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miércoles, 11 de julio de 2018

Crítica: Jurassic World: El reino caído (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Jurassic World: Fallen Kingdom País: Estados Unidos, España Género: Acción, Aventura, Ciencia-Ficción Duración: 128 minutos Director: J.A.Bayona Guión: Colin Trevorrow, Derek Connoly, basado en personajes creados por Michael Crichton Productores: Belén Atienza, Patrick Crowley, Frank Marshall, Steven Spielberg, Colin Trevorrow, Thomas Tull, Thomas Hayslip Música: Patrick Doyle Fotografía: Oscar Faura Montaje: Bernat Vilaplana Intérpretes: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Jeff Goldblum, Daniella Pineda, Ted Levine, James Cromwell, BD Wong, Rafe Spall, Toby Jones, Geraldine Chaplin, Justice Smith, Isabella Sermon, Daniel Stisen, Conlan Casal, Peter Jason, Jo Hart, Michael Papajohn, Robert Emms, Faith Fay, Kevin Layne Estreno en España: 7 de junio de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años 



SINOPSIS: Una erupción volcánica amenaza a los dinosaurios restantes en la Isla Nublar, donde las criaturas han vagado libremente durante años tras de la desaparición del parque temático "Jurassic World". Claire Dearing, ex gerente del parque, ahora fundó el Grupo de Protección de Dinosaurios, una organización dedicada a proteger a los dinosaurios. Para ayudar con su causa, Claire ha reclutado a Owen Grady, el ex entrenador de dinosaurios que trabajó en el parque, para evitar la extinción de los dinosaurios...

CRÍTICA: Los dinosaurios siguen estando de moda. Veinticinco años después de que Steven Spielberg (Cincinnati, 1946), rompiera todos los esquemas cinematográficos y los resucitara en Parque Jurásico (1993), y tras los buenos resultados cosechados en taquilla por Jurassic World (2015), el reinicio de la saga dirigido por Colin Trevorrow (San Francisco, 1976), llega a nuestras pantallas "Jurassic World: El Reino Caído", cuya dirección en esta ocasión le ha sido encomendada al español J.A. Bayona (Barcelona, 1975), que empieza a llamar la atención dentro de la industria cinematográfica estadounidense, y cuyo trabajo parece que ha cumplido con las expectativas, aunque ya sabemos que la taquilla manda. Bayona nos ofrece una película que no da respiro al espectador en ningún momento, en la que los auténticos protagonistas de la función son los dinosaurios, lo que provoca que se deje un poco de lado el desarrollo de los personajes, que se convierten en meras comparsas. Duplica la espectacularidad, el desenfreno y el número de dinosaurios por metro cuadrado que nos ofrecía "Jurassic World", tratando Bayona de aportar un punto sentimental presente en toda su filmografía y con el hándicap de no tener un buen guión en el que apoyarse. Vayamos por partes...


                        La película está dividida principalmente en dos segmentos. El primero de ellos se desarrolla en la Isla Nublar,cuando nuestros protagonistas se embarcan en una misión para rescatar a los dinosaurios de una (nueva) extinción más que segura, ya que el volcán de dicha isla ha entrado en erupción, y es la parte que tiene más puntos en común con "Jurassic World", ofreciéndonos una aventura trepidante,en la que la acción apenas nos da un respiro, y en la que las referencias, homenajes y guiños a "Jurassic Park" son prácticamente constantes, y en la que Bayona da buena muestra de su saber hacer tras las cámaras, especialmente en el par de escenas submarinas que tenemos en este primer acto, tomando como referencia el trabajo de Steven Spielberg y aportando ideas nuevas de cosecha propia que sirven para expandir el uiverso jurásico, apoyado en una fotografía que luce estupendamente en las tomas aéreas de la isla. Asoma también por momentos el dilema moral que plantea la trilogía en muchas de sus partes, el hecho de jugar a ser Dios y las consecuencias que puede tener. El doctor Ian Malcolm, interpretados por Jeff Goldblum, siembra la duda en sus escasos pero determinantes discursos. ¿Hay que salvar a los dinosaurios de la isla o hay que dejar que la vida siga su curso y propiciar que se extingan nuevamente?  


                           Es en el segundo tramo de la película donde Bayona se encuentra más a gusto, ya que se mueve por derroteros en los que se maneja a la perfección, ya explorados en películas como El orfanato (2007), transformando la película en una historia de terror gótico, que se desarrolla en una gran masión. Es aquí donde el director puede sacar todo el partido a su habitual juego de luces y sombras y diseñar un juego del gato y el ratón en un escenario claustrofóbico, con pasillos laberínticos y un nuevo y terrorífico dinosaurio campando a sus anchas. Maneja perfectamente los tempos del suspense, y consigue atraparnos en la butaca, recordándonos que los dinosaurios no son mascotas, y sí una amenaza muy real. 


                            Chris Pratt (Virginia, 1979) sigue afianzándose como uno de los actores del momento. Tiene carisma, presencia en pantalla y una innegable química con sus compañera de reparto, Bryce Dallas Howard (Los Ángeles, 1981), aunque ambos personajes se ven arrastrados por las carencias de un guión bastante flojo que no desarrolla sus personajes de forma más extensa. Lo mismo ocurre con actores de la talla de Toby Jones (Hammersmith, 1966), James Cromwell (Los Ángeles, 1940) o Geraldine Chaplin (Santa Mónica, 1944), siendo desperdiciados sus talentos por la irregularidad del libreto. También se echa en falta un villano con algo más de empaque que Rafe Spall (Camberwell, 1983) o Ted Levine (Bellaire, 1957). Es destacable el trabajo de la joven Isabella Sermon, con gran protagonismo en el segundo segmento de la película.

                               En definitiva, una película que funciona perfectamente como bisagra a la espera de la parte que cierre esta nueva trilogía, con una muy buena dirección de Bayona, que da sobradas muestras de ser capaz de afrontar un proyecto tan mastodóntico, aunque apoyada en un guión bastante flojo, que, lejos de sus dos protagonistas principales, no tiene un desarrollo de personajes demasiado elaborado, aunque bien es cierto que las auténticas estrellas de la función son los dinosaurios, que lucen espectacularmente. Un divertimento puro y duro, con alguna que otra cuestión moral y un homenaje sincero al primer "Jurassic Park".

