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viernes, 17 de agosto de 2018

Crítica: Megalodón (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: The Meg País: China, Estados Unidos Género: Acción, Horror, Ciencia-Ficción Duración: 117 minutos Director: John Turtletaub Guión: Dean Georgaris, John Hoeber, Eric Hoeber Productores: Belle Avery,  Lorenzo di Bonaventura, Colin Wilson, Jie Chen, Barrie M. Osborne, Chunzi Wang, Chi-Li Wong, Chantal Nong, Randy Greenberg Música: Harry Gregson-Williams Fotografía: Tom Stern Montaje: Steven Kemper, Kelly Matsumoto Intérpretes: Jason Statham, Bingbing Li, Rainn Wilson, Cliff Curtis, Winston Chao, Shuya Sophia Kai, Ruby Rose, Page Kennedy, Robert Taylor, Ólafur Darri Ólafsson, Jessica McNamee, Masi Oka, Raymond Vinten, Hongmei Mai, Wei Yi, Vithaya Pansringarm, Rob Kipa-Williams, Tawanda Manyimo Estreno en España: 10 de agosto de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: Un submarino de aguas profundas, que forma parte de un programa internacional, es atacado por una enorme criatura y queda averiado en el fondo de la fosa oceánica más profunda del Pacífico, con su tripulación atrapada en el interior. El tiempo se acaba y un oceanógrafo chino, el Dr. Chang, recluta a Jonas Taylor, un especialista en rescate en aguas profundas, en contra de los deseos de su hija Suyin, que cree que puede rescatar a la tripulación por sus propios medios. Pero ambos deberán unir sus fuerzas para salvar a la tripulación y también al océano de una amenaza imparable. (Fuente: Filmaffinity)

SINOPSIS: Hace ya varios años que llegó por casualidad a mis manos una novela de la que no tenía ninguna referencia, y era raro, puesto que todo lo relacionado con los tiburones (en especial las películas) siempre me ha atraído. Dicha novela era MEG (1997) de Steve Alten, que sin ser una maravilla trataba un tema interesante, la posibilidad de que el Megalodón, un enorme tiburón prehistórico, hubiera sobrevivido hasta nuestros días. Vamos, que había material de sobra para que los grandes estudios de Hollywood se fijarán en el libro para llevarlo a la gran pantalla. El problema es que el proyecto fue pasando de unas manos a otras, se barajaron multitud de directores y el guión se reescribió una y otra vez, sin que la empresa llegara a buen puerto. Finalmente el trabajo cayó en las manos de Jon Turteltaub (New York City, 1963), uno de esos directores cumplidores y competentes que tanto abundan en Hollywood, cuyos mayores éxitos son Mientras dormías (1995) y La búsqueda (2004). Con un presupuesto de unos 130 millones de dólares, nos ofrece una película entretenida, someramente filmada y con un par de escenas de acción destacables, pero que, lamentablemente, se queda a años luz de lo que podría haber sido, teniendo en cuenta el material que manejaba. Veamos las sombras y alguna otra luz que proyecta uno de los blockbusters del verano.


                          El principal problema que le encuentro a "Megalodón" es la falta de valentía de los responsables. El director se queja de que no le han dejado presentar al público la película que había rodado, ya que los productores no contemplaban la posibilidad de que el film recibiera la calificación "R", es decir "No recomendada para menores de 18 años", por lo que decidieron prescindir de algunas escenas para obtener la calificación "PG-13". Yendo al grano, estamos hablando de una película en la que aparece un tiburón de 25 metros y en la que no vemos prácticamente ninguna escena sangrienta, incluso cuando devora a alguno de los personajes. Este detalle me parece una absoluta tomadura de pelo al espectador que acude al cine esperando una auténtica explosión de muerte y destrucción, y supone un hándicap importante para la película, reflejándose dicho lastre en escenas como la de la abarrotada playa china, que enfocándola de otro modo podría haber sido apoteósica. Por otro lado, los ataques del tiburón terminan siendo bastante repetitivos, llegando a perder el factor sorpresa, ya que salvo alguna contada ocasión sabemos cuándo va a aparecer el escualo en escena. Se abusa demasiado del humor, mal utilizado e innecesario en ocasiones, producto de un guión que no destaca principalmente por la calidad de los diálogos de los personajes. Vamos, que nos importan un pimiento, porque aquí la estrella es el tiburón, y tarda la friolera de 40 minutos en dar la cara por primera vez.




