basa. Fallos claros en la narración, mediocre diseño de personajes o efectos especiales que no no lucen auguran el fin de la saga cinematográfica. Esperemos que la serie que se está preparando sí que merezca la pena. ¿Algo positivo? Que no se hace pesada y la multitud de referencias a las otras obras del escritor.

NOTA: 5/10  

miércoles, 12 de julio de 2017

Crítica: La Momia (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: The Mummy País: Estados Unidos Duración: 110 minutos Género: Acción, Aventura, Fantasía Director: Alex Kurtzman Guión: David Koepp, Christopher McQuarrie, Dylan Kussman Productores: Sarah Bradshaw, Jeb Brody, Sean Daniel, Alex Kurtzman, Roberto Orci Música: Brian Tyler Fotografía: Ben Seresin Montaje: Gina Hirsch, Paul Hirsch, Andrew Mondshein Intérpretes: Tom Cruise, Russell Crowe, Annabelle Wallis, Sofia Boutella, Jake Johnson, Courtney B. Vance, Marwan Kenzari Estreno en España: 9 de junio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años







SINÓPSIS: A pesar de estar enterrada en una tumba en lo más profundo del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella) cuyo destino le fue arrebatado injustamente, se despierta en la época actual, trayendo consigo una maldición que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años.

CRÍTICA: Al igual que el Universo Cinematográfico Marvel, de Marvel Studios, o el Universo Extendido de DC, que aglutinan una notable cantidad de películas basadas en sus respectivo superhéroes, la Universal se lanzó hace tiempo a producir su propio universo, basado en aquellos monstruos clásicos que aterrorizaron a multitud de generaciones (Drácula, el Hombre Lobo, el Hombre Invisible...) y agrupados con el nombre de Dark Universe. Pues bien, si el camino a seguir es parecido a lo que se nos ofrece con esta nueva versión de La Momia, ya podemos echarnos a temblar, y no del miedo que nos va a provocar la cinta  precisamente.

                        Los que acudan al cine esperando una cinta de terror, que ni se molesten. Nos encontramos con una cinta que se centra en la acción y en las aventuras, y creo que los que vayan buscando algo por el estilo tampoco quedarán satisfechos. Tampoco contentará a aquellos que busquen cierta dosis de humor. Por lo tanto, el principal fallo de la película es que coge ingredientes de aquí y allá y los mezcla sin ton ni son, con el agravante de que no cuenta con un guión lo mínimamente sólido en el que sustentarse. El libreto que firman, entre otros, David Koepp o Christopher McQuarrie, responsables de algunos de los últimos éxitos de Tom Cruise, no tiene un mínimo de coherencia en el desarrollo de la trama, reduciéndose a un mero desfile de escenas en el que la continuidad brilla por su ausencia. La sobredosis de efectos especiales, especialmente en cuanto al uso del CGI se refiere, no ayuda en esta ocasión, dejando la sensación de que nos encontramos ante un producto sin alma.

                                 Otro de los daños colaterales de la ausencia de guión es que los personajes resultan más planos que una tabla. Con el caché que ya tiene adquirido, y además siendo productor de la cinta, Tom Cruise (Syracuse, 1962) campa a sus anchas y pasa en pantalla casi todos los minutos del metraje, pero al contrario de otras películas de acción que ha hecho últimamente, no termina de creerse del todo el trabajo que está llevando a cabo, lo veo incluso desubicado. O tal vez es que, sencillamente, se nos hace mayor. Sofia Boutella (Bab El Ouded, 1982), es Ahmanet, la momia, y aporta fuerza y presencia a su personaje, hasta el punto de decir que sale mejor parada que la principal estrella. El personaje de Russell Crowe (Wellington, 1964) se supone que va a ser el nexo de unión entre todas las películas de Dark Universe. Pues bien, la presentación del personaje es ridícula, sus aparaciones son ridículas y llega un momento en el que desaparece por arte de magia para no volver a ser visto. Un misterio, y una pena, teniendo en cuenta el potencial del personaje al que encarna (no diré cuál, para mantener la sorpresa). De la rubia florero y del compañero chistoso (llega a ser cargante) no quiero ni acordarme.
                                         En definitiva, un blockbuster fallido en casi todas sus líneas, de esos que olvidas una vez que sales de la sala, ya que no termina por centrarse y va dando palos de ciego. Por decir algo positivo, me quedo con alguna escena puntual y con la banda sonora de Brian Tyler. Los ingredientes están ahí, pero hay que saber mezclarlos para que el cóctel no se nos indigeste. Mucho le queda a la Universal por mejorar si quiere que su mastodóntico proyecto llegue a buen puerto. Siguiente parada, "La novia de Frankenstein". Os dejo una foto con los actores vinculados a los siguientes films de Dark Universe:
 NOTA: 3/10