NOTA: 7/10 

domingo, 10 de junio de 2018

Crítica: Han Solo: Una historia de Star Wars (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Solo: A Star Wars Story País: Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Fantasía Duración: 135 minutos Director: Ron Howard Guión: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan, basado en personajes creados por George Lucas Productores: Will Allegra, Rob Bredow, Simon Emanuel, Toby Hefferman, Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan, Kathleen Kennedy, Phil Lord, Christopher Miller, Allison Shearmur Música: John Powell Fotografía: Bradford Young Montaje: Pietro Scalia Intérpretes: Alden Ehrenreich, Joonas Suotamo, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Phoebe Waller-Bridge, Paul Bettany, Jon Favreau, Erin Kellyman, Linda Hunt, Ian Kenny, John Tui, Warwick Davis, Anthony Daniels, Andrew Woodall, Hal Fowler, Clint Howard, Kiran Shah Estreno en España: 24 de mayo de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años


SINOPSIS: Precuela de la saga Star Wars, en la que se conocen los primeros pasos que dio el personaje de Han Solo, desde joven hasta convertirse en el contrabandista antihéroe que vimos en "Una nueva esperanza", antes de encontrarse con Luke Skywalker y Obi-Wan Kenobi en la cantina de Mos Eisley.
 
CRÍTICA: Después de la buena acogida que tuvo Rogue One: Una historia de Star Wars (2016), todos los ojos estaban puestos en el nuevo spin-off ambientado en el Universo Expandido de Star Wars, y que trataba ni más ni menos del pasado de uno de los personajes emblemáticos de la saga y de la Historia del Cine, Han Solo, noticia que los fans acogimos con una mezcla de ilusión y de escepticismo, ya que una película centrada en el contrabadista más canalla de la galaxia eran palabras mayores. Y el tiempo ha terminado dando la razón a las predicciones más pesimistas, en forma de interminables problemas durante la producción, hasta el punto de que la productora despidió a los directores iniciales, Phil Lord y Christopher Miller por desavenencias (parece que el film estaba más cerca de la comedia que de otra cosa) varias y contratando al veterano Ron Howard (Duncan,1954), que tuvo que rodar nuevas escenas y volver a grabar algunas que ya habían sido filmadas, por lo que el presupuesto inicial se disparó. Por otro lado, la elección del relativamente desconocido Alden Ehrenreich (Los Angeles, 1989) para encarnar a Solo también generó cierta controversia. Y las predicciones menos halagüeñas se están haciendo realidad, ya que doce días después de su estreno, la acogida en la taquilla mundial está siendo más bien tibia, y ya se habla de que la película va a provocar pérdidas a Disney, lo que puede hacer peligrar futuros proyectos. Pero, ¿tan mala es?



               "Han Solo: Una historia de Star Wars" no es una mala película, pero tampoco marcará una época ni colmará las expectativas de los fans más acérrimos de la saga, ya que es posible que sea la entrega de Star Wars que más se aleja del propio Universo Star Wars. Por lo pronto,y nada más empezar la película, encontramos que han desaparecido las legendarias letras de los títulos de crédito acompañadas por la mítica banda sonora de John Williams (Queens, 1932), una de  las señas de identidad de la saga. Por su parte, Lawrence Kasdan (1949, Miami), guionista de esa joya llamada El Imperio Contraataca (1980), no logra aquí elaborar un libreto con la solidez adecuada, con lo que la historia va dando bandazos y no termina de asentarse, quedando algo más parecido a un western o a una película de aventuras que a una odisea espacial, con el hándicap de que tarda bastante en arrancar y que asistamos durante la primera hora a pasajes algo aburridos, algo imperdonable para una película de estas características. Bien es cierto que se despejan algunas dudas en relación al personajes de Han Solo, como la manera en la que recibió su apellido, el momento en el que le ganó a Lando el Halcón Milenario o cómo consiguió su pistola láser, aunque en ocasiones puede parecer que su inclusión en la trama es demasiado forzada. Y, sin duda, el punto más negativo que le encuentro es que en una película basada en Han Solo, el personaje que menos interés despierta sea el propio Han. Imperdonable.


               Como ya he señalado con aterioridad, la película es bastante entretenida, y parte del mérito la tiene Ron Howard, director con muchos años de experiencia en Hollywood y que conoce perfectamente los entresijos de las grandes producciones, por lo que subirse en marcha a un proyecto ya empezado y conseguir que este no sea un absoluto desastre es digno de elogio. La escena del asalto al tren (con claras reminiscencias del western clásico) está perfectamente ejecutada en cuanto a ritmo, planos y efectos digitales, siendo de largo lo mejor de la película. Por el contrario, toda la parte del Corredor de Kessel adolece de un montaje demasiado alocado, que unido a la, en demasía, oscura fotografía de Bradford Young (Louisville, 1977), hace que nos cueste distinguir qué ocurre en pantalla. En la banda sonora se echa de menos a John Williams, pero John Powell (Londres, 1963) crea una partitura bastante aceptable, echando mano de algunas notas de la trilogía original. 

                       Una de las grandes incógnitas era ver si el joven Alden Ehrenreich había sido la elección correcta para encarnar al contrabandista, y las conclusiones son, desde mi punto de vista, contradictorias. Si vamos al cine buscando un calco de Harrison Ford (Chicago, 1942) no lo vamos a encontrar, por lo que es elogiable que el chico no se limite a hacer una mera imitación. Pero, por otro lado, no consigue el suficiente grado de carisma para que quedemos absolutamente satisfechos, pero en el global no lo hace del todo mal, aunque le falta pulir bastante el personaje. Emilia Clarke (Londres, 1986) no nos deja una interpretación tan sosa como en Juego de Tronos, y encarna a Qi´ra, el primer amor de Solo, bastante ambigua en sus intenciones. El que sí aprovecha cada minuto que aparece en pantalla es Donald Glover (California, 1983), que interpreta a Lando Calrissian, contrabandista y propietario del Halcón Milenario, y que acaba robándole todos los planos a sus compañeros de reparto, junto con su androide feminista, L3-37 Woody Harrelson (Texas, 1961), es Beckett, algo así como el mentor de Han Solo, y aporta veteranía y saber hacer a un joven elenco de actores.

