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miércoles, 22 de agosto de 2018

Crítica: The Equalizer 2 (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: The Equalizer 2 País: Estados Unidos Género: Acción, Crimen, Thriller Duración: 121 minutos Director: Antoine Fuqua Guión: Richard Wenk, basado en el personaje creado para televisión por Michael Sloan y Richard Lindheim Productores: Todd Black, Jason Blumenthal, Tony Eldridge, Antoine Fuqua, Michael Sloan, Denzel Washington, Richard Wenk, Molly Allen, David J. Bloomfield, Kat Samick, Steve Tisch, Alex Siskin, Mace Neufeld Música: Harry Gregson-Williams Fotografía: Oliver Wood Montaje: Conrad Buff IV Intérpretes: Denzel Washington, Pedro Pascal, Ashton Sanders, Orson Bean, Bill Pullman, Melissa Leo, Jonathan Scarfe, Sakina Jaffrey, Kazy Tauginas, Garrett Golden, Adam Karst, Caroline Day Estreno en España: 10 de agosto de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 18 años




SINOPSIS: Regresa a la gran pantalla Robert McCall, el veterano ex-agente del gobierno que decide seguir combatiendo por su cuenta contra delincuentes, secuestradores o cualquier tipo de extorsionador, por muy arriesgados que sean. Pero en esta ocasión, este justiciero va a tener que enfrentarse a un caso en el que entrarán en juego cuestiones muy personales. Y es que Susan Plummer, su compañera de la CIA, una ex-agente retirada, ha desaparecido. (Fuente: Sensacine)

CRÍTICA: En una dilatada carrera que se extiende durante más de 30 años, Denzel Washington (Mount Vernon, 1954) nunca había participado en una secuela de ninguno de sus éxitos. Pero el hecho de que The Equalizer: El protector (2014) funcionara estupendamente tanto a nivel de taquilla como de crítica, animó a los responsables a embarcarse en una segunda parte, conscientes de que Robert McCall, el personaje interpretado por Washington, tenía mucho recorrido por delante. También repiten el director, Antoine Fuqua (Pittsburgh, 1965) y el encargado del libreto Richard Wenk (Plainfield, 1956), que, aunque no dejan de dotar a la película de una línea continuista reflejada en las virtudes que iluminaron la primera parte, optan por aportarle matices nuevos con el objetivo de enriquecer el producto final, aunque de manera algo irregular, lo que acaba suponiendo un pequeño obstáculo en su desarrollo narrativo.

                     La fórmula evoca a la de la primera parte en su esquema principal. Robert McCall es un ex-militar retirado que lleva una vida (aparentemente) tranquila, salvo cuando se dedica a ayudar a gente con problemas, momento en el que no duda en emplear todas sus habilidades para acabar con las injusticias. En "The Equalizer" tan solo se adivinaban pequeños esbozos de la personalidad de McCall, ya que la información venía con cuentagotas, además de recalcar constantemente su ostracismo voluntario. En "The Equalizer 2" el escenario varía sustancialmente, ya que nos encontramos con un personaje que se ha abierto al mundo y que no rehuye el contacto social. Y aquí es donde encuentro el principal problema de la película, ya que el metraje se alarga en exceso por las conversaciones que McCall mantiene con varios de los personajes de la cinta, conversaciones en muchas ocasiones vacuas e innecesarias, redundantes y que no aportan nada a la trama ni tampoco al perfil del protagonista, más allá de recalcar que es un buen hombre preocupado por sus el bienestar de sus conciudadanos, el prototipo perfecto de antihéroe. Tal vez la relación más interesante es la que mantiene con su joven vecino, Miles, enfocada desde un evidente prisma paternofilial. Por otro lado, el guión es bastante sobrio, con una historia que, al contrario de muchas de las últimas películas de espías, se sigue con relativa facilidad al no centrarse en una trama enrevesada, amén de contar con un par de giros que se ven venir de lejos.


                   Fuqua rinde a gran nivel en lo que es su auténtica especialidad, las escenas de acción. Están bien dosificadas a lo largo de todo el metraje, destacando por su solvente manejo de la cámara y por ofrecer una violencia cruda, seca, sin demasiadas florituras, destacando dos por encima de todas una que se sucede en el interior de un coche, con un plano realmente sublime, y por otro lado la que cierra la cinta, un ejercicio visual y de montaje de sonido sencillamente espectacular, con un duelo al más puro estilo del "spaguetti western". La banda sonora original no tiene una presencia demasiado destacable, más allá del tema central que ya escuchamos en la primera parte.

                     En definitiva, una película que intenta ofrecer algo más que su antecesora pero que patina en el tratamiento de las novedades, centrándose en conversaciones bastante triviales e innecesarias para redundar en la personalidad y comportamiento del protagonista pero que ralentizan en ocasiones el relato. En lo relativo al apartado técnico no hay nada que objetar: buena fotografía y buen sonido al servicio de un puñado de escenas de acción sobriamente rodadas. 

 NOTA: 6,75/10     

viernes, 17 de agosto de 2018

Crítica: Megalodón (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: The Meg País: China, Estados Unidos Género: Acción, Horror, Ciencia-Ficción Duración: 117 minutos Director: John Turtletaub Guión: Dean Georgaris, John Hoeber, Eric Hoeber Productores: Belle Avery,  Lorenzo di Bonaventura, Colin Wilson, Jie Chen, Barrie M. Osborne, Chunzi Wang, Chi-Li Wong, Chantal Nong, Randy Greenberg Música: Harry Gregson-Williams Fotografía: Tom Stern Montaje: Steven Kemper, Kelly Matsumoto Intérpretes: Jason Statham, Bingbing Li, Rainn Wilson, Cliff Curtis, Winston Chao, Shuya Sophia Kai, Ruby Rose, Page Kennedy, Robert Taylor, Ólafur Darri Ólafsson, Jessica McNamee, Masi Oka, Raymond Vinten, Hongmei Mai, Wei Yi, Vithaya Pansringarm, Rob Kipa-Williams, Tawanda Manyimo Estreno en España: 10 de agosto de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: Un submarino de aguas profundas, que forma parte de un programa internacional, es atacado por una enorme criatura y queda averiado en el fondo de la fosa oceánica más profunda del Pacífico, con su tripulación atrapada en el interior. El tiempo se acaba y un oceanógrafo chino, el Dr. Chang, recluta a Jonas Taylor, un especialista en rescate en aguas profundas, en contra de los deseos de su hija Suyin, que cree que puede rescatar a la tripulación por sus propios medios. Pero ambos deberán unir sus fuerzas para salvar a la tripulación y también al océano de una amenaza imparable. (Fuente: Filmaffinity)

