viernes, 8 de marzo de 2013

Crítica: La Jungla: Un buen día para morir (2013)

FICHA TÉCNICA

Película: La jungla: Un buen día para morir. Título original: A good day to die hard. AKA: La jungla 5 / La jungla de cristal 5. Director: John Moore. País: USA. Año: 2013. Duración: 97 min. Género: Acción. Intérpretes: Bruce Willis (John McClane), Jai Courtney (Jack McClane), Sebastian Koch  (Komarov), Rasha Bukvic (Alik), Cole Hauser (Collins), Yuliya Snigir (Irina), Mary Elizabeth Winstead (Lucy McClane), Amaury Nolasco (Murphy), Sergei Kolesnikov (Chagarin), Roman Luknár (Anton). Guión: Skip Woods. Producción: Alex Young, Bruce Willis, David Willis. Música: Marco Beltrami. Fotografía: Jonathan Sela. Montaje: Dan Zimmerman. Diseño de producción: Daniel T. Dorrance. Vestuario: Bojana Nikitovic. Distribuidora: Hispano Foxfilm.


SINOPSIS: El policía John McClane (Bruce Willis) se encuentra por sorpresa en Moscú con su hijo Jack (Jai Courtney) en el lugar y momento equivocados. Con los peores elementos de los bajos fondos rusos tras ellos y luchando contrarreloj para evitar una guerra, los dos McClane descubren que sus métodos opuestos para enfrentarse a las dificultades les pueden venir bien para aunar fuerzas para mantenerse vivos.


     Regresa a nuestras pantallas la última entrega de una saga que lamentablemente empieza a mostrar claros signos de agotamiento.  Lo peor que se puede decir de las nuevas andanzas de John McClane es que llegan a hacer buena a la anterior película, La Jungla 4.0 (2007), considerada hasta ahora la más floja de todas. ¿Las causas? La elección del director, John Moore, y del guionista, Skip Woods, con una dirección plana e impersonal (que trata de ocultar con fuegos pirotécnicos a mansalva) y que abusa de una ridícula (por innecesaria) cámara lenta, el primero, y con un libreto insustancial y anodino el segundo,de esos que se te pude ocurrir perfectamente mientras desayunas, sin capacidad para ofrecer una historia medianamente interesante. Es por ello que estamos asistiendo a un proceso de degradación de una saga y un personaje míticos en lo que a cine de acción se refiere.



     Si por algo destacó Jungla de Cristal (1988) fue por la humanización de su personaje principal, John McClane, un policía de Nueva York que se veía envuelto en el asalto del Nakatomi Plaza en Los Ángeles. A lo largo de toda la película era un personaje que sufría, puesto que era herido en múltiples ocasiones y se veía sometido a una enorme presión psicológica reflejada en la figura del vaquero solitario que se enfrentaba al grupo de terroristas. En definitiva, te creías que las estaba pasando canutas. A eso se le unía su habitual socarronería y sus frases lapidarias, que aquí parecen absolutamente forzadas, como para cubrir el expediente. Esto se ha ido diluyendo película tras película, puesto que ahora nos encontramos ante un personaje de videojuego, capaz de salir con unos rasguños de las situaciones más peligrosas y aparatosas, llevando a la caricaturización máxima del personaje, paradigma del policía que acaba siendo inmortal le echen lo que le echen. ¿El resultado? Mayor espectacularidad y menos credibilidad.

     La esencia de "Jungla de Cristal" también residía en lo que era su escenario principal. La atmósfera opresiva y asfixiante que ofrecía el monstruoso edificio iba dando a paso a escenarios más abiertos, en los que la sensación de amenaza descendía notablemente. En esta última entrega ya consiguen el más difícil todavía, trasladar las aventuras de McClane nada más y nada menos que a Rusia, en una época en la que los rusos ya habían sido desplazados del primer puesto en la lista de amenazas mundiales.

     Si analizamos las escenas de acción, la película tampoco ofrece demasiadas, siendo la más destacada la persecución del principio, que aún así sigue dejando la impresión de no estar aprovechada del todo, debido a lo impersonal de la dirección de John Moore, que intenta imitar lo frenético de las persecuciones rodadas por Paul Greengrass  para la saga Bourne. Con esto quiero dar la impresión de que más allá de que sea una película de la saga "Jungla de cristal", da la impresión de que no funcionaría como película de acción independiente.




    La chispa de John McClane se va apagando poco a poco, y esto lo podemos observar en la interpretación de Bruce Willis, al que se le nota hastiado y un poco fuera de lugar, sin poder sacar todo lo que el personaje puede dar de sí, tal vez arrastrado por la sosería que personifica el actor que encarna a su hijo, Jai Courtney, con una actuación plana e insípida, y que hace añorar tiempos mejores en los que el compañero de fatigas de McClane era Samuel L. Jackson

   En definitiva, una película decepcionante para los que amamos esta saga y una más que posible mala película para el que busca una película de acción con la que pasar el rato. Perdonándome el juego de palabras que hago con el título, creo que es un buen día para dejar la saga y darle un merecido descanso a John McLane, que 24 años luchando contra terroristas ya son muchos...


LO MEJOR: Arranca alguna que otra carcajada; la presencia de John McClane sigue siendo atractiva; alguna escena de acción; referencias a la primera película de la saga.

LO PEOR: Cada vez se va perdiendo un poco más la esencia "Jungla de cristal"; falta acción; villanos sin entidad; poco carisma de Jai Courtney.

MI NOTA: 5/10

LA FRASE"Yippie Ki Yay, hijo de p..."



                                              TRAILER    


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