                     En definitiva, una película entretenida, técnicamente competente y con un par de buenos momentos, pero que deja la sensación de que podría haber sido más de lo que finalmente nos ha ofrecido, posiblemente resultado de los innumerables problemas que ha sufrido durante la producción, además de un guión que adolece falta de solidez. El actor protagonista no termina de disipar las dudas que generó su elección, pero se esfuerza por agradar, aunque nos cueste encontrar algo de Han Solo en su interpretación. A día de hoy el público está dando la espalda a la película y la taquilla se está resintiendo, lo que hace peligrar futuras secuelas.

NOTA: 6/10 

domingo, 3 de junio de 2018

Crítica: Deadpool 2 (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Deadpool 2 País: Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Comedia Duración: 119 minutos Director: David Leitch Guión: Rhett Reese, Paul Wernick, Ryan Reynolds Productores: Stan Lee, Kelly McCormick, Rhett Reese, Ethan Smith, Ryan Reynolds, Ethan Smith, Paul Wernick Música: Tyler Bates Fotografía: Jonathan Sela Montaje: Craig Alpert, Michael McCusker, Elísabet Ronaldsdóttir, Dirk Westervelt Intérpretes: Ryan Reynolds, Josh Brolin, Morena Baccarin, Julian Dennison, Zazie Beetz, T.J Miller, Leslie Uggams, Karan Soni, Brianna Hildebrand, Jack Kesy, Eddie Marsan, Shioli Kutsuna, Rob Delaney, Lewis Tan, Bill Skarsgard, Terry Crews, Robert Maillet, Randal Reeder, Nikolai Witschl Calificación por edades: No recomendada para menores de 18 años Estreno en España: 18 de mayo de 2018



SINOPSIS: Tras sobrevivir a un ataque bovino casi mortal, un desfigurado cocinero (Wade Wilson) lucha por cumplir su sueño de convertirse en el camarero buenorro de First Dates mientras aprende a arreglárselas después de perder el sentido del gusto. Buscando algo picante en su vida (y también un condensador de fluzo), Wade deberá luchar contra ninjas, yakuzas y una manada de canes sexualmente agresivos mientras viaja alrededor del mundo para descubrir la importancia de la familia, la amistad y el sabor, encontrando un nuevo gusto por la aventura y ganándose la codiciada taza de "Mejor Amante del Mundo".

CRÍTICA: Semanas después del estreno de la que, posiblemente, es la película definitiva de superhéroes, "Avengers; Infinity War" (2018), llega a nuestras pantallas la secuela de la que, posiblemente, sea la película más cachonda, salvaje e irreverente sobre superhéroes. Deadpool (2016) fue un auténtico sorpresón, que reescribió las líneas tradicionales del género de superhéroes y fijó sus miras en otro tipo de audiencia más adulta, ofreciéndoles grandes dosis de violencia, palabrotas por doquier y un estilo totalmente rompedor que se alejaba sobremanera de lo políticamente correcto. Todo ello, unido a una recaudación más que suculenta, auguraba una continuación que ha tardado dos años en llegar, esta vez dirigida por David Leitch, cuyo anterior película, Atómica (2017), dejó un muy buen sabor de boca y situó a Leitch en la terna de futuribles nombres a tener en cuenta en el cine de acción. Siguiendo la máxima de que "aquello que funciona, no lo toques", apuesta por una línea continuista respecto a la primera entrega, multiplicando por 10 todo lo que nos ofrecía "Deadpool", sin arriesgar lo más mínimo a la hora de innovar, lo que hace que la continuación no goce de la frescura que aportaba el original pero sí que siga funcionando como propuesta macarra, desbordando violencia por los cuatro costados y acumulando referencias a la "cultura pop" de todo tipo a un ritmo desenfrenado.


                     Mientras Wade Wilson (AKA Deadpool) sigue lidiando con su historia de amor con Vanessa y su problemilla con la inmortalidad, aparece en escena Cable, que busca incesantemente a un niño mutante para acabar con él. Para enfrentarse a esta amenaza, Deadpool decide reunir a un grupo de superhéroes y....No se puede decir más de la trama porque lo mejor es descubrirla por uno mismo para mantener el factor sorpresa intacto. A partir de ahí, "Deadpool 2" explota hasta la saciedad la fórmula que tan buen resultado le ofreció en la primera parte, acumulando chistes en cada fotograma, dirigidos a todo lo imaginable, y tomando como referencia películas, cómics, música... No salen demasiado bien librados los X-Men, y, especialmente, Linterna Verde (2011), una película que bien pudo ser el punto final a la carrera de Ryan Reynolds y que despedaza sin piedad constantemente. Es por ello que la película roza peligrosamente la autocomplacencia en ocasiones, y ello puede provocar que la saturación de chistes llegue a agotar al espectador.


                      Por lo tanto, "Deadpool 2" puede ser considerada como una comedia disfrazada de película de superhéroes, en la que no faltan un par de contrapuntos dramáticos que no están demasiado bien llevados, y que provocan cierto parón en el ritmo de un metraje completamente desenfrenado. Es cierto que la figura de Deadpool, su pasado y sus circunstancias, están rodeados de un halo trágico que en la primera parte estaba más justificado, mientras que en esta ocasión parece demasiado forzado. La parte orientada al cine de superhéroes nos deja un par de buenas escenas de acción que justifican el aumento de presupuesto en la secuela, especialmente la persecución por la ciudad, además de toda la parte en la que Deadpool monta su particular grupo de superhéroes, desternillante hasta la lágrima. 


                 La auténtica estrella de la función es Deadpool, personaje que Ryan Reynolds (Vancouver, 1976) ha hecho completamente suyo, proporcionándole un carisma arrebatador y que hace que disfrutemos de todos y cada uno de los minutos que aparece en pantalla. Como contrapunto al Mercenario Bocazas hace su aparición Cable, encarnado por Josh Brolin (Santa Mónica, 1968), que parece haberle cogido el gustillo a esto de aparecer en las películas Marvel, y que aporta presencia física y gravedad a su personaje, destacando en la escena de la prisión. Otra aparición destacable es la de Domino, con los rasgos de Zazie Beetz, integrante del grupo que monta Deadpool y que nos muestra sus poderes en un buen plano-secuencia. Julian Denison (Wellington, 2002) es Firefist, el niño mutante que es el detonante de la trama, el objetivo de Cable.

