domingo, 16 de julio de 2017

Crítica: La guerra del planeta de los simios (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: War for the Planet of the Apes País: Estados Unidos Duración: 140 minutos Género: Acción, Aventura, Drama, Ciencia-Ficción, Thriller Director: Matt Reeves  Guión: Mark Bomback, Matt Reeves Productores: Mark Bomback, Peter Chernin, Rick Jaffa, Amanda Silver Música: Michael Giacchino Fotografía: Micahel Seresin Montaje: William Hoy, Stan Salfas Intérpretes: Andy Serkis, Woody Harrelson, Steve Zahn, Amiah Miller, Karin Konoval, Gabriel Chavarria, Judy Greer, Devyn Dalton, Sara Canning, Toby Kebbell Estreno en España: 12 de julio de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINÓPSIS: César y sus monos son forzados a encarar un conflicto mortal contra un ejército de humanos liderado por un brutal coronel. Después de sufrir pérdidas enormes, César lucha con sus instintos más oscuros en una búsqueda por vengar a su especie. Cuando finalmente se encuentren, César y el Coronel protagonizarán una batalla que pondrá en juego el futuro de ambas especies y el del mismo planeta.

CRÍTICA: Corría el año 2011 cuando, refrendando la alarmante falta de ideas que asola al Hollywood actual, se estrenaba El origen del planeta de los simios, una nueva vuelta de tuerca a la saga que mostraba la eterna lucha de simios y humanos por el planeta Tierra. Más de uno tembló (me incluyo) acordándose de la abominación que perpetró Tim Burton en 2001, sin duda una de sus peores películas. Nada más lejos de la realidad, la película constituyó un soplo de aire fresco para la saga, decidiéndose a contar la historia desde sus orígenes, y su éxito propició una segunda parte en 2014, El amanecer del planeta de los simios que, lejos de sucumbir al tópico de "segundas partes nunca fueron buenas", se reafirmó en su propuesta y también volvió a salir victoriosa. "La guerra del planeta de los simios" supone un broche colosal a la trilogía, cine palomitero de calidad, un blockbuster inteligente llamado a reinar en las salas durante el verano.


              Nos encontramos sin duda ante una entrega curiosa en su concepción cinéfila, ya que ofrece una mezcolanza de géneros tan dispares como el western de temática vengativa o el cine bélico, con claras referencias, veladas en ocasiones, explícitas en otras, a Apocalypse Now (1979), e incluso tenemos reminiscencias de aquellas películas de huidas carcelarias tan populares en las décadas de los 60-70. Todo ello constituye un producto la mar de atractivo, que contiene los suficientes ingredientes para contentar tanto a aquellos que van a una sala de cine a pasar el rato como a aquellos que buscan una propuesta más sesuda y con mensaje implícito. Para ello, Matt Reeves (Rockvile Center, 1966), utiliza un cuidado concepto de la narrativa, con una dirección virtuosa, amén de abordar de manera directa temas que hacen que el metraje vire hacia una dirección más oscura, como la venganza, la traición o la crueldad entre especies, rasgos de la película que alcanzan su máxima expresión en el duelo entre César y el Coronel. Mención aparte para el fantástico trabajo del equipo de efectos especiales, ya que en esta tercera entrega el diseño de los simios y su interacción con los humanos alcanzan cotas de perfección nunca antes vistas. Un punto a favor también para la potente partitura de Michael Giacchino, uno de los compositores más en forma de la actualidad.

                   La carga interpretativa de la cinta recae sobre dos personajes principalmente. Por un lado tenemos al líder de los simios, César, encarnado por Andy Serkis (Ruislip, 1964). La evolución del personaje a lo largo de las tres entregas ha sido impresionante, alcanzando su madurez en la película que nos ocupa, ya que tiene que lidiar con sentimientos encontrados, con la lucha interna en la que oscila entre decidir si hace lo mejor para su especie o si sus ansias de venganza son más fuertes. Es por ello que nos encontramos a un César entrañable en ocasiones e implacable y violento en otras. Ya va siendo hora que la Academia reconozca el trabajo de Serkis y la evolución imparable que el capture motion experimenta en el cine actual. Y como todo héroe que se precie merece un antagonista que esté a su altura, Woody Harrelson (Midland, 1961) traza un personaje (claramente inspirado en el Coronel Kurtz de la ya mencionada "Apocalypse Now") que alberga un odio visceral hacia los simios en su interior, y que representa a la perfección la deshumanización de su especie, hasta el punto de que uno no sabe quién es el simio y quién el hombre. Las escenas que comparten tienen una alta carga emocional. No hay que perder de vista al "Bad Ape", interpretado por Steve Zahn (Marshall, 1967), del que no daré ningún detalle para no perder el efecto sorpresa.
 
                       En definitiva, una película que cierra la que es sin duda una de las mejores trilogías que nos ha dado el cine en los últimos años, que demuestra que el talento y una historia bien contada, bien rodada y con unas interpretaciones estupendas, apoyado todo en unos exquisitos FX, no están reñidos con un enfoque del cine dirigido a entretener
 
 NOTA: 9/10


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