sábado, 24 de febrero de 2018

Crítica: Black Panther (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: Black Panther País: Estados Unidos Género: Acción, Aventuras, Ciencia-Ficción Duración: 134 minutos Director: Ryan Coogler Guión: Ryan Coogler y Joe Robert Cole, basado en los Cómics Marvel de Stan Lee y Jack Kirby Productores: Victoria Alonso, Jeffrey Chernov, Louis D' Espósito, Kevin Feige, Stan Lee, Nate Moore Música: Ludwig Göransson Fotografía: Rachel Morrison Montaje: Debbie Berman, Michael P. Shawyer Intérpretes: Chadwick Boseman, Michael B. Jordan, Lupita Nyong`o, Danai Gurira, Martin Freeman, Daniel Kaluuya, Letitia Wright, Winston Duke, Sterling K. Brown, Angela Bassett, Forest Whitaker, Andy Serkis, Florence Kasumba, John Kani, David S. Lee, Nabiyah Be, Isaach De Bankolé, Connie Chiume, Dorothy Steel, Danny Sapani Estreno en España: 16 de febrero de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años



SINOPSIS: “Black Panther" cuenta la historia de T'Challa quien, después de los acontecimientos de "Capitán América: Civil War", vuelve a casa, a la nación de Wakanda, aislada y muy avanzada tecnológicamente, para ser proclamado Rey. Pero la reaparición de un viejo enemigo pone a prueba el temple de T'Challa como Rey y Black Panther ya que se ve arrastrado a un conflicto que pone en peligro todo el destino de Wakanda y del mundo.


 CRÍTICA: Antes de que Thanos ponga todo patas arriba en la esperadísima Vengadores: Infinity War (2018), el Universo Cinematográfico Marvel (UCM) sigue expandiéndose de manera exponencial, y continúa abriendo franquicias de superhérores una detrás de otra. En esta ocasión le ha llegado el turno a Black Panther, un personaje que tuvo una breve pero explosiva aparición en Capitán América: Civil War (2016), y del que, evidentemente, nos quedamos con ganas de saber más. El proyecto se le encargó a Ryan Coogler (Oakland, 1986), responsable de la muy reivindicable Fruitvale Station (2013) y de Creed (2015), la (hasta el momento) última entrega de la saga Rocky, que elevó notablemente el nivel de una franquicia que parecía abocada al fracaso. Y su inclusión en el UCM no ha podido ser más acertada, ya que nos ofrece un blockbuster tremendamente disfrutable, que triunfa porque en ocasiones se aleja de los cánones establecidos en otras franquicias basadas en los cómics y que funcionaría exactamente igual lejos del amparo del gigante marveliano, puesto que la entidad propia que presenta o el hecho de que se acerque a temáticas más enfocadas a inquietudes sociales que al puro espectáculo, algo que hasta ahora pensábamos que no podía cuajar en el estilo Marvel,  la hacen única en su género, consiguiendo que la mayor parte de la crítica se ponga de acuerdo en alabarla.

                    
             Parte de estas alabanzas vienen por el hecho de que los responsables han arriesgado dotando a la película de un trasfondo social y hasta reivindicativo en el plano racial, velado (o no tanto) guiño al pueblo afroamericano. El guión trata temas tan variados como el tráfico de armas destinado a influir en las guerras civiles, la explotación indiscriminada de los recursos naturales, como sucede en África, reflejados en el Vibranium (material del que está hecho el escudo del Capitán América) que se extrae de las entrañas de Wakanda, o la difícil situación que se vive en los barrios marginales de las grandes ciudades. También están presentes temas más universales como la lealtad, la venganza o la familia. Es por ello que aseveramos que la película trata en todo momento de tener una identidad propia y que no impide que triunfe.

                            
                  El diseño de producción es fantástico. Wakanda luce maravillosamente, la paleta de colores utilizada para el diseño del país africano en el que reina T'Challa es tan variada, tan rica, que se queda grabada en la retina, al igual que el vestuario, ya que túnicas, armaduras etc...denotan una creatividad exquisita. La fotografía consigue captar muy positivamente la riqueza del relieve africano, entremezclado con un futurista diseño "high-tech" que podemos disfrutar en las localizaciones en el interior de la montaña. Las escenas de acción están bien ejecutadas, como la persecución por las calles de Busán, aunque echo en falta algo más de claridad en algunas de las peleas cuerpo a cuerpo, algo confusas en ocasiones. En la batalla final el CGI canta demasiado, se deben pulir esos aspectos para que los FX estén perfectamente integrados en la imagen. También es destacable la banda sonora, ya que por un lado tenemos la partitura compuesta por Ludwig Göransson, y por otro lado el ritmo "hip-hop" que aporta Kendrick Lamar, logrando una fusión curiosa pero muy potente en pantalla.