                            Pocas virtudes atesora la película más allá de ser entretenida, aunque bien es cierto que las prácticamente dos horas de metraje se antojan bastante largas en ocasiones, provocando cierta sensación de lentitud en ocasiones. Los efectos especiales son impresionantes, el tiburón luce perfectamente en pantalla, aunque como en otras muchas películas de este tipo, el animal cambia de tamaño de unos planos a otros. Paradójicamente, el suspense está muy bien llevado durante la primera media hora de la película, justo cuando el tiburón no aparece en pantalla, herencia directa del clásico por excelencia en estas lides, Tiburón (1975), que destacaba por lo que se intuía más que por lo que mostraba. Talento se llama.

                           Jason Statham (Derbyshire, 1967) llevaba ya tiempo mereciendo un blockbuster de estas características, ya que llevaba un tiempo moviéndose entre películas de bajo presupuesto que frenaban su candidatura a "héroe de acción" del nuevo milenio. Aporta al personaje de Jonas Taylor su habitual chulería y frases lapidarias, aunque por razones obvias no puede desplegar todos sus conocimientos en artes marciales, por lo que sus escenas de acción se reducen a ejecutar piruetas imposibles para escapar en el último momento de las terribles dentelladas del Megalodón. Poco más podemos destacar del resto del reparto, repleto de actores asiáticos, peaje obligado debido al hecho de que casi todo el presupuesto de la película proviene de las arcas chinas.  

                         En definitiva, una película que no constituye un absoluto desastre pero tampoco el pelotazo que se presuponía, no sabiendo definir en ningún momento su estatus, ya que se queda a medio camino entre tomarse en serio a sí misma o el desmadre más absoluto, en la que se echa en falta más sangre en el agua al no explotar al 100% sus potenciales virtudes, quedando en un (liviano) pasatiempo veraniego que, eso sí, nos provocará un un escalofrío cada vez que metamos el pie en el agua este verano...

NOTA : 5,5/10

                

domingo, 7 de mayo de 2017

Crítica: Fast & Furious 8 (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: Fast & Furious 8 País: Estados Unidos Duración: 136 minutos Género: Acción, Aventura, Crimen Director: F. Gary Gray Guión: Chris Morgan Productores: Vin Diesel, Neal H.Moritz Música: Brian Tyler Fotografía: Stephen F. Windon Montaje: Paul Rubell, Christian Wagner Intérpretes: Vin Diesel, Dwayne Johnson, Jason Statham, Michelle Rodríguez, Tyrese Gibson, Ludacris, Charlize Theron, Kurt Russell Estreno en España: 12 de abril de 2017 Calificación: No recomendada a menores de 16 años





SINOPSIS: Con Dom y Letty de luna de miel, Brian y Mia fuera del juego y el resto de la pandilla exonerada de todo cargo, el equipo está instalado en una vida aparentemente normal. Pero cuando una misteriosa mujer (Theron) seduce a Dom (Diesel) para regresar nuevamente al mundo del crimen, se ve incapaz de rechazar la oportunidad...

CRÍTICA:  Dentro de unos meses se van a cumplir 16 años del estreno de The Fast and the Furious (2001), y me atrevo a aventurar que ninguno de sus responsables era consciente del tremendo éxito que iba a atesorar la saga, que va por su octava entrega y que vislumbra dos más en el horizonte (la siguiente a estrenar en 2019). Sobreponiéndose a la trágica muerte de uno de sus protagonistas principales, Paul Walker (Glendale, 1973), la máquina de hacer dinero sigue perfectamente engrasada y, evidentemente, con algunas muestras de agotamiento que no van a impedir que las masas sigan acudiendo al cine a disfrutar de las andanzas de Dominic Toretto y compañía. Bien es cierto que se ha aplicado entrega a entrega la máxima de "renovarse o morir", y que año tras año se va perdiendo la intencionalidad y el espíritu de las primeras películas y que poco a poco la saga se va tornando en el hermano macarra de James Bond, terreno en el que, todo sea dicho, me siento más cómodo como espectador.