SINOPSIS: Hace ya varios años que llegó por casualidad a mis manos una novela de la que no tenía ninguna referencia, y era raro, puesto que todo lo relacionado con los tiburones (en especial las películas) siempre me ha atraído. Dicha novela era MEG (1997) de Steve Alten, que sin ser una maravilla trataba un tema interesante, la posibilidad de que el Megalodón, un enorme tiburón prehistórico, hubiera sobrevivido hasta nuestros días. Vamos, que había material de sobra para que los grandes estudios de Hollywood se fijarán en el libro para llevarlo a la gran pantalla. El problema es que el proyecto fue pasando de unas manos a otras, se barajaron multitud de directores y el guión se reescribió una y otra vez, sin que la empresa llegara a buen puerto. Finalmente el trabajo cayó en las manos de Jon Turteltaub (New York City, 1963), uno de esos directores cumplidores y competentes que tanto abundan en Hollywood, cuyos mayores éxitos son Mientras dormías (1995) y La búsqueda (2004). Con un presupuesto de unos 130 millones de dólares, nos ofrece una película entretenida, someramente filmada y con un par de escenas de acción destacables, pero que, lamentablemente, se queda a años luz de lo que podría haber sido, teniendo en cuenta el material que manejaba. Veamos las sombras y alguna otra luz que proyecta uno de los blockbusters del verano.


                          El principal problema que le encuentro a "Megalodón" es la falta de valentía de los responsables. El director se queja de que no le han dejado presentar al público la película que había rodado, ya que los productores no contemplaban la posibilidad de que el film recibiera la calificación "R", es decir "No recomendada para menores de 18 años", por lo que decidieron prescindir de algunas escenas para obtener la calificación "PG-13". Yendo al grano, estamos hablando de una película en la que aparece un tiburón de 25 metros y en la que no vemos prácticamente ninguna escena sangrienta, incluso cuando devora a alguno de los personajes. Este detalle me parece una absoluta tomadura de pelo al espectador que acude al cine esperando una auténtica explosión de muerte y destrucción, y supone un hándicap importante para la película, reflejándose dicho lastre en escenas como la de la abarrotada playa china, que enfocándola de otro modo podría haber sido apoteósica. Por otro lado, los ataques del tiburón terminan siendo bastante repetitivos, llegando a perder el factor sorpresa, ya que salvo alguna contada ocasión sabemos cuándo va a aparecer el escualo en escena. Se abusa demasiado del humor, mal utilizado e innecesario en ocasiones, producto de un guión que no destaca principalmente por la calidad de los diálogos de los personajes. Vamos, que nos importan un pimiento, porque aquí la estrella es el tiburón, y tarda la friolera de 40 minutos en dar la cara por primera vez.




                            Pocas virtudes atesora la película más allá de ser entretenida, aunque bien es cierto que las prácticamente dos horas de metraje se antojan bastante largas en ocasiones, provocando cierta sensación de lentitud en ocasiones. Los efectos especiales son impresionantes, el tiburón luce perfectamente en pantalla, aunque como en otras muchas películas de este tipo, el animal cambia de tamaño de unos planos a otros. Paradójicamente, el suspense está muy bien llevado durante la primera media hora de la película, justo cuando el tiburón no aparece en pantalla, herencia directa del clásico por excelencia en estas lides, Tiburón (1975), que destacaba por lo que se intuía más que por lo que mostraba. Talento se llama.

                           Jason Statham (Derbyshire, 1967) llevaba ya tiempo mereciendo un blockbuster de estas características, ya que llevaba un tiempo moviéndose entre películas de bajo presupuesto que frenaban su candidatura a "héroe de acción" del nuevo milenio. Aporta al personaje de Jonas Taylor su habitual chulería y frases lapidarias, aunque por razones obvias no puede desplegar todos sus conocimientos en artes marciales, por lo que sus escenas de acción se reducen a ejecutar piruetas imposibles para escapar en el último momento de las terribles dentelladas del Megalodón. Poco más podemos destacar del resto del reparto, repleto de actores asiáticos, peaje obligado debido al hecho de que casi todo el presupuesto de la película proviene de las arcas chinas.  

                         En definitiva, una película que no constituye un absoluto desastre pero tampoco el pelotazo que se presuponía, no sabiendo definir en ningún momento su estatus, ya que se queda a medio camino entre tomarse en serio a sí misma o el desmadre más absoluto, en la que se echa en falta más sangre en el agua al no explotar al 100% sus potenciales virtudes, quedando en un (liviano) pasatiempo veraniego que, eso sí, nos provocará un un escalofrío cada vez que metamos el pie en el agua este verano...

NOTA : 5,5/10

                

sábado, 28 de julio de 2018

Crítica: El rascacielos (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Skyscraper País: Estados Unidos Género: Acción, Crimen, Drama, Thriller Duración: 102 minutos Director: Rawson Marshall Thurber Guión: Rawson Marshall Thurber Productores: Beau Flynn, Dany Garcia, Hiram Garcia, Eric Hedayat, Petra Holtorf, Wendy Jacobson, Dwayne Johnson, Eric McLeod, Rawson Marshall Thurber Música: Steve Jablonsky Fotografía: Robert Elswit Montaje: Julian Clarke, Michael L. Sale Intérpretes: Dwayne Johnson, Neve Campbell, Chin Han, Roland Moller, Noah Taylor, Byron Mann, Pablo Schreiber, McKenna Roberts, Noah Cottrell, Hannah Quinlivan, Aadrian Holmes, Elfina Luk, Kevin Rankin, Gretal Montgomery, Jett Klyne, Kayden Magnuson, Jason William Day, Matt O´Leary Estreno es España: 19 de julio de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: Will Sawyer, antiguo líder del Equipo de Rescate de Rehenes del FBI y veterano de guerra del ejército de Estados Unidos, ahora se encarga de evaluar la seguridad de los rascacielos. Durante un viaje de trabajo en China, se ve incriminado en el incendio del edificio más alto y seguro del mundo. Perseguido y a la fuga, Will deberá encontrar a los que le han tendido la trampa, limpiar su nombre y rescatar a su familia, atrapada en el interior del rascacielos… sin sucumbir a las llamas. (Fuente: Filmaffinity)