                    En definitiva, una continuación que en vez de arriesgar y explorar nuevos horizontes se limita a utilizar la misma fórmula, pero elevada al cuadrado, algo que no es negativo, ya que es evidente que sigue funcionando. Aquellos que disfrutaron con la primera parte harán lo propio con "Deadpool 2", ya que saben perfectamente lo que se van a encontrar: mucha violencia explícita, lenguaje soez y chistes sin ningún tipo de medida. Vamos, lo que viene siendo una gozada. Especial atención merecen las escenas post-créditos, una realmente súblime y que hace que te vayas del cine con una sonrisa. 

NOTA: 9/10 

jueves, 24 de mayo de 2018

Crítica: Avengers: Infinity War (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Avengers: Infinity War País: Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Fantasía,Ciencia-Ficción Duración: 149 minutos Directores: Anthony Russo, Joe Russo Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely Productores: Victoria Alonso, Louis D´Espósito, Jon Favreau, Kevin Feige, James Gunn, Stan Lee Música: Alan Silvestri Fotografía: Trent Opaloch Montaje: Jeffrey Ford, Matthew Smichdt Intérpretes: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Chris Evans, Scarlett Johansson, Don Cheadle, Benedict Cumberbatch, Tom Holland, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Josh Brolin, Chris Pratt, Pom Klementieff, Chris Pratt, Peter Dinklage, Danai Gurira Estreno en España: 27 de abril de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: El todopoderoso Thanos ha despertado con la promesa de arrasar con todo a su paso, portando el Guantelete del Infinito, que le confiere un poder incalculable. Los únicos capaces de pararle los pies son los Vengadores y el resto de superhéroes de la galaxia, que deberán estar dispuestos a sacrificarlo todo por un bien mayor.

CRÍTICA: Después de 10 años, 18 películas y miles de millones de dólares amasados en recaudación, llegó el momento que todos los aficionados al UCM (Universo Cinematográfico de Marvel) estábamos esperando: la llegada del villano que iba a poner todo patas arriba, Thanos, obesionado por conseguir todas las Gemas del Infinito para instaurar (a su manera) el orden en el Universo. Y, definitivamente, podemos decir que Marvel lo ha hecho a lo grande, ya que nos encontramos ante uno de los mayores espectáculos que se pueden visionar en la actualidad en una pantalla de cine. Por ello, es indispensable no hacer caso de las críticas (positivas y negativas) que circulan por internet e intentar disfrutar de la película sabiendo lo mínimo sobre ella, ya que el factor sorpresa es absolutamente necesario para vivir plenamente la experiencia. "Vengadores: Infinity War" es el crossover de superhéroes por excelencia, una experiencia visual apabullante que toma la épica por bandera, con un tono más sombrío que todo lo que nos ha ofrecido Marvel hasta el momento y que pone el broche de oro a todas las sagas de superhéroes que han ido poniendo en marcha durante todos estos años. Trataré de analizar la película sin ningún tipo de spoiler, más allá de lo que ya se ha visto en trailers o leído en internet.



                 "Dime su nombre otra vez". La premonitoria frase de Tony Stark deja a las claras la piedra angular sobre la que pivota toda la trama de "Avengers: Infinity War", que  no es otra que el villano (y sus motivaciones) de la función, Thanos, el Titán que hará todo lo que esté en su mano (y cuando digo todo, es todo) para conseguir todas las Gemas del Infinito desperdigadas por la galaxia y llevar a buen puerto su misión. Thanos es el contricante más peligroso al que se han enfrentado los Vengadores, y esto queda a las claras desde la tensa y oscura escena inicial, en la que nos queda meridianamente claro que estamos ante otro nivel en el UCM, donde el auténtico peligro ronda a nuestros héroes y en el que TODO puede pasar (avisados estáis). Digamos que no llega a ser Juego de Tronos, pero se le puede acercar, ¡¡¡jejeje!!! Durante esos primeros compases, la película te atrapa y ya no te suelta en las casi dos horas y media que dura, con un ritmo trepidante (con las consabidas pausas para recuperar el aliento) que redefine el concepto de blockbuster tal y como lo conocíamos. El hecho de que el film cuente con tantísimos personajes suponía un reto para los guionistas a la hora de repartir el tiempo de los mismos en lo que a aparición en pantalla se refiere, y podemos asegurar que han tenido éxito, ya que las diferentes líneas argumentales generadas dan pie a que todos, en mayor o menor medida, se luzcan. Bien es cierto que muchos echarán en falta más minutos para ciertos superhéroes, pero tampoco era cuestión de realizar una película de 4 horas.

                   El humor es una de las señas de identidad por excelencia de todas las películas del UCM, y "Avengers: Infinity War" no se iba a quedar atrás en este aspecto. Hay gran cantidad de líneas de diálogo destinadas a arrancar una carcajada al espectador, algunas épicas y otras más simples, pudiendo llegar a ser cargantes en un momento dado, aunque sin darnos cuenta, el tono de la película se va volviendo más serio y dramático, adueñándose poco a poco de las emociones del espectador, y es ahí donde vamos a observar que muchas de las bromas no vienen a cuento, como si los guionistas no supieran calibrar la magnitud de lo que está ocurriendo en pantalla y no dejaran al espectador digerir ciertos sucesos que no casan demasiado bien con el humor que les precede. 

                    El apartado técnico es de los que quita el hipo, literalmente. Los efectos especiales alcanzan una perfección no vista con anterioridad, luciendo especialmente en las épicas batallas (hay muchas a lo largo del metraje), y en la recreación de todas y cada una de las localizaciones (terrícolas e intergalácticas) de la cinta notamos el estupendo trabajo del encargado de la fotografía. Por otro lado, Alan Silvestri (Nueva York, 1950) compone una fantástica banda sonora, que impregna todos y cada uno de los rincones de la película fluctuando de manera armoniosa entre el drama, la épica, la acción...sabiendo en cada momento el tono que debe adquirir la música, siendo un acompasamiento perfecto a lo que sucede en la pantalla.