                     Seamos sinceros. "Fast & Furious 8" no aburre, e incluso se pasa en un suspiro. Todo es cuestión de no pedir peras al olmo y dejarse seducir por el desfile de todo tipo de vehículos, explosiones, chistes facilones y testosterona por las nubes. Todo vale para impresionar, incluso aquello que resulta completamente inverosímil. Pero vamos, si has llegado hasta la octava parte de la saga no te va a pillar de sorpresa. O sí. Porque cuando piensas que el nivel de espectacularidad ha llegado a su punto culminante, los responsables de la película se sacan de la chistera otro truco más para dejarte pegado en la butaca. Para ello, han encargado la dirección de la nueva entrega a F. Gary Gray (Nueva York, 1969), un habitual del cine de acción, y que ya hizo sus pinitos en el cine de persecuciones automovilísticas y atracos con The italian job (2003), y que ha tenido que adaptar su habitual temple a las exigencias de una dirección adrenalítica. Se agradece el intento de que parezca que hay algo parecido a un guión, y que incluso el libreto nos tenga reservadas un par de sorpresas, pero no esperemos una historia profunda y trabajada, porque no la hay. 

                           Uno de los atractivos principales de la saga es, sin duda, su reparto. De la cinta original únicamente quedan Vin Diesel (California, 1967), encarnando a un Dominic Toretto que debe enfrentarse a su mayor reto, y Michelle Rodríguez (Texas, 1978), como eterna compañera del ¿protagonista? Lo pongo entre signos de interrogación porque no tengo tan claro que Diesel sea el protagonista absoluto de la cinta. Es más, creo que pierde peso en beneficio de Dwayne "The Rock" Johnson (California, 1972), y es posible que esta sea una de las principales causas de la supuesta mala relación entre ambos actores. Es más, lo mejorcito de la cinta son las escenas que comparten el mencionado Johnson y Jason Statham (Derbyshire, 1967), con constantes puyas sobre los músculos del primero y la nacionalidad del segundo. Y ya que hablamos de rumores, es posible que ambos personajes compartan película más allá del universo "Fast & Furious". Comentaba más arriba que el espíritu James Bond inunda poco a poco la franquicia, y quizás uno de los aspectos que remarcan esta impresión es la inclusión de una villana muy del todo James Bond, que tiene los rasgos de Charlize Theron (Benoni, 1975), la cual traza un personaje frío y con muy mala leche, del que tal vez echemos en falta más presencia en las escenas de acción, pero que es la piedra angular sobre la que se edifica la trama. Hay alguna que otra sorpresa que no desvelaré aquí, aunque a mi juicio están bastante desaprovechadas.

                             En definitiva, adrenalina en vena durante dos horas, una sucesión de apabullantes escenas de acción con un "todo vale" llevado hasta el límite de lo absurdo pero que ya es una indudable marca de la casa. Lo mejor, dejar las neuronas en piloto automático y disfrutar del espectáculo que tenemos en pantalla, que ya habrá tiempo de sesudas soflamas filosóficas.


NOTA: 6,5/10 

                                

lunes, 31 de octubre de 2016

Crítica: Mechanic: Resurrection (2016)

FICHA TÉCNICA
Título original: Mechanic: Resurrection País: Estados Unidos, Francia Duración: 99 minutos Género: Acción, Thriller, Crimen Director: Dennis Gansel Guión: Philip Shelby, Tony Mosher, basado en los personajes creados por Lewis John Carlino Productores: William Chartoff, Samuel Hadida, Victor Hadida Música: Mark Isham Fotografía: Daniel Gottschalk Montaje: Ueli Christen Intérpretes: Jason Statham, Jessica Alba, Tommy Lee Jones, Sam Hazeldine Estreno en España: 7 de octubre del 2016 Calificación por edades: No recomendada a menores de 16 años


SINOPSIS: Cuando Arthur Bishop (Jason Statham) creía que ya había dejado atrás su pasado criminal, se encuentra de nuevo con él al ser secuestrada la mujer de su vida por uno de sus mayores enemigos. Se ve así obligado a viajar por el mundo para ejecutar tres asesinatos imposibles que deben parecer accidentes.