CRÍTICA: Verano. Tiempo de blockbusters, destinados a hacernos más llevadero el calor, porque no hay nada como coger nuestras palomitas, nuestra bebida y sentarnos dos horas en el fresquito más absoluto (aunque a veces se les va la mano con el aire acondicionado). Y uno de los que no podía faltar a su cita veraniega es Dwayne Johnson (Hayward, 1972), que sigue estrenando películas como churros y que en esta ocasión nos trae una película con leves reminiscencias de dos clásicos del cine de catástrofes y de acción, como son El coloso en llamas (1974) y Jungla de Cristal (1988), de la que hace unos días se han cumplido 30 años de su estreno en salas. Ya han aparecido los críticos que comparan "El rascacielos" con estas dos películas, y considero que es un punto de vista demasiado injusto, ya que aunque podamos ver esbozos de ambas cintas en varias escenas de la película que nos ocupa, intenta tener su propia identidad, y en esa comparación siempre va a salir perdiendo. "El rascacielos" no deja de ser un liviano divertimento, que sabe lo que puede ofrecer y que no va más allá en sus aspiraciones, con una estrella en estado de gracia y algunas secuencias de auténtico vértigo. 


                          La película entra enseguida en materia. Johnson es Will Sayer, antiguo agente del FBI especialista en situaciones con rehenes, que ahora se dedica a evaluar la seguridad en grandes edificios, por lo que es contratado para realizar un informe sobre "La Perla", un impresionante edificio que es una ciudad en sí mismo. La familia de Sawyer queda atrapada cuando una de las plantas se incendia, y nuestro protagonista hará todo lo que esté en su mano para salvarlos. A partir de ahí asisitimos a hora y media de un absoluto desenfreno en las alturas, con escenas perfectamente ejecutadas pero que juegan peligrosamente con la inverosimilitud más extrema, por lo que no nos queda más remedio que poner el cerebro en punto muerto y dejarnos arrastrar por una sucesión de saltos imposibles que superan todas las leyes de la física. No busquemos un guión elaborado ni un desarrollo de personajes milimétrico, aquí lo que importa es el exceso, que una fantasmada quede eclipsada por una fantasmada aún mayor, entrar en el juego y aceptar que nuestro protagonista es, como poco, un superhéroe inmune a los golpes, a los cortes y al fuego, además de contar con un hándicap que no contaremos para no contar más de lo necesario. La película también se caracteriza por una violencia totalmente aséptica, en la que la sangre brilla prácticamente por su ausencia, con el objetivo de llegar a todo tipo de público, muy lejos de aquella violencia seca, descarnada, de las películas ochenteras. También echamos en falta un villano con el suficiente carisma para llenar la pantalla, y que no quede reducido a una mera comparsa, quedando en segundo plano con el verdadero enemigo de nuestro protagonista, el fuego.

                               Dwayne Johnson es la auténtica estrella de la función. Se ha ganado a pulso un hueco entre los actores más taquilleros de Hollywood, y pelea por convertirse en el "héroe de acción" por excelencia de este siglo. Aunque, a decir verdad, he echado en falta algo de humor mordaz en su actuación, algo a lo que nos tiene acostumbrados, ya quwe en esta ocasión esta añgo más comedido y no nos regala algunas de sus frases lapidarias. Ha sido toda una sorpresa reencontranos con Neve Campbell (Ontario, 1973), que tuvo su momento de gloria a finales de los 90 y que estaba relegada a los cajones del olvido fílmico, y que en esta película no se dedica a ser la mera comparsa, sino que nos regala un personaje con los bemoles necesarios para ser una partenaire perfecta de "La Roca".

                                En definitiva, una película perfecta para evadirse durante una hora y media, que nos satisfará si dejamos nuestro nivel de exigencia en un segundo plano, sólidamente rodada y con un actor en el mejor momento de su carrera. También debemos saber perdonar sus inverosímiles situaciones para disfrutar plenamente de ella.

NOTA: 6/10  

miércoles, 11 de julio de 2018

Crítica: Jurassic World: El reino caído (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Jurassic World: Fallen Kingdom País: Estados Unidos, España Género: Acción, Aventura, Ciencia-Ficción Duración: 128 minutos Director: J.A.Bayona Guión: Colin Trevorrow, Derek Connoly, basado en personajes creados por Michael Crichton Productores: Belén Atienza, Patrick Crowley, Frank Marshall, Steven Spielberg, Colin Trevorrow, Thomas Tull, Thomas Hayslip Música: Patrick Doyle Fotografía: Oscar Faura Montaje: Bernat Vilaplana Intérpretes: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Jeff Goldblum, Daniella Pineda, Ted Levine, James Cromwell, BD Wong, Rafe Spall, Toby Jones, Geraldine Chaplin, Justice Smith, Isabella Sermon, Daniel Stisen, Conlan Casal, Peter Jason, Jo Hart, Michael Papajohn, Robert Emms, Faith Fay, Kevin Layne Estreno en España: 7 de junio de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años 



SINOPSIS: Una erupción volcánica amenaza a los dinosaurios restantes en la Isla Nublar, donde las criaturas han vagado libremente durante años tras de la desaparición del parque temático "Jurassic World". Claire Dearing, ex gerente del parque, ahora fundó el Grupo de Protección de Dinosaurios, una organización dedicada a proteger a los dinosaurios. Para ayudar con su causa, Claire ha reclutado a Owen Grady, el ex entrenador de dinosaurios que trabajó en el parque, para evitar la extinción de los dinosaurios...

