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lunes, 10 de julio de 2017

Crítica: Llega de noche (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: It comes at night País: Estados Unidos Duración: 91 minutos Género: Horror, misterio Director: Trey Edward Shults Guión: Trey Edward Shults Productores: Justin R.Chan, Joel Edgerton, Chase Joliet, David Kaplan,Andrea Roa Música: Brian McOmber Fotografía: Drew Daniels Montaje: Matthew Hannam, Trey Edward Shults Intérpretes: Joel Edgerton, Christopher Abbott, Carmen Ejogo, Riley Keough, Kelvin Harrison Jr., Griffin Robert Faulkner, David Pendleton Estreno en España: 7 de julio de 2017 Calificación: No recomendada a menores de 16 años








SINOPSIS: Protegido en un hogar seguro ante un peligro sobrenatural que aterroriza al mundo, un hombre ha establecido un frágil orden doméstico con su mujer y su hijo. Pero todo se tambalea ante la llegada de una joven familia desesperada en busca de refugio.

CRÍTICA:    En cuestión de gustos cinematográficos y opiniones sobre películas, me gusta ir contracorriente. Según lo que voy viendo por internet, el recibimiento hacia esta película ha sido por lo general frío y no ha cumplido con las expectativas. Cierto que pronto le habían colgado el cartel de la "mejor película de terror en años", calificativo que habré visto ya dirigido a unas cuantas películas de los últimos tiempos, y que casi siempre suele ser un lastre más que una ayuda. Pues a mí me ha gustado, y mucho. Hacía tiempo que no me sentía atado a la butaca de esa manera, mordiéndome las uñas y dejándome arrastrar por una historia dura y muy bien contada. Veamos las virtudes y también algunos defectos del segundo largometraje de Trey Edward Shults (Houston, 1988).

                              La película pone enseguida las cartas sobre la mesa, partiendo de la premisa de no dar ningún tipo de información adicional al espectador, de no dar todo muy mascado, para que seamos nosotros los que nos pongamos en situación y sintamos lo que los protagonistas sienten. Una familia vive aislada en el bosque debido a un acontecimiento puntual del que no nos dan pistas pero que podemos adivinar por la impactante escena inicial. Han sobrevivido tanto tiempo gracias a que han seguido a rajatabla las reglas que se han autoimpuesto. El encuentro del padre con un visitante inesperado hará saltar por los aires esa (falsa) "normalidad" en la que se hallan instalados. 

                                      A partir de ahí asistimos a un ensayo sobre la familia y el instinto de supervivencia, sobre los miedos que atenazan al ser humano cuando se encuentra en situaciones límite y sobre el poder de la sugestión. Para contarnos todo esto, el director se centra en una narración pausada (no confundir con lenta), apoyada en un uso inteligente del escenario (la casa, sus rincones, sus habitaciones, sus ruidos...) y de la luz, reducida en multitud de ocasiones a las lámparas o linternas que usan los habitantes de la casa. También hay escenas en exteriores, orientadas a remarcar esa soledad y esa sensación de aislamiento que atenaza a los protagonistas. Los sueños de uno de los protagonistas también tienen su hueco en la trama, lo que acrecienta el tono de desconcierto de la historia.

                                        El principal hándicap que tiene la cinta es que no va a contentar de ninguna manera a aquellos espectadores que busquen respuesta a todos los interrogantes de la película (me incluyo entre ellos). Está construida de manera que cada uno debe sacar sus propias conclusiones, y más que indagar en el origen de la pandemia, nos invita a participar en el trasfondo moral que subyace en las decisiones de los protagonistas. Nadie es bueno ni malo en la cinta, es más, los claroscuros rodean las personalidades de todos los habitantes de la casa, acentuando su caída a los infiernos a medida que avanza el metraje. Por todo ello, la película defraudará a los que esperen hordas de zombis rodeando la cabaña o apariciones fantasmagóricas, todo gira en torno a la sugestión. Eso sí, no faltan los sustos apoyados en un aumento desproporcionado del volumen, algo que se despega del tono general de la película.

                                       Del reparto me gustaría destacar a Joel Edgerton (Blacktown, 1974), como el padre de familia que hará cualquier cosa por proteger a su familia. Su evolución es bastante interesante, y como he comentado anteriormente, el mejor ejemplo de esa línea que separa la cordura de la desconfianza y la paranoia. El resto del elenco no desentona y ofrece interpretaciones reseñables.
                                            En definitiva, una película desesperanzadora y desgarradora, que se centra en las consecuencias que el aislamiento y la lucha por la supervivencia tienen sobre el ser humano, capaz de llevar a cabo actos que sobrepasan los límites de la ética, poniendo énfasis en la máxima que afirma que "el hombre es un lobo para el hombre". 
NOTA: 8/10 


 

lunes, 8 de octubre de 2012

Crítica: Warrior (2011)

FICHA TÉCNICA

Película: Warrior. Título Original: Warrior. Director: Gavin O’Connor. País: USA. Año: 2011. Género: Acción, artes marciales, drama. Intérpretes: Tom Hardy (Tommy Conlon), Joel Edgerton (Brendan Conlon), Nick Nolte (Paddy Conlon), Jennifer Morrison (Tess Conlon), Maximiliano Hernández (Colt Boyd), Frank Grillo (Frank Campana), Erik Apple (Pete Grimes). Guión: Anthony Tambakis. Producción: Gavin O’Connor y Greg O’Connor. Fotografía: Masanobu Takayanagi. Música: Mark Isham. Montaje: Sean Albertson. Diseño de producción: Daniel Leigh. Vestuario: Abigail Murray. Fecha de estreno en España: No se ha estrenado.