CRÍTICA: Si hay un actor que lleva años intentando ganarse por derecho propio el título de "action hero" del milenio, ese es sin duda Jason Statham (Derbyshire, 1967), que desde el 2002, año en el que encarnara por primera vez a Frank Martin, el taciturno protagonista de Transporter, ha ido encadenando proyecto tras proyecto, casi todos de una calidad en cierto modo cuestionable (aunque hemos de reconocer que ha participado en una serie de títulos muy destacables), pero a los que no se les puede negar su capacidad para divertir al espectador menos exigente. La película que nos ocupa es la secuela de The mechanic (2011), cinta que a su vez era un remake de Fríamente...sin motivos personales (1972), protagonizada por otro duro por excelencia del cine, Charles Bronson, por lo que los paralelismos aumentan a la hora de considerar a Statham digno sucesor de todos esos justicieros del cine. Pues bien, la primera película protagonizada por el personaje Arthur Bishop fue una pequeña sorpresa dentro de aquello a lo que nos tiene acostumbrados Jason Statham, por lo que la noticia de una secuela despertó el interés del ávido consumidor de palomitas que todos llevamos dentro, pero el resultado no ha podido ser más decepcionante.

                           Algo falla cuando una película la escriben nada más y nada menos que cuatro guionistas y el libreto termina siendo absolutamente infame, totalmente inconsistente y con una trama sencillamente ridícula. Ya desde el primer momento se ve lo forzado de los diálogos, y después de mirar el reloj un par de veces únicamente esperas a que llegue la siguiente escena de acción para no arrepentirte del todo de esa hora y media que ya sabes que has tirado a la basura (junto con el dinero de la entrada). No todo iba a ser malo, tiene alguna escena rescatable, como la de la piscina (un oasis en el desierto del aburrimiento), y las peleas no están mal coregrafiadas del todo. Y paramos de contar, ya que el resto del producto es (tristemente) olvidable, de esos que guardas en una caja en lo más profundo de tu subconsciente para posteriormente tirar la llave al mar. 




                        En el apartado interpretativo (carcajadas de fondo), Statham es Statham, y evidentemente hace lo que puede o sabe. Pero es que en esta ocasión lo han juntado con Jessica Alba, que sin haber sido nunca un dechado de virtudes en cuanto al arte de actuar se refiere, es evidente que se encuentra en un agujero negro del que no creemos que puede salir nunca. Y, para colmo de males, la química entre ellos está a bastantes grados bajo cero, lo que en ningún momento hace creíble su relación. Menos mal que andaba por ahí Tommy Lee Jones, con una papel tan ridículo como balsámico, y que logró despertar del sopor generalizado a toda la sala de cine. Del malo de la función prefiero no acordarme...

                         Y poco más que decir. Nos encontramos ante un Bond de mercadillo, sin glamour, sin la mordacidad habitual de 007 y viajando por países de cartón piedra, que gustará a los seguidores de Statham y dejará indiferente a todos los demás. Película de DVD de domingo por la tarde en el que no hay nada mejor que hacer.

NOTA: 3/10 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Crítica: Los Mercenarios 2 (2012)

FICHA TÉCNICA

Película: Los mercenarios 2. Título original: The expendables 2. Dirección: Simon West. País: USA. Año: 2012. Duración: 102 min. Género: Acción. Intérpretes: Sylvester Stallone (Barney Ross), Jason Statham (Lee Christmas), Jet Li  (Yin Yang), Dolph Lundgren (Gunner Jensen), Chuck Norris (Booker), Terry Crews (Hale Caesar), Randy Couture (Toll Road),  Liam Hemsworth (Billy El Niño), Jean-Claude Van Damme (Jean Vilain), Bruce Willis  (Church), Arnold Schwarzenegger (Trench), Yu Nan (Maggie). Guión: Richard Wenk y Sylvester Stallone; basado en un argumento de David Agosto, Ken Kaufman y Richard Wenk; a partir de los personajes creados por David Callaham. Producción: Avi Lerner, Kevin King Templeton, Led Weldon y Danny Lerner. Música: Brian Tyler. Fotografía: Shelly Johnson. Montaje: Todd E. Miller. Diseño de producción: Paul Cross. Vestuario: Lizz Wolf. Distribuidora: Aurum.