CRÍTICA: Los dinosaurios siguen estando de moda. Veinticinco años después de que Steven Spielberg (Cincinnati, 1946), rompiera todos los esquemas cinematográficos y los resucitara en Parque Jurásico (1993), y tras los buenos resultados cosechados en taquilla por Jurassic World (2015), el reinicio de la saga dirigido por Colin Trevorrow (San Francisco, 1976), llega a nuestras pantallas "Jurassic World: El Reino Caído", cuya dirección en esta ocasión le ha sido encomendada al español J.A. Bayona (Barcelona, 1975), que empieza a llamar la atención dentro de la industria cinematográfica estadounidense, y cuyo trabajo parece que ha cumplido con las expectativas, aunque ya sabemos que la taquilla manda. Bayona nos ofrece una película que no da respiro al espectador en ningún momento, en la que los auténticos protagonistas de la función son los dinosaurios, lo que provoca que se deje un poco de lado el desarrollo de los personajes, que se convierten en meras comparsas. Duplica la espectacularidad, el desenfreno y el número de dinosaurios por metro cuadrado que nos ofrecía "Jurassic World", tratando Bayona de aportar un punto sentimental presente en toda su filmografía y con el hándicap de no tener un buen guión en el que apoyarse. Vayamos por partes...


                        La película está dividida principalmente en dos segmentos. El primero de ellos se desarrolla en la Isla Nublar,cuando nuestros protagonistas se embarcan en una misión para rescatar a los dinosaurios de una (nueva) extinción más que segura, ya que el volcán de dicha isla ha entrado en erupción, y es la parte que tiene más puntos en común con "Jurassic World", ofreciéndonos una aventura trepidante,en la que la acción apenas nos da un respiro, y en la que las referencias, homenajes y guiños a "Jurassic Park" son prácticamente constantes, y en la que Bayona da buena muestra de su saber hacer tras las cámaras, especialmente en el par de escenas submarinas que tenemos en este primer acto, tomando como referencia el trabajo de Steven Spielberg y aportando ideas nuevas de cosecha propia que sirven para expandir el uiverso jurásico, apoyado en una fotografía que luce estupendamente en las tomas aéreas de la isla. Asoma también por momentos el dilema moral que plantea la trilogía en muchas de sus partes, el hecho de jugar a ser Dios y las consecuencias que puede tener. El doctor Ian Malcolm, interpretados por Jeff Goldblum, siembra la duda en sus escasos pero determinantes discursos. ¿Hay que salvar a los dinosaurios de la isla o hay que dejar que la vida siga su curso y propiciar que se extingan nuevamente?  


                           Es en el segundo tramo de la película donde Bayona se encuentra más a gusto, ya que se mueve por derroteros en los que se maneja a la perfección, ya explorados en películas como El orfanato (2007), transformando la película en una historia de terror gótico, que se desarrolla en una gran masión. Es aquí donde el director puede sacar todo el partido a su habitual juego de luces y sombras y diseñar un juego del gato y el ratón en un escenario claustrofóbico, con pasillos laberínticos y un nuevo y terrorífico dinosaurio campando a sus anchas. Maneja perfectamente los tempos del suspense, y consigue atraparnos en la butaca, recordándonos que los dinosaurios no son mascotas, y sí una amenaza muy real. 


                            Chris Pratt (Virginia, 1979) sigue afianzándose como uno de los actores del momento. Tiene carisma, presencia en pantalla y una innegable química con sus compañera de reparto, Bryce Dallas Howard (Los Ángeles, 1981), aunque ambos personajes se ven arrastrados por las carencias de un guión bastante flojo que no desarrolla sus personajes de forma más extensa. Lo mismo ocurre con actores de la talla de Toby Jones (Hammersmith, 1966), James Cromwell (Los Ángeles, 1940) o Geraldine Chaplin (Santa Mónica, 1944), siendo desperdiciados sus talentos por la irregularidad del libreto. También se echa en falta un villano con algo más de empaque que Rafe Spall (Camberwell, 1983) o Ted Levine (Bellaire, 1957). Es destacable el trabajo de la joven Isabella Sermon, con gran protagonismo en el segundo segmento de la película.

                               En definitiva, una película que funciona perfectamente como bisagra a la espera de la parte que cierre esta nueva trilogía, con una muy buena dirección de Bayona, que da sobradas muestras de ser capaz de afrontar un proyecto tan mastodóntico, aunque apoyada en un guión bastante flojo, que, lejos de sus dos protagonistas principales, no tiene un desarrollo de personajes demasiado elaborado, aunque bien es cierto que las auténticas estrellas de la función son los dinosaurios, que lucen espectacularmente. Un divertimento puro y duro, con alguna que otra cuestión moral y un homenaje sincero al primer "Jurassic Park".

NOTA: 7/10 

domingo, 10 de junio de 2018

Crítica: Han Solo: Una historia de Star Wars (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Solo: A Star Wars Story País: Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Fantasía Duración: 135 minutos Director: Ron Howard Guión: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan, basado en personajes creados por George Lucas Productores: Will Allegra, Rob Bredow, Simon Emanuel, Toby Hefferman, Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan, Kathleen Kennedy, Phil Lord, Christopher Miller, Allison Shearmur Música: John Powell Fotografía: Bradford Young Montaje: Pietro Scalia Intérpretes: Alden Ehrenreich, Joonas Suotamo, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Phoebe Waller-Bridge, Paul Bettany, Jon Favreau, Erin Kellyman, Linda Hunt, Ian Kenny, John Tui, Warwick Davis, Anthony Daniels, Andrew Woodall, Hal Fowler, Clint Howard, Kiran Shah Estreno en España: 24 de mayo de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años


SINOPSIS: Precuela de la saga Star Wars, en la que se conocen los primeros pasos que dio el personaje de Han Solo, desde joven hasta convertirse en el contrabandista antihéroe que vimos en "Una nueva esperanza", antes de encontrarse con Luke Skywalker y Obi-Wan Kenobi en la cantina de Mos Eisley.
 