SINOPSIS: "Warrior" es un drama ambientado en el mundo de las artes marciales mixtas. Un veterano de Vietnam (Nolte) abandona el boxeo para trabajar en una fundición de acero. Sus graves problemas con el alcohol han destrozado a su familia, pero llega un momento en que, arrepentido, deja la bebida y decide entrenar a su hijo más joven (Tom Hardy) para que participe en un torneo de artes marciales, en el que también participa su hermano mayor (Joel Edgerton).


     Existen una serie de películas que pasan de puntillas por nuestras vidas, tan de puntillas que si no estamos atentos a su aparición pasan de largo, y este es el caso de "Warrior". Viendo el cartel y la sinopsis puede espantar a un amplio espectro de gente, que la catalogue como una película más de lucha sin ningún tipo de argumento y dirigida a adolescentes con la testosterona por las  nubes, siendo especialmente susceptibles de pensar esto aquellos que tengan fresca en la memoria otra película del mismo corte, The Fighter (2010), que sí que tuvo una promoción descomunal con la vista puesta en los Oscars, mientras que la que nos ocupa se ha movido en circuitos más pequeños. Pero el boca-oreja es caprichoso, y poco a poco va consiguiendo que se trate a la película como realmente se merece, como uno de los dramas mejor elaborados de los últimos años, con tres potentes interpretaciones.



     En "Warrior" no nos vamos a encontrar una retorcida trama, ni pretende convertirse en un ensayo concienzudo y gafapasta sobre las relaciones humanas. "Warrior" trata básicamente sobre las personas, el amor, la familia, la búsqueda de la redención, el honor y el sentimiento de culpa que nos carcome en muchos momentos de la vida, y todo enmarcado en el, poco utilizado en el cine, mundo de las artes marciales mixtas, que añaden espectacularidad a los combates y en las que subyace parte de la personalidad de los dos hermanos protagonistas. Tommy Conlon regresa a la que es su casa después de su paso como marine en Iraq, con la intención de que le entrene su padre, Paddy, un ex-alcohólico que con sus actos consiguió destrozar a su familia, para participar en un torneo que otorga cinco millones de dólares al ganador. El triángulo lo completa Brendan, padre de familia y ahogado por las deudas, que decide participar en ese mismo torneo. A través de las dos horas de película vamos conociendo las motivaciones de los personajes para tratar de alcanzar sus propios objetivos en la vida, y también retazos del pasado que arrojan luz sobre la colisión de personalidades a la que asistimos durante el metraje. No quiero contar más de lo necesario, porque la gracia está en ir descubriendo poco a poco a cada uno de los personajes, y ver cómo puede ir cambiando nuestro pensamiento sobre los mismos. Eso sí, la película está llena de todos los clichés posibles en lo que a dramas deportivos se refiere, pero no debemos caer en el error de considerar que esto afecta negativamente a la impresión que nos puede dejar. Y esto se debe a que la relación entre el trío protagonista es tan intensa que absorbe todo nuestro interés. El director, Gavin O´Connor, se centra de manera espléndida en las conversaciones que los protagonistas mantienen cara a cara, siendo especialmente intensa en la que sucede en una habitación de hotel entre Paddy y Tommy. Además, las peleas están muy bien rodadas y están llenas de emoción, por lo que el contrapunto entre momentos llenos de gran sentimentalismo y fuerza dramática y los momentos de lucha está plenamente conseguido y justificado.




     Pero la joya de la corona en esta película son, sin ninguna duda, las interpretaciones. Tom Hardy se encarga de Tommy Conlon, el hermano que vuelve de Iraq y decide participar en el campeonato a causa de una promesa. Hardy encarna a la perfección la fuerza bruta, el ver la lucha como un medio de canalizar toda la ira que ha ido acumulando con los años, y en la que tienen mucho que ver su padre y en menor medida su hermano. Joel Edgerton es Brendan, el hermano mayor, con pasado en las artes marciales mixtas pero maestro en la actualidad. Edgerton hace suyo un personaje más comedido, lejos de la ferocidad de su hermano y más centrado en su familia, pero también con mucho rencor hacia su padre. Dejo para el final la gran interpretación de Nick Nolte, que literalmente se sale, comiéndose con patatas a sus dos compañeros de función. Sus actos en el pasado terminan moldeando las personalidades de sus hijos, de ahí que busque la redención a cualquier precio.


     En definitiva, una película que ha sido injustamente tratada en lo que a su distribución en España se refiere y que merece que le demos una oportunidad, puesto que tiene mucho que ofrecer. Ofrece un amplio abanico de emociones durante su visionado, lo que supone una auténtica delicia para el espectador, dejando contentos también aquellos que buscan emoción en los combates más allá de las relaciones humanas. 

LO MEJOR: El trío protagonista; el contrapunto entre drama y combates; escenas dramáticas tremendas; descubrir estas pequeñas joyas.

LO PEOR: Que no se haya estrenado en cines; que la gente la tome como una "peli de tortas" más; final anticlimático.

MI NOTA: 9/10


                                             TRAILER