SINOPSIS: Los Mercenarios han vuelto, y esta vez es personal... Barney Ross (Sylvester Stallone), Lee Christmas (Jason Statham), Yin Yang (Jet Li), Gunner Jensen (Dolph Lundgren), Toll Road (Randy Couture) y Hale Caesar (Terry Crews), con su miembro más reciente, Billy (Liam Hemsworth), se vuelven a reunir cuando Iglesia (Bruce Willis) les encarga un trabajo en apariencia sencillo y muy lucrativo. Sin embargo, las cosas se tuercen cuando un peligroso terrorista llamado Villain (Jean-Claude Van Damme) les tiende una emboscada, lo que les impulsa a buscar venganza. Así es como van sembrando a su paso la destrucción y el caos entre sus enemigos hasta que se encuentran con una amenaza inesperada: cinco toneladas de plutonio apto para uso militar, una cantidad más que suficiente para cambiar el equilibrio de poder en el mundo.


     "Los viejos rockeros nunca mueren". Esta conocida expresión le viene que ni pintada a la película que nos ocupa, secuela supervitaminada de aquel homenaje al cine de acción ochentero que Sylvester Stallone nos ofreció hace un par de años, y en el que reunió a parte de los representantes de ese cine de videoclub que solíamos disfrutar en sesión doble con nuestro reproductor VHS. Y aunque el resultado era muy digno y el entretenimiento estaba asegurado, faltaba algo que se ha subsanado en esta segunda parte. Faltaban muchos de los verdaderos pesos pesados de ese cine al que homenajea, y en "Los Mercenarios 2" no han escatimado en ellos, dando más minutos a aquellos que en la primera parte únicamente tenían un breve cameo y poniendo en nómina a otros nuevos. Y el resultado ha sido espectacular.


     Ya que estamos con dichos y refranes varios, hay otro que el cine ha hecho suyo y es aquel que reza que "Segundas partes nunca fueron buenas".  Aquí se ha equivocado de pleno, ya que esta secuela multiplica por 100 todo lo que ya nos ofreció la primera parte. Un aspecto en el que ha ganado enteros es en el de la dirección, ya que las evidentes carencias de Stallone detrás de las cámaras quedan eclipsadas por el buen hacer de Simon West en el género de acción, director entre otras de Con Air (1997), que aporta por ejemplo un montaje más equilibrado que el de su predecesora. Las escenas de acción son espectaculares, el prólogo deja en mantillas el dicho "entrar como un elefante en una cacharrería", constituyendo un auténtico ejercicio de pirotecnia en el que no se escatima en sangre y violencia, en el que cada disparo hace un auténtico destrozo. Y, por supuesto, si hay algo que sobresale por encima de todo lo expuesto hasta ahora son los protagonistas, esos que hacen que merezca la pena pagar la entrada.


     Antes de hablar de los actores en sí, me gustaría hacer un inciso para dejar claro que si queremos disfrutar de cada una de sus apariciones es absolutamente imprescindible tener algunas nociones de cine ochentero y haber visto la gran mayoría de las películas que han interpretado, especialmente las más significativas. Dicho esto, me gustaría empezar por la cabeza visible del proyecto, Sylvester Stallone. Al contrario de lo que pueda parecer, baja enteros en esta secuela en cuanto a carisma, tal vez apabullado por la pléyade de estrellas que se han reunido a su alrededor. Solo en la batalla final contra el villano de turno parece que el bueno de Sly vuelve a estar en su salsa. Siguiendo con las viejas glorias, tenemos a dos actores que en la primera parte apenas acumulaban unos minutos y que aquí han decidido unirse a la fiesta a lo grande: Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger. Los momentos en que estos dos se unen a Stallone y empiezan a hacer chistes a costa de la edad y de las películas que han protagonizado cada uno son los más disfrutables para los fans del cine ochentero. Otro personaje a tener muy en cuenta es el interpretado por Dolph Lundgren, que acapara algunas de las mejores frases de la película. Jet Li se convierte en uno de los más desaprovechados, siendo su presencia meramente testimonial, diciendo las malas lenguas que se debe a su escaso feeling con Jean-Claude Van Damme, que aquí encarna al villano de turno y que disfruta de cada minuto en pantalla, ofreciéndonos en la batalla final sus famosas patadas voladoras. Pero la presencia más celebrada y la que más aplausos arranca en las salas es la de Chuck Norris, auténtico icono de este tipo de cine y que evidentemente no podía faltar a la cita. Por último, destacar a Jason Statham, que recoge el simbólico testigo de manos de sus ya talluditos compañeros para continuar el trabajo de action hero. La presencia de Liam Hemsworth se entiende como un reclamo para llevar al cine a las jovenes generaciones para que aprendan de los auténticos maestros.