CRÍTICA: Después de la buena acogida que tuvo Rogue One: Una historia de Star Wars (2016), todos los ojos estaban puestos en el nuevo spin-off ambientado en el Universo Expandido de Star Wars, y que trataba ni más ni menos del pasado de uno de los personajes emblemáticos de la saga y de la Historia del Cine, Han Solo, noticia que los fans acogimos con una mezcla de ilusión y de escepticismo, ya que una película centrada en el contrabadista más canalla de la galaxia eran palabras mayores. Y el tiempo ha terminado dando la razón a las predicciones más pesimistas, en forma de interminables problemas durante la producción, hasta el punto de que la productora despidió a los directores iniciales, Phil Lord y Christopher Miller por desavenencias (parece que el film estaba más cerca de la comedia que de otra cosa) varias y contratando al veterano Ron Howard (Duncan,1954), que tuvo que rodar nuevas escenas y volver a grabar algunas que ya habían sido filmadas, por lo que el presupuesto inicial se disparó. Por otro lado, la elección del relativamente desconocido Alden Ehrenreich (Los Angeles, 1989) para encarnar a Solo también generó cierta controversia. Y las predicciones menos halagüeñas se están haciendo realidad, ya que doce días después de su estreno, la acogida en la taquilla mundial está siendo más bien tibia, y ya se habla de que la película va a provocar pérdidas a Disney, lo que puede hacer peligrar futuros proyectos. Pero, ¿tan mala es?



               "Han Solo: Una historia de Star Wars" no es una mala película, pero tampoco marcará una época ni colmará las expectativas de los fans más acérrimos de la saga, ya que es posible que sea la entrega de Star Wars que más se aleja del propio Universo Star Wars. Por lo pronto,y nada más empezar la película, encontramos que han desaparecido las legendarias letras de los títulos de crédito acompañadas por la mítica banda sonora de John Williams (Queens, 1932), una de  las señas de identidad de la saga. Por su parte, Lawrence Kasdan (1949, Miami), guionista de esa joya llamada El Imperio Contraataca (1980), no logra aquí elaborar un libreto con la solidez adecuada, con lo que la historia va dando bandazos y no termina de asentarse, quedando algo más parecido a un western o a una película de aventuras que a una odisea espacial, con el hándicap de que tarda bastante en arrancar y que asistamos durante la primera hora a pasajes algo aburridos, algo imperdonable para una película de estas características. Bien es cierto que se despejan algunas dudas en relación al personajes de Han Solo, como la manera en la que recibió su apellido, el momento en el que le ganó a Lando el Halcón Milenario o cómo consiguió su pistola láser, aunque en ocasiones puede parecer que su inclusión en la trama es demasiado forzada. Y, sin duda, el punto más negativo que le encuentro es que en una película basada en Han Solo, el personaje que menos interés despierta sea el propio Han. Imperdonable.


               Como ya he señalado con aterioridad, la película es bastante entretenida, y parte del mérito la tiene Ron Howard, director con muchos años de experiencia en Hollywood y que conoce perfectamente los entresijos de las grandes producciones, por lo que subirse en marcha a un proyecto ya empezado y conseguir que este no sea un absoluto desastre es digno de elogio. La escena del asalto al tren (con claras reminiscencias del western clásico) está perfectamente ejecutada en cuanto a ritmo, planos y efectos digitales, siendo de largo lo mejor de la película. Por el contrario, toda la parte del Corredor de Kessel adolece de un montaje demasiado alocado, que unido a la, en demasía, oscura fotografía de Bradford Young (Louisville, 1977), hace que nos cueste distinguir qué ocurre en pantalla. En la banda sonora se echa de menos a John Williams, pero John Powell (Londres, 1963) crea una partitura bastante aceptable, echando mano de algunas notas de la trilogía original. 

                       Una de las grandes incógnitas era ver si el joven Alden Ehrenreich había sido la elección correcta para encarnar al contrabandista, y las conclusiones son, desde mi punto de vista, contradictorias. Si vamos al cine buscando un calco de Harrison Ford (Chicago, 1942) no lo vamos a encontrar, por lo que es elogiable que el chico no se limite a hacer una mera imitación. Pero, por otro lado, no consigue el suficiente grado de carisma para que quedemos absolutamente satisfechos, pero en el global no lo hace del todo mal, aunque le falta pulir bastante el personaje. Emilia Clarke (Londres, 1986) no nos deja una interpretación tan sosa como en Juego de Tronos, y encarna a Qi´ra, el primer amor de Solo, bastante ambigua en sus intenciones. El que sí aprovecha cada minuto que aparece en pantalla es Donald Glover (California, 1983), que interpreta a Lando Calrissian, contrabandista y propietario del Halcón Milenario, y que acaba robándole todos los planos a sus compañeros de reparto, junto con su androide feminista, L3-37 Woody Harrelson (Texas, 1961), es Beckett, algo así como el mentor de Han Solo, y aporta veteranía y saber hacer a un joven elenco de actores.

                     En definitiva, una película entretenida, técnicamente competente y con un par de buenos momentos, pero que deja la sensación de que podría haber sido más de lo que finalmente nos ha ofrecido, posiblemente resultado de los innumerables problemas que ha sufrido durante la producción, además de un guión que adolece falta de solidez. El actor protagonista no termina de disipar las dudas que generó su elección, pero se esfuerza por agradar, aunque nos cueste encontrar algo de Han Solo en su interpretación. A día de hoy el público está dando la espalda a la película y la taquilla se está resintiendo, lo que hace peligrar futuras secuelas.

NOTA: 6/10 

domingo, 3 de junio de 2018

Crítica: Deadpool 2 (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Deadpool 2 País: Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Comedia Duración: 119 minutos Director: David Leitch Guión: Rhett Reese, Paul Wernick, Ryan Reynolds Productores: Stan Lee, Kelly McCormick, Rhett Reese, Ethan Smith, Ryan Reynolds, Ethan Smith, Paul Wernick Música: Tyler Bates Fotografía: Jonathan Sela Montaje: Craig Alpert, Michael McCusker, Elísabet Ronaldsdóttir, Dirk Westervelt Intérpretes: Ryan Reynolds, Josh Brolin, Morena Baccarin, Julian Dennison, Zazie Beetz, T.J Miller, Leslie Uggams, Karan Soni, Brianna Hildebrand, Jack Kesy, Eddie Marsan, Shioli Kutsuna, Rob Delaney, Lewis Tan, Bill Skarsgard, Terry Crews, Robert Maillet, Randal Reeder, Nikolai Witschl Calificación por edades: No recomendada para menores de 18 años Estreno en España: 18 de mayo de 2018



SINOPSIS: Tras sobrevivir a un ataque bovino casi mortal, un desfigurado cocinero (Wade Wilson) lucha por cumplir su sueño de convertirse en el camarero buenorro de First Dates mientras aprende a arreglárselas después de perder el sentido del gusto. Buscando algo picante en su vida (y también un condensador de fluzo), Wade deberá luchar contra ninjas, yakuzas y una manada de canes sexualmente agresivos mientras viaja alrededor del mundo para descubrir la importancia de la familia, la amistad y el sabor, encontrando un nuevo gusto por la aventura y ganándose la codiciada taza de "Mejor Amante del Mundo".