                      Todos y cada uno de los actores implicados en el proyecto ponen su granito de arena para que el espectáculo no decaiga en ningún momento. A través de las diferentes partes de todas y cada una de las sagas del UCM han ido moldeando una personalidad que les ha permitido hacer suyos los personajes, por lo que los seguidores más acérrimos disfrutarán de lo lindo viendo a sus personajes favoritos con sus virtudes y defectos. Hay que detenerse con más detalle con el que sin duda es el gran descubrimiento de la película, Thanos, encarnado por Josh Brolin (Santa Monica, 1968), actor que está viviendo una segunda juventud en su carrera. Se trata posiblemente del mejor villano del UCM, con un amplio espectro de matices que hacen que en ocasiones hasta seamos capaces de entender sus motivaciones, pero con la carga de maldad adecuada para que lo único que hagamos durante todo el metraje sea odiarlo. Lo que sí está claro es que todas y cada una de sus apariciones en pantalla son oro puro, robando la función a prácticamente todos sus contendientes.

                         En definitiva, los hermanos Anthony y Joe Russo han sido capaces de deconstruir las reglas del blockbuster, llevándolo a cotas antes nunca vistas. No era tarea fácil coger historias y personajes que se han ido desarrollando a lo largo de tantos años y conjugarlos de una manera tan precisa, siendo la película una auténtica gozada para los sentidos, un divertimento de primera que (como siempre digo) debe disfrutarse en una sala de cine. Gustará a los apasionados de las películas del UCM y también a los neófitos en la materia, de ahí las espectaculares cifras que está consiguiendo en taquilla, siendo de momento la cuarta película más taquillera de la historia. Ahí es nada. ¿Lo peor? Lo poco que sale Hulk y que hay que esperar un año para ver la resolución de todo...

NOTA: 9,5/10

                         

viernes, 6 de octubre de 2017

Crítica: Kingsman: El círculo de oro (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: Kingsman: The Golden Circle País: Reino Unido, Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Comedia Duración: 141 minutos Director: Matthew Vaughn Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn, basado en los cómics de Mark Millar y Dave Gibbons Productores: Adam Bohling, David Reid, Matthew Vaughn, Dave Gibbons, Mark Millar Música: Henry Jackman, Matthew Margeson Fotografía: George Richmond Montaje: Eddie Hamilton Intérpretes: Taron Egerton, Edward Holcroft, Mark Strong, Julianne Moore, Colin Firth, Michael Gambon, Channing Tatum, Halle Berry, Pedro Pascal, Jeff Bridges, Elton John, Bruce Greenwood, Emily Watson, Hanna Alström, Gordon Alexander, Sophie Cookson, Björn Granath Estreno en España: 22 de septiembre de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años



SINOPSIS: Cuando el cuartel general de la agencia secreta es destruido, se descubre una organización de espionaje aliada en EE.UU. llamada Statesman, cuyo origen se remonta a la fecha en que ambas fueron fundadas. En una nueva aventura que pone a prueba la fuerza y el ingenio de sus agentes, ambas organizaciones secretas de élite aúnan sus esfuerzos para intentar derrotar a su enemigo común y salvar al mundo... algo que está convirtiéndose en una especie de hábito para Eggsy.

CRÍTICA: El cine de espías sufría de un creciente encorsetamiento, generando películas cortadas por el mismo patrón, siendo las sagas de Jason Bourne y James Bond los exponentes por excelencia del género, presentando a personajes con un pasado difuso y enredados en dilemas existenciales. Es por ello que Kingsman: Servicio Secreto (2014), basada en el cómic de Mark Millar y Dave Gibbons vino a proponer algo diferente, fresco y original, demostrando que las películas de espías, sin caer en lo autoparódico, pueden funcionar igual de bien cuando se enfocan al gamberrismo y al exceso. El director, Matthew Vaughn (Londres, 1971), vuelve tres años después con una secuela que acaba fagocitada por su propio estilo, en la que ha apostado por ofrecer más de todo, perdiendo el factor sorpresa que supuso la primera entrega, ofreciendo una película con un metraje excesivo que provoca que el guión avance a trompicones y que nos deje la sensación de estar descolocados, y con la creciente inseguridad de que la tercera entrega puede terminar por enterrar una saga que apuntaba muy alto.



                     La principal novedad de "Kingsman: El círculo de oro" respecto a su predecesora es la aparición en escena de los Statesman, los "primos americanos" (como bien dice uno de los personajes) de los espías británicos. Partiendo de esta simple premisa, Vaughn apuesta por sobredimensionar lo ofrecido en la película anterior, dando más acción, más humor, más personajes, en definitiva, más de todo, algo que no siempre termina siendo positivo, ya que puede agotar al espectador, atónito ante tal bombardeo de estímulos. Las escenas de acción que tan bien funcionaron en la primera entrega, aquí pueden generar cierta confusión, ya que abusan del CGI, dejando de lado ese aire artesanal que posibilitaba el hecho de que todo no pareciera un producto de diseño, que los FX estaban al servicio de la película y no al revés, lo que no quita que algunas de ellas estén magníficamente rodadas en lo que al ritmo y ubicación de las cámaras se refiere. El problema de afrontar una película con un metraje de casi dos horas y media es cuidar al máximo los tiempos muertos, sin dar la sensación de que algunas escenas están de relleno, y eso termina sucediendo con la relación romántica de Eggsy con la princesa sueca. No funciona, no aporta nada a la trama (salvo las notas de humor que suponen el hecho de que el espía deba conocer a los padres de su prometida, los Reyes de Suecia) y termina por romper el ritmo conseguido.