     Y como "No es oro todo lo que reluce", la película también tiene sus puntos negativos. Uno de ellos es el guión, ya que lejos de las escenas de acción y de los chascarrillos de los protagonistas, los momentos en los que todo está calmado asistimos a algunas de las líneas de diálogo más sonrojantes de los últimos tiempos. Ojo a la explicación de Billy el Niño de por qué dejó el ejército, vergüenza ajena es lo que provoca. ¿Pero realmente alguien espera profundidad en los diálogos en una película de estas características? ¡¡¡Que sale Chuck Norris!!! Otro aspecto que nunca me ha gustado de este tipo de películas es el complejo de patito de feria que tienen los secuaces del malo. Al hecho de no saber esconderse y ponerse descaradamente a tiro de cualquiera de nuestros protagonistas se une el que no tienen ni idea de disparar. Unos auténticos mentecatos, oiga... ¿Pero realmente alguien espera otra cosa en este tipo de películas? Nuestros héroes tienen que ejercer como tales, y no es de recibo ponerles en más dificultades de las necesarias. Por último, la banda sonora no aporta nada nuevo a lo ya escuchado en otras películas de acción, muy correcta y sin grandes alardes.


     En definitiva, un sincero homenaje a esas películas que conseguían que saliéramos del cine queriendo ser Rambo, Terminator o John McClane, y que tiene un alto grado de autoparodia, sin pretensiones de ningún tipo salvo la de entretener y que junta a algunos de los auténticos jefazos en lo que a cine de acción se refiere. 


LO MEJOR: Ver a auténticos iconos del cine de acción juntos en pantalla; los apabullantes prólogo y final; frases lapidarias.

LO PEOR: El guión en los tiempos muertos; poca presencia de Jet Li; que el espectador se la tome en serio; le han cambiado el doblaje a Stallone.

MI NOTA: 8/10


                                             TRAILER


jueves, 10 de mayo de 2012

Statham 100%


                                           SAFE (2012)
                                  Dirigida por Boaz Yakin

FICHA TÉCNICA

Película: Safe. Dirección y guion: Boaz Yakin. País: USA. Año: 2012. Duración: 95 min. Género: Acción, Thriller. Interpretación: Jason Statham (Luke Wright), Catherine Chan (Mei), Robert John Burke (capitán Wolf), Chris Sarandon (alcalde Tramello), James Hong (Han Jiao), Reggie Lee (Chang), Anson Mount (Alex Rosen), Sándor Técsy (Emile), Jospeh Sikora (Vassily), Danny Hoch (Julius). Producción: Lawrence Bender y Dana Brunetti. Música: Mark Mothersbaugh. Fotografía: Stefan Czapsky. Montaje: Frédéric Thoraval. Diseño de producción: Joseph C. Nemec III. Vestuario: Ann Roth. Estreno en USA: 28 Octubre 2011. Distribuidora: Aurum.






SINOPSIS: Mei, una niña china que vive en los bajos fondos de Nueva York, tiene una mente prodigiosa para las matemáticas. Las triadas chinas, la mafia rusa e incluso la policía de NY la persiguen porque en su memoria guarda un código secreto de alta importancia para todos ellos. El destino hace que se cruce con Luke (Jason Stattham), un ex agente de élite que ha tocado fondo y se ha convertido en un fracasado. Juntos trazarán un plan para librarse de los perseguidores de la niña.