CRÍTICA: Semanas después del estreno de la que, posiblemente, es la película definitiva de superhéroes, "Avengers; Infinity War" (2018), llega a nuestras pantallas la secuela de la que, posiblemente, sea la película más cachonda, salvaje e irreverente sobre superhéroes. Deadpool (2016) fue un auténtico sorpresón, que reescribió las líneas tradicionales del género de superhéroes y fijó sus miras en otro tipo de audiencia más adulta, ofreciéndoles grandes dosis de violencia, palabrotas por doquier y un estilo totalmente rompedor que se alejaba sobremanera de lo políticamente correcto. Todo ello, unido a una recaudación más que suculenta, auguraba una continuación que ha tardado dos años en llegar, esta vez dirigida por David Leitch, cuyo anterior película, Atómica (2017), dejó un muy buen sabor de boca y situó a Leitch en la terna de futuribles nombres a tener en cuenta en el cine de acción. Siguiendo la máxima de que "aquello que funciona, no lo toques", apuesta por una línea continuista respecto a la primera entrega, multiplicando por 10 todo lo que nos ofrecía "Deadpool", sin arriesgar lo más mínimo a la hora de innovar, lo que hace que la continuación no goce de la frescura que aportaba el original pero sí que siga funcionando como propuesta macarra, desbordando violencia por los cuatro costados y acumulando referencias a la "cultura pop" de todo tipo a un ritmo desenfrenado.


                     Mientras Wade Wilson (AKA Deadpool) sigue lidiando con su historia de amor con Vanessa y su problemilla con la inmortalidad, aparece en escena Cable, que busca incesantemente a un niño mutante para acabar con él. Para enfrentarse a esta amenaza, Deadpool decide reunir a un grupo de superhéroes y....No se puede decir más de la trama porque lo mejor es descubrirla por uno mismo para mantener el factor sorpresa intacto. A partir de ahí, "Deadpool 2" explota hasta la saciedad la fórmula que tan buen resultado le ofreció en la primera parte, acumulando chistes en cada fotograma, dirigidos a todo lo imaginable, y tomando como referencia películas, cómics, música... No salen demasiado bien librados los X-Men, y, especialmente, Linterna Verde (2011), una película que bien pudo ser el punto final a la carrera de Ryan Reynolds y que despedaza sin piedad constantemente. Es por ello que la película roza peligrosamente la autocomplacencia en ocasiones, y ello puede provocar que la saturación de chistes llegue a agotar al espectador.


                      Por lo tanto, "Deadpool 2" puede ser considerada como una comedia disfrazada de película de superhéroes, en la que no faltan un par de contrapuntos dramáticos que no están demasiado bien llevados, y que provocan cierto parón en el ritmo de un metraje completamente desenfrenado. Es cierto que la figura de Deadpool, su pasado y sus circunstancias, están rodeados de un halo trágico que en la primera parte estaba más justificado, mientras que en esta ocasión parece demasiado forzado. La parte orientada al cine de superhéroes nos deja un par de buenas escenas de acción que justifican el aumento de presupuesto en la secuela, especialmente la persecución por la ciudad, además de toda la parte en la que Deadpool monta su particular grupo de superhéroes, desternillante hasta la lágrima. 


                 La auténtica estrella de la función es Deadpool, personaje que Ryan Reynolds (Vancouver, 1976) ha hecho completamente suyo, proporcionándole un carisma arrebatador y que hace que disfrutemos de todos y cada uno de los minutos que aparece en pantalla. Como contrapunto al Mercenario Bocazas hace su aparición Cable, encarnado por Josh Brolin (Santa Mónica, 1968), que parece haberle cogido el gustillo a esto de aparecer en las películas Marvel, y que aporta presencia física y gravedad a su personaje, destacando en la escena de la prisión. Otra aparición destacable es la de Domino, con los rasgos de Zazie Beetz, integrante del grupo que monta Deadpool y que nos muestra sus poderes en un buen plano-secuencia. Julian Denison (Wellington, 2002) es Firefist, el niño mutante que es el detonante de la trama, el objetivo de Cable.

                    En definitiva, una continuación que en vez de arriesgar y explorar nuevos horizontes se limita a utilizar la misma fórmula, pero elevada al cuadrado, algo que no es negativo, ya que es evidente que sigue funcionando. Aquellos que disfrutaron con la primera parte harán lo propio con "Deadpool 2", ya que saben perfectamente lo que se van a encontrar: mucha violencia explícita, lenguaje soez y chistes sin ningún tipo de medida. Vamos, lo que viene siendo una gozada. Especial atención merecen las escenas post-créditos, una realmente súblime y que hace que te vayas del cine con una sonrisa. 

NOTA: 9/10 

jueves, 24 de mayo de 2018

Crítica: Avengers: Infinity War (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Avengers: Infinity War País: Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Fantasía,Ciencia-Ficción Duración: 149 minutos Directores: Anthony Russo, Joe Russo Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely Productores: Victoria Alonso, Louis D´Espósito, Jon Favreau, Kevin Feige, James Gunn, Stan Lee Música: Alan Silvestri Fotografía: Trent Opaloch Montaje: Jeffrey Ford, Matthew Smichdt Intérpretes: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Chris Evans, Scarlett Johansson, Don Cheadle, Benedict Cumberbatch, Tom Holland, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Josh Brolin, Chris Pratt, Pom Klementieff, Chris Pratt, Peter Dinklage, Danai Gurira Estreno en España: 27 de abril de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: El todopoderoso Thanos ha despertado con la promesa de arrasar con todo a su paso, portando el Guantelete del Infinito, que le confiere un poder incalculable. Los únicos capaces de pararle los pies son los Vengadores y el resto de superhéroes de la galaxia, que deberán estar dispuestos a sacrificarlo todo por un bien mayor.