        
                     El reparto es apabullante en cuestión de nombres, corriendo el riesgo de que algunos personajes tengan menos peso del que parece en un principio. Es el caso de Jeff Bridges (Los Ángeles, 1949), Channing Tatum (Cullman, 1980) y Halle Berry (Cleveland, 1966), todos ellos miembros de los Statesman y cuya aparición es prácticamente testimonial, si bien Berry aparece algo más. Pedro Pascal (Santiago de Chile, 1975) está experimentando un meteórico ascenso en su carrera, gracias a su participación en Juego de Tronos y Narcos, y es el que más protagonismo acumula de entre todos los Statesman. Taron Egerton (Birkenhead, 1989) vuelve a encarnar a Eggsy, el chico de los bajos fondos londinenses que se transforma en espía por obra y gracia de Harry Hart, que cuenta con los rasgos de Colin Firth (Grayshott, 1960), siempre una estimulante presencia en cualquier película, aunque en esta ocasión echemos en falta mayor interactuación entre ambos. Para encarnar al villano de la historia se ha apostado por el continuismo, ofreciendo un personaje histriónico, megalómano y con un gusto exagerado por la violencia. Si en aquella ocasión fue el Valentine de Samuel L. Jackson (Washington, 1948) el que hacía la vida imposible a los protagonistas, aquí tenemos a Julianne Moore (Fayetteville, 1960), que se marca una interpretación muy alejada de lo que nos tiene acostumbrados, dejando claro que se ha divertido en el rodaje.  


               En definitiva, una película que apuesta por el continuismo hipervitaminado, ofreciendo lo que ya destacaba en la primera entrega, pero multiplicado por dos. No me entendáis mal, "Kingsman: El círculo de oro" es una película entretenida (salvando los puntos muertos ya comentados con anterioridad), gamberra, con buenas escenas de acción (aunque abusen demasiado del GCI) y con un desfile de caras conocidas para el gran público. Su principal hándicap es que no sorprende, por lo que la vía elegida ha sido la saturación, algo que puede influir negativamente en la percepción por parte del espectador del conjunto final, máxime cuando la primera parte es tan disfrutable.


NOTA: 7/10 

lunes, 18 de septiembre de 2017

Crítica: IT (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: IT País: Estados Unidos, Canadá Género: Aventura, Drama,  Horror Duración: 135 minutos Director: Andy Muschietti Guión: Chase Palmer, Cary Fukunaga, Gary Dauberman, basado en la novela de Stephen King Productores: Richard Brener, Doug Davison, Toby Emmerich, Marty P. Ewing, Walter Hamada, Dave Neustadter, Jon Silk, Barbara Muschietti Música: Benjamin Wallfisch Fotografía: Chung-hoon Chung Montaje: Jason Ballantine Intérpretes: Jaeden Lieberher, Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis, Finn Wolfhard, Chosen Jacobs, Jack Dylan Grazer, Wyatt Oleff, Bill Skarsgard, Nicholas Hamilton, Jake Sim, Logan Thompson, Owen Teague, Jackson Robert Scott, Stephen Bogaert, Stuart Hughes, Geoffrey Pounsett, Molly Atkinson Estreno en España: 8 de septiembre de 2017 Calificación por edades: No recomendada a menores de 16 años



SINOPSIS: Cuando empiezan a desparecer niños en el pueblo de Derry (Maine), un pandilla de amigos lidia con sus mayores miedos al enfrentarse a un malvado payaso llamado Pennywise, cuya historia de asesinatos y violencia data de siglos.

CRÍTICA: A Stephen King (Portland, 1947) le viene como anillo al dedo el apelativo de "maestro del terror", ya que conoce y maneja como nadie el material del que están hechas las pesadillas, y sus novelas han aterrorizado a lectores de todo el mundo durante décadas. Hace 27 años se estrenó una versión de su novela "IT" en formato miniserie, que no ha envejecido demasiado bien pero que puede presumir de ser una adaptación más que digna del libro (recordemos la infame La torre oscura, estrenada también este verano) y que ga sabido captar a la perfección el espíritu de la misma. Ha llegado a nuestras salas una nueva versión, dirigida por el argentino Andy Muschietti, y sorprendentemente se trata de un estupendo remake, con algunas cosas nuevas que ofrecer respecto a su predecesora y que desprende en todo momento esa atmósfera malévola que impregnaba la obra de King. No tengáis miedo, adentráos conmigo en la terrorífica odisea del "Club de los Perdedores" en su lucha contra el malvado Pennywise.

                          Sería injusto quedarse en la superficie y considerar a "IT" únicamente como una película más de terror, cuando realmente va más allá. Es un retrato perfecto de la brutal pérdida de la inocencia, de un grupo de niños que deben lidiar con los problemas propios de su edad, donde el payaso Pennywise no es más que un reflejo de los auténticos monstruos, de aquellos que nos rodean en la vida cotidiana, monstruos de carne y hueso. La historia se desarrolla en Derry, un pueblecito de Maine, donde cada 27 años suceden hechos inexplicables que se ceban especialmente con los niños. Un grupo de 7 chicos deben hacer frente a la amenaza, además de convivir diariamente con los matones del pueblo, con los conflictos con sus familias y sus propios miedos interiores, aquellos de los que se alimenta la criatura que los acecha. Es por ello que uno de los puentes de la película, más allá de los momentos terroríficos, es comprobar cómo esos niños van fortaleciendo su amistad, consiguiendo que su lucha contra el aterrador ser les sirve para superar sus propios traumas haciéndoles frente. Esto no quiere decir que no haya terror, que sí lo hay, aunque "It" funciona más con lo que insinua que con lo que explicita, llegando un momento en el que el típico susto con aumento de sonido incluido deja de ser un recurso para hacerse repetitivo, por lo que mejor cuando se mueve en el terreno del terror psicológico. El nivel de sangre y violencia también es adecuado, no podía ser en menos teniendo en cuenta el libro en el que se basa.


                       Lo retro mola. La serie de Netflix Stranger Things (2016- ) ha devuelto al cine y la televisión la fiebre por los años ochenta, e "It" bebe de ello constantemente. La estética "ochenter" está muy cuidada en la ropa, los carteles de los cines, las bicicletas etc... y nos transporta a esa época en la que teníamos 12 años y nos pasábamos las horas muertas en la calle con nuestra pandilla. El apartado artístico ofrece en este sentido un trabajo fabuloso, siendo inevitable el acordarse también de películas míticas de aquella década cómo Los Goonies (1985) o Cuenta Conmigo (1986), basada también en un relato de Stephen King, componiendo así Muschietti un efectivo retablo de nostalgia.