    Hace unos años, llegó un momento en el que los amantes de las películas de acción pura y dura nos quedamos huérfanos de la figura del action hero (o héroe de acción), que en las décadas de los 80 y los 90 ejemplificaban de manera rotunda actores como Bruce Willis, Arnold Schwarzenegger, Steven Seagal o Jean Claude Van Damme. Popularizaron ese tipo de personaje con un pasado más o menos oscuro, más chulos que un ocho y que de una manera u otra siempre tenían habilidades ocultas relacionadas con la lucha o el manejo de armas de fuego, además de tener siempre la frase adecuada para cada situación. ¿Quién no se acuerda de John McClane en Jungla de Cristal (1988)? Pues bien, ese personaje representa el estereotipo de héroe de acción que tanto nos ha hecho vibrar. Muchos actores han tratado de ocupar un puesto en ese Olimpo del cine de acción, pero muy pocos lo han conseguido. Y uno de ellos (posiblemente el único), es el protagonista de "Safe", Jason Statham, al que Guy Ritchie dio la oportunidad de debutar en el cine con esa cinta de culto que es Lock&Stock (1998). Pero fue con Transporter (2002), cuando Statham presentó sus credenciales para convertirse en el nuevo icono del cine de acción, una refrescante presencia en el oasis en el que se había convertido el género. A partir de ahí ha encadenado película tras película con resultados muy dispares. Pero a un servidor le ha encantado esta película en particular, así que un ¡¡hurra!! por Statham.


    "Safe" va directa al grano. En 20 minutos escasos te ha puesto en situación, ha presentado a los personajes y se mete de lleno en la acción. La premisa de la película resulta conocida, ya que en 1988, Bruce Willis protagonizó Mercury Rising (Al Rojo Vivo), en la que debía proteger a un niño autista que había descifrado un código militar. Pero el hecho es que en aquella película, la relación entre Willis y el niño tenía cierto toque de sentimentalismo, llegando a emocionar en varias escenas, mientras que en esta película, la niña es un simple macguffin, que impulsa la historia pero a la que no se le da toda la relevancia necesaria, puesto que los momentos en los que comparte escena con Statham son muy escasos. En resumen, la niña es el pretexto para que Statham empiece a repartir a diestro y siniestro en una Nueva York que parece únicamente poblada por chinos chungos, rusos chungos, polis chungos y políticos chungos.




"Esta noche he estado de restaurantes, pero solo me han servido balas"


    El director, Boaz Yakin (guionista también en esta ocasión), dirige con pulso firme la película, conviertiendo Nueva York en un auténtico campo de batalla y aprovechando todas las opciones que la ciudad propone, utilizando un montaje que de tan enérgico se le va de las manos en ocasiones, provocando que muchas veces no sepamos lo que ocurre en escena. Alterna estos tropiezos con planos brillantes, como ese en el que vamos viendo la acción por los diferentes espejos retrovisores de un coche, y con una más que digna capacidad para coreografiar tiroteos y peleas (algo confusas estas en ocasiones). Ya he comentado que el director también se encarga del libreto de la cinta, y he de decir que se ha sacado de la manga un puñado de frases lapidarias que van a conseguir arrancarnos una sonrisa y que hacen que empaticemos con Luke Wright y su cruzada para salvar a la niña. Frases del tipo: "tienes los huevos gordos", a lo que nuestro protagonista contesta: "sí, tengo suerte de poder andar". Genio y figura. Aún así, Yakin es mejor director que guionista.


    Concluyendo, cine de acción que intenta ser un reflejo de la vieja escuela y que nos tenemos que tomar como tal, un divertimento puro y duro a mayor gloria de su protagonista, un Jason Statham que lucha por convertirse en el action hero del S.XXI. Abstenerse aquellos que busquen profundidad en la historia, personajes bien dibujados o algo de qué hablar al salir del cine. Atención al final, esta vez sí alejado de todos los clichés del género y con identidad propia.

LO MEJOR: Statham puro y duro y frases lapidarias.

LO PEOR:Statham llora (¿?). Faltan tortas.

MI NOTA: 7/10