CRÍTICA: Después de 10 años, 18 películas y miles de millones de dólares amasados en recaudación, llegó el momento que todos los aficionados al UCM (Universo Cinematográfico de Marvel) estábamos esperando: la llegada del villano que iba a poner todo patas arriba, Thanos, obesionado por conseguir todas las Gemas del Infinito para instaurar (a su manera) el orden en el Universo. Y, definitivamente, podemos decir que Marvel lo ha hecho a lo grande, ya que nos encontramos ante uno de los mayores espectáculos que se pueden visionar en la actualidad en una pantalla de cine. Por ello, es indispensable no hacer caso de las críticas (positivas y negativas) que circulan por internet e intentar disfrutar de la película sabiendo lo mínimo sobre ella, ya que el factor sorpresa es absolutamente necesario para vivir plenamente la experiencia. "Vengadores: Infinity War" es el crossover de superhéroes por excelencia, una experiencia visual apabullante que toma la épica por bandera, con un tono más sombrío que todo lo que nos ha ofrecido Marvel hasta el momento y que pone el broche de oro a todas las sagas de superhéroes que han ido poniendo en marcha durante todos estos años. Trataré de analizar la película sin ningún tipo de spoiler, más allá de lo que ya se ha visto en trailers o leído en internet.



                 "Dime su nombre otra vez". La premonitoria frase de Tony Stark deja a las claras la piedra angular sobre la que pivota toda la trama de "Avengers: Infinity War", que  no es otra que el villano (y sus motivaciones) de la función, Thanos, el Titán que hará todo lo que esté en su mano (y cuando digo todo, es todo) para conseguir todas las Gemas del Infinito desperdigadas por la galaxia y llevar a buen puerto su misión. Thanos es el contricante más peligroso al que se han enfrentado los Vengadores, y esto queda a las claras desde la tensa y oscura escena inicial, en la que nos queda meridianamente claro que estamos ante otro nivel en el UCM, donde el auténtico peligro ronda a nuestros héroes y en el que TODO puede pasar (avisados estáis). Digamos que no llega a ser Juego de Tronos, pero se le puede acercar, ¡¡¡jejeje!!! Durante esos primeros compases, la película te atrapa y ya no te suelta en las casi dos horas y media que dura, con un ritmo trepidante (con las consabidas pausas para recuperar el aliento) que redefine el concepto de blockbuster tal y como lo conocíamos. El hecho de que el film cuente con tantísimos personajes suponía un reto para los guionistas a la hora de repartir el tiempo de los mismos en lo que a aparición en pantalla se refiere, y podemos asegurar que han tenido éxito, ya que las diferentes líneas argumentales generadas dan pie a que todos, en mayor o menor medida, se luzcan. Bien es cierto que muchos echarán en falta más minutos para ciertos superhéroes, pero tampoco era cuestión de realizar una película de 4 horas.

                   El humor es una de las señas de identidad por excelencia de todas las películas del UCM, y "Avengers: Infinity War" no se iba a quedar atrás en este aspecto. Hay gran cantidad de líneas de diálogo destinadas a arrancar una carcajada al espectador, algunas épicas y otras más simples, pudiendo llegar a ser cargantes en un momento dado, aunque sin darnos cuenta, el tono de la película se va volviendo más serio y dramático, adueñándose poco a poco de las emociones del espectador, y es ahí donde vamos a observar que muchas de las bromas no vienen a cuento, como si los guionistas no supieran calibrar la magnitud de lo que está ocurriendo en pantalla y no dejaran al espectador digerir ciertos sucesos que no casan demasiado bien con el humor que les precede. 

                    El apartado técnico es de los que quita el hipo, literalmente. Los efectos especiales alcanzan una perfección no vista con anterioridad, luciendo especialmente en las épicas batallas (hay muchas a lo largo del metraje), y en la recreación de todas y cada una de las localizaciones (terrícolas e intergalácticas) de la cinta notamos el estupendo trabajo del encargado de la fotografía. Por otro lado, Alan Silvestri (Nueva York, 1950) compone una fantástica banda sonora, que impregna todos y cada uno de los rincones de la película fluctuando de manera armoniosa entre el drama, la épica, la acción...sabiendo en cada momento el tono que debe adquirir la música, siendo un acompasamiento perfecto a lo que sucede en la pantalla.

                      Todos y cada uno de los actores implicados en el proyecto ponen su granito de arena para que el espectáculo no decaiga en ningún momento. A través de las diferentes partes de todas y cada una de las sagas del UCM han ido moldeando una personalidad que les ha permitido hacer suyos los personajes, por lo que los seguidores más acérrimos disfrutarán de lo lindo viendo a sus personajes favoritos con sus virtudes y defectos. Hay que detenerse con más detalle con el que sin duda es el gran descubrimiento de la película, Thanos, encarnado por Josh Brolin (Santa Monica, 1968), actor que está viviendo una segunda juventud en su carrera. Se trata posiblemente del mejor villano del UCM, con un amplio espectro de matices que hacen que en ocasiones hasta seamos capaces de entender sus motivaciones, pero con la carga de maldad adecuada para que lo único que hagamos durante todo el metraje sea odiarlo. Lo que sí está claro es que todas y cada una de sus apariciones en pantalla son oro puro, robando la función a prácticamente todos sus contendientes.

                         En definitiva, los hermanos Anthony y Joe Russo han sido capaces de deconstruir las reglas del blockbuster, llevándolo a cotas antes nunca vistas. No era tarea fácil coger historias y personajes que se han ido desarrollando a lo largo de tantos años y conjugarlos de una manera tan precisa, siendo la película una auténtica gozada para los sentidos, un divertimento de primera que (como siempre digo) debe disfrutarse en una sala de cine. Gustará a los apasionados de las películas del UCM y también a los neófitos en la materia, de ahí las espectaculares cifras que está consiguiendo en taquilla, siendo de momento la cuarta película más taquillera de la historia. Ahí es nada. ¿Lo peor? Lo poco que sale Hulk y que hay que esperar un año para ver la resolución de todo...