                          Las comparaciones con la película de 1990 son inevitables, y en el apartado interpretativo no iba a ser menos, centrándose dichas comparaciones en el payaso, Pennywise. Si Tim Curry (Cheshire, 1946) se centró en la vena irónica e incluso cómica del personaje, Bill Skarsgard (Vällingby, 1990) conforma un villano más violento y aterrador, da más miedo, incluso con la modulación de su voz (hay ganas de ver la película en su versión original), siendo los suficientemente carismático para salir con nota del envite. Sería injusto destacar a alguno de los actores que interpretan a los integrantes del "Club de los Perdedores", ya que todos están perfectos en sus roles, les coges cariño y llegas a sufrir con ellos. Seguro que son caras a tener en cuenta en el futuro cercano de Hollywood.

                             
                   En definitiva, una película muy bien dirigida e interpretada, con un diseño de producción extremadamente cuidado y que es bastante fiel a la obra de Stephen King. Sangre, violencia y un exceso de sustos de esos que abusan del sonido efectista no están reñidos con una buena historia y un trasfondo que bucea en conflictos emocionales. Eso sí, si tienes miedo a los payasos, no es tu película, y si no les tienes miedo, te lo empezarás a pensar. 


NOTA: 9/10 

domingo, 27 de agosto de 2017

Crítica: La Torre Oscura (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: The Dark Tower País: Estados Unidos Duración: 95 minutos Género: Acción, aventura, fantasía Director: Nikolaj Arcel Guión: Akiva Goldsman, Jeff Pinkner, Anders Thomas Jensen, Nikolaj Arcel Productores: G. Mac Brown, Cheryl Eatock, Akiva Goldsman, Ron Howard, Erica Huggins, Jeff Pinkner Música: Junkie XL Fotografía: Rasmus Videbaek Montaje: Alan Edward Bell, Dan Zimmerman Intérpretes: Idris Elba, Matthew McConaughey, Tom Taylor, Dennis Haysbert, Claudia Kim, Jackie Earle Haley, Abbey Lee, Katheryn Winnick, Nicholas Pauling, Michael Barbieri, José Zúñiga, Nicholas Hamilton, Ben Gavin, Fran Kranz, Eva Kaminski, Robbie McLean Estreno en España: 18 de agosto de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años




SINOPSIS: En un mundo extrañamente parecido al nuestro un cowboy de nombre Roland Deschain de Gilead persigue a su eterno enemigo, "el hombre de negro". Roland, solitario, quizá maldito, anda sin descanso a través de un paisaje triste y abandonado. Conoce a Jake, un chico de Nueva York pero venido de otro tiempo, y ambos unen sus destinos. Ante ellos están las montañas. Y mucho más allá, la Torre Oscura...

CRÍTICA: Confieso que soy un seguidor bastante fiel de la obra de Stephen King (Portland, 1947) desde hace muchos años, y es rara la temporada en la que no tengo uno de sus libros en la cabecera de la cama. Pero siendo absolutamente sincero, también he de reconocer que siempre me ha costado engancharme al universo creado en torno a la Torre Oscura, una obra mastodóntica, muy densa, con multitud de universos paralelos y que se extiende a través de 8 libros. Por eso me mostré receloso cuando me enteré de que por fin iba a ver la luz su adaptación cinematográfica, después de años pasando de productora en productora. Por fin ha llegado a las carteleras, y los temores de miles de fans del escritor se hicieron realidad, ya que nos encontramos con un producto que no contenta a nadie ya que falla terriblemente tanto como adaptación como entretenimiento veraniego, mostrando gran cantidad de lagunas a todos los niveles y que desperdicia un material que, de estar en otras manos, posiblemente habría dado más de sí.

                    Un adolescente llamado Jake tiene terribles pesadillas en las que un hombre vestido de negro secuestra niños con un don especial con el objetivo de destruir la Torre Oscura, que protege al universo de las fuerzas oscuras. En sus sueños también ve a un personaje llamado El Pistolero, que parece ser la única persona capaz de hacer frente al Hombre de Negro. Lo que a priori parece ser un argumento bastante simple, se convierte en un jeroglífico para el espectador, ya que los responsables han querido condensar los 8 volúmenes en hora y media de metraje, lo que hace que la trama vaya demasiado acelerada, haciendo al espectador perderse en una amalgama de nombres y mundos paralelos, con la clara sensación al acabar la película de estar más perdido que al principio. Hubiera sido más fácil centrarse en la primera novela y establecer las líneas maestras sobre las que se va a construir la saga, en vez de coger retazos de uno y otro libro y narrarlos de forma totalmente inconexa, que es lo que finalmente ha ocurrido.


                 La historia en la que se basa la película requiere una profundidad narrativa que no ofrece en ningún momento, todo son pinceladas superficiales que, unidas a unos personajes principales desdibujados y unos secundarios que aparecen y desaparecen por arte de magia, sin influir demasiado en la trama suponen un lastre del que la película no logra desprenderse en ningún momento. El director, Nikolaj Arcel (Copenhage, 1972), tampoco arriesga en el ámbito de la dirección con el objetivo de tapar las carencias narrativas, mostrándose demasiado académico, sin optar por encuadres poco ortodoxos que nos ofrezcan algo positivo a lo que agarrarnos, a la par que algunos efectos especiales que dan la sensación de inacabados o un montaje caótico dan idea de lo que parece haber sido un proceso de postproducción muy irregular.  


                    Otro punto negativo de la película es darle el protagonismo (erróneamente) a Jake Chambers, el adolescente encarnado por Tom Taylor,cuando en las novelas el auténtico protagonista es Roland Deschain, El Pistolero, que cuenta con los rasgos de Idris Elba (Hackney, 1972), que aporta su buen hacer, dándole un tono entre misterioso y melancólico a su interpretación, aunque nos quedamos con ganas de saber más del personaje. Lo mismo sucede con el Hombre de Negro, con los rasgos de Matthew McConaughey (Uvalde, 1969), del que nos explican muy poco y que se caracteriza por su socarronería, aunque puede parecer algo sobreactuado, conformando un villano de segunda.

                     En definitiva, una película que dejará indiferente al espectador que vaya al cine por curiosidad y que enervará a los fans de Stephen King, al tratarse de una adaptación caótica que no hace justicia a la colección en la que se basa. Fallos claros en la narración, mediocre diseño de personajes o efectos especiales que no no lucen auguran el fin de la saga cinematográfica. Esperemos que la serie que se está preparando sí que merezca la pena. ¿Algo positivo? Que no se hace pesada y la multitud de referencias a las otras obras del escritor.