NOTA: 9,5/10

                         

martes, 17 de abril de 2018

Crítica: Ready Player One (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Ready Player One País: Estados Unidos Género: Acción, aventuras, ciencia-ficción Duración: 140 minutos Director: Steven Spielberg Guión: Zak Penn, Ernest Cline, basado en la novela de Ernest Cline Productores: Steven Spielberg, Donald de Line, Dan Farah, Bruce Berman, Adam Somner, Daniel Lupi, Christopher DeFaria Música: Alan Silvestri Fotografía: Janusz Kaminski Montaje: Sarah Broshar, Michael Kahn Intérpretes: Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Lena Waithe, T.J. Miller, Simon Pegg, Mark Rylance, Philip Zhao, Win Morisaki, Hannah John-Kamen, Ralph Ineson, Susan Lynch, Clare Higgins, Laurence Spellman, Perdita Weeks, Gareth Mason, Lynne Wilmot, Jane Leaney, Robert Gilbert, Josh Jefferies, Michael Wildman, Paul Barnhill, Vic Chao, Kit Connor, Leo Heller, Antonio Mattera Estreno en España: 29 de marzo de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años


SINOPSIS: Año 2045. Wade Watts es un adolescente al que le gusta evadirse del cada vez más sombrío mundo real a través de una popular utopía virtual a escala global llamada "Oasis". Un día, su excéntrico y multimillonario creador muere, pero antes ofrece su fortuna y el destino de su empresa al ganador de una elaborada búsqueda del tesoro a través de los rincones más inhóspitos de su creación. Será el punto de partida para que Wade se enfrente a jugadores, poderosos enemigos corporativos y otros competidores despiadados, dispuestos a hacer lo que sea, tanto dentro de "Oasis" como del mundo real, para hacerse con el premio.

CRÍTICA: Es indudable que tras casi cincuenta años de carrera, y convertirse en uno de los directores más taquilleros de la historia del cine, Steven Spielberg (Cincinnati,1946) se ha ganado el derecho de hacer prácticamente lo que le de la gana, sin importarle lo más mínimo lo que la crítica tenga que decir de él, porque lo importante, el favor del público, hace mucho tiempo que lo consiguió. Bien es cierto que la mayoría de los halagos se los ha llevado cuando se ha puesto serio en sus películas, como en La lista de Schindler (1993), Salvar al soldado Ryan (1998) , El puente de los espías (2015), o la todavía reciente Los archivos del Pentágono (2017). Pero seamos sinceros, el Spielberg que nos apasiona es el Spielberg del puro entretenimiento, el que obra el milagro de que los dinosaurios vuelvan a caminar sobre la tierra o que toda una generación quisiera estudiar Arqueología después de disfutar de las aventuras de Indiana Jones. También echábamos de menos sus incursiones en la ciencia-ficción, género en el que nos ha brindado obras maestras como Minority Report (2002), por lo que su decisión de adaptar al cine la novela "Ready Player One", de Ernest Cline, considerada como la "Biblia del Gamer", elevó el entusiasmo de miles de fans a cotas insospechadas. Las críticas han sido muy dispares, por lo general no gustando a los seguidores del libro, que hablan de una muy mala adaptación, mientras que otros hablan de Obra Maestra. Yo siempre he considerado que una mala película de Spielberg está muy por encima de la media de todo lo que se suele hacer, así que he de reconocer que "Ready Player One" me ha gustado bastante. ¿Las razones? Ahí van...

                       En un futuro no demasiado lejano, en el que una gran parte de la Humanidad ha sucumbido a una crisis económica sin paliativos, la única forma de evadirse es Oasis, un mundo virtual en el que la gente puede ser y hacer lo que quiera, hastiada de su asfixiante existencia cotidiana. Wade Watts es un adolescente enganchado a esa utopía, que ve en el premio que ofrece el fallecido creador de Oasis al que encuentre el Huevo de Pascua (Easter Egg) que ha escondido tras una serie de pistas la oportunidad de dar un giro radical a su deprimente vida. Analizando la película desde la objetividad (lo reconozco, me apasiona Spielberg), podemos establecer que tiene bastantes puntos a favor y alguno que otro en contra, lo que provoca que no sea redonda y que nos deje la sensación de que podríamos haber estado ante algo grandioso. 

      
                     Spielberg ha sabido jugar magistralmente la carta de la nostalgia para tocar la fibra sensible del espectador, ya que son incontables las referencias a auténticos iconos de la "Cultura Pop" del cine, videojuegos, televisión...Identificar todos y cada uno de ellos supone un ejercicio de concentración absoluto, que requiere un par de visionados más de la película. No me detendré para hablar de ellos, puesto que no quiero hacer spoilers, ya que es el propio espectador el que debe ir descubriéndolos. Otro aspecto a favor es que Spielberg sigue siendo uno de los mejores en cuanto a la gestión de la narrativa, lo que hace que una película de más de dos horas apenas sufra bajones en el ritmo, además de seguir posicionando la cámara como pocos. Por último, los FX están al servicio de la película y no al contrario, y a pesar de que en ocasiones pueden parecer muy excesivos no son molestos.


                            Dos son los principales fallos que achaco a la película (no he leído el libro, por lo que no puedo centrarme en si la adaptación ha sido buena o no). El balance entre la parte que sucede en el mundo real y la que ocurre en Oasis no es equilibrado, la trama que implica a los personajes de carne y hueso no es tan interesante como la que vemos en el mundo virtual. Y esto es consecuencia del segundo fallo, que es la elección del reparto. Tye Sheridan (Elkhart, 1996), que encarna a Wade Watts, no tiene ningún carisma, y nos ofrece una interpretación bastante plana y aséptica. Es por ello que la química con su compañera de reparto, Olivia Cooke (Oldham, 1993) es prácticamente inexistente, por lo que la historia se resiente. El villano, encarnado por Ben Medelsohn (Melbourne, 1969), no inquieta en ningún momento, además de llegar a parecer en ocasiones caricaturesco en exceso. Sin duda, las mejores interpretaciones son las de Mark Rylance (Ashford, 1960), nuevo actor fetiche de Spielberg, que da vida a James Halliday, el creador de Oasis, y Simon Pegg ( Gloucester, 1970), en un pequeño pero determinante papel.

                           En definitiva, un más que notable regreso de Spielberg al género que tantas alegrías le/nos ha dado, con un acabado técnico sobresaliente y una colección de referencias que hará las delicias de cientos de espectadores, que adolece de un desequilibrio entre parte real y virtual y unos actores que en ocasiones no están a la altura. De todos modos es una película muy disfrutable, ya que la magia del Rey Midas de Hollywood tiene todavía mucho recorrido.


NOTA: 8,5/10