NOTA: 5/10  

viernes, 18 de agosto de 2017

Crítica: Spider-Man: Homecoming (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: Spider-Man: Homecoming País: Estados Unidos Duración: 133 minutos Género: Acción, Aventura, Ciencia-Ficción Director: Jon Watts Guión: Jonathan Goldstein, John Francis Daley, Jon Watts, Christopher Ford, Chris McKenna, Erik Sommers Productores: Avi Arad, Victoria Alonso, Louis D´Espósito, Jeremy Lachtam, Stan Lee, Matt Tolmach, Patricia Witcher Música: Michael Giacchino Fotografía: Salvatore Totino Montaje: Debbie Berman, Dan Lebental Intérpretes: Tom Holland, Michael Keaton, Robert Downey JR., Marisa Tomei, Jon Favreau, Gwyneth Paltrow, Zendaya, Jacob Batalon, Bokeem Woodbine, Donald Glover, Laura Harrier, Tony Revolori, Kenneth Choi Estreno en España: 28 de julio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años 




SINOPSIS: Peter Parker (Tom Holland) comienza a experimentar su recién descubierta identidad como el superhéroe Spider-Man. Después de la experiencia vivida con los Vengadores, Peter regresa a casa, donde vive con su tía (Marisa Tomei). Bajo la atenta mirada de su mentor Tony Stark (Robert Downey Jr.), Peter intenta mantener una vida normal como cualquier joven de su edad, pero interrumpe en su rutina diaria el nuevo villano Vulture (Michael Keaton) y, con él, lo más importante de la vida de Peter comenzará a verse amenazado.

CRÍTICA: Tras su fugaz (y refrescante) aparición en Capitán América: Civil War (2016), Spider-Man confirma su adhesión definitiva al Universo Cinematográfico de Marvel (tras la venta de los derechos por parte de Sony)  con "Spider-Man: Homecoming", que supone un nuevo reinicio del personaje, después de las sagas protagonizadas por Tobey Maguire (Santa Mónica, 1975) y Andrew Garfield (Los Ángeles, 1983). En una época en la que se apuesta por explotar el lado más oscuro e introspectivo de los superhéroes, los responsables de "Spider-Man: Homecoming" deciden cambiar el tono y nos ofrecen una película con un tono muy ligero, orientada principalmente a la comedia y que cuenta con el que sea, posiblemente, el mejor Spiderman de una adaptación al cine, aunque por contra encontramos también cierta deficiencia en la ejecución de las escenas de acción o algunas licencias que no gustarán a los seguidores acérrimos de los cómics.

                         La escena que vimos en "Capitán América: Civil War" sirve como nexo de unión para introducir la película que ahora nos ocupa. Spiderman ha llevado a cabo su primer trabajo para Los Vengadores y quiere más. Pero por el momento no va a ser posible, y es por ello que esta película se centra en el día a día de un adolescente de 15 años más que en los actos de Spiderman. Peter Parker no se ha hecho todavía a sus recién adquiridos poderes, y a su frustración por no poder ser el héroe que quiere se unen los problemas en el instituto, los enamoramientos y el lidiar con su tía May. Ser un superhéroe mola, pero debe encontrar su sitio en la vida, asumir con total naturalidad su nueva condición y prepararse para lo que Spiderman será en un futuro. Es por ello que "Spider-Man: Homecoming" se puede catalogar dentro de las comedias de adolescentes popularizadas en los años 80, como Todo en un día (1986), lo que convierte a la película en un divertimento adecuado para todas las edades, en lo que nos hubiera gustado ver si volviéramos a ser adolescentes. Se trata de un Spideman de andar por casa, del "amigo y vecino" de toda la vida, de ese superhéroe que se dedica a parar los pequeños delitos de su barrio de toda la vida, pero que suspira por jugar en primera división. El director de la cinta, Jon Watts (Fountain, 1981), se desenvuelve perfectamente en todo lo relacionado con Peter Parker, pero demuestra que le falta cierto saber hacer para ejecutar las escenas de acción que se le presuponen a un producto de estas características, error que esperamos pueda subsanar en la continuación, ya que también la dirigirá él.



                            Hemos necesitado 6 películas nada más y nada menos para encontrar al actor que mejor encarna a Spiderman. Tom Holland (Kingston, 1996) hace el personaje suyo con una facilidad pasmosa y un carisma fuera de toda duda. Encarna con natural simpatía al adolescente deseoso de utilizar sus poderes para un fin mayor, afrontando con estoicismo los problemas propios de su edad, agravados por su recién adquirida condición de superhéroe. Podríamos decir que asistimos a la gestación de aquella famosa frase que reza: "un gran poder conlleva una gran responsabilidad" El villano de la función es Michael Keaton (Coraopolis, 1951), un obrero de la construcción afectado por las crisis que trafica con los restos de la batalla de Los Vengadores contra los Chitauri en Nueva York, y que se convierte en El Buitre. Me parece uno de los mejores villanos de las películas de Spiderman, e incluso da mas miedo sin el traje puesto, compartiendo un par de escenas muy tensas con Peter Parker. Ya conocemos a Tony Stark/Iron Man, encarnado por Robert Downey JR (Nueva York, 1965), que representa la figura paterna que apadrina a Peter Parker y que le guía en sus primeros pasos como futuro Vengador, aunque con su habitual cinismo y bordería.


                                     En definitiva, una película que supone una nueva apuesta en lo que al universo Spiderman se refiere, especialmente en todo lo relativo al tratamiento del personaje y a su próxima inclusión en Los Vengadores, por lo que se ajusta milimétricamente a los arquetipos de las películas de Marvel Studios en narración y estructura. Llama la atención el hecho de que pase de puntillas por todo lo relacionado con la mitología de Spiderman (picadura de araña, el tío Ben...), que ya nos sabemos de memoria. Excelsa en el desarrollo de los personajes, funciona al ralentí en las escenas de acción, faltas de cierto ápice de espectacularidad. Simpática, fácil de digerir y muy entretenida, no se puede pedir más en verano.


NOTA: 7,5/10