                   El reparto, en un alto porcentaje, es afroamericano. Chadwick Boseman (Anderson, 1977) es el rey T'Challa, que en sus ratos libres salva al mundo como Black Panther, mientras lidia con las vicisitudes propias de la corona. No es una mala actuación, pero tiene ciertas escenas (una en particular) en las que parece un principiante y su interpretación se vuelve algo encorsetada. El punto de humor lo pone Martin Freeman (Aldershot, 1971), sin llegar a ser a caer en la caricatura como suele ser habitual en personajes de estas características. También aparece el que podemos considerar actor fetiche de Coogler, Michael B.Jordan (Santa Ana, 1987), como un mercenario que trabaja con el villano de la función, Ulysses Klaue, interpretado por Andy Serkis (Ruislip, 1964), que le está cogiendo el gusto a esto de dar la cara actuando, ya que debemos recordar que ha sido el encargado de dar vida a personajes ya míticos como Gollum, King Kong o César, el protagonista de la nueva trilogía de El Planeta de los Simios. Pero en esta ocasión, las que se comen la pantalla y a sus compañeros de reparto son las intérpretes femeninas, como Danai Gurira (Grinnel, 1978), famosa por su personaje de Michonne en The Walking Dead, que encarna a Okoye, la jefa de las Dora Milaje, la guardia personal del rey de Wakanda, cuya lealtad al país es tan fuerte que a veces choca con T`Challa por ciertas cuestiones. También me ha parecido muy refrescante la actuación de Letitia Wright (Georgetown, 1993) como Shuri princesa de Wakanda, especialista en tecnología y que se encarga de diseñar los "gadgets" de Black Panther, al más puro estilo Q de la saga de James Bond. 

                    En definitiva, una película notable que quiere tener su propia personalidad dentro del Universo Marvel, que ofrece retazos de inquietud social mezclada con la espectacularidad típica de estas producciones. Es cierto que quizá el metraje sea excesivo debido a algunas tramas secundarias que aportan poco al conjunto, pero no es algo que arruine la película. Imprescindible disfrutarla en una sala de cine.

NOTA: 8/10 

jueves, 15 de febrero de 2018

Crítica: 15:17 Tren a París (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: The 15:17 to Paris País: Estados Unidos Género: Drama, Histórico, Thriller Duración: 94 minutos Director: Clint Eastwood Guión: Dorothy Blyskal, basado en el libro de Anthony Sadler, Alex Skarlatos, Spencer Stone y Jeffrey E. Stern Productores: Clint Eastwood, Jessica Meier, Tim Moore, Kristina Rivera, Bruce Berman, David M. Bernstein, Enzo Sisti, Patrick Mignano, Erwin Godschalk Música: Christian Jacob Fotografía: Tom Stern Montaje: Blu Murray Intérpretes: Alex Skarlatos, Spencer Stone, Anthony Sadler, Ray Corasani, Judy Greer, Jenna Fischer, Irene White, William Jennings, Bryce Geishar, P.J.Byrne, Paul-Mikél Williams, Thomas Lennon, Tony Hale, Jaleel White, Sinqua Walls, Steve Coulter, Adam Rosenberg, Grant Weaver, Robert Pralgo, Cyrille Helter, Gary Weeks Estreno en España: 9 de febrero de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años


SINOPSIS: En la tarde del 21 de agosto de 2015, tres jóvenes americanos que viajaban por Europa se enfrentaron a un terrorista en un tren con destino a París, con 500 pasajeros a bordo. La película narra el curso de las vidas de estos amigos, desde los avatares de su niñez para encontrar su destino, hasta la serie de eventos que precedieron al ataque. A lo largo de esta desgarradora experiencia, su amistad nunca flaqueó, convirtiéndola en su mejor arma.

CRÍTICA: Tenía que llegar el día. Lo temía, era algo que incluso me llegaba a quitar el sueño, pero siempre quedaba cierto rédito de esperanza de que no iba a ser así, que mi relación cinematográfica con Clint Eastwood (San Francisco, 1930), seguiría siendo idílica, que nada podría romper ese vínculo. Pero mis peores temores se han hecho realidad, y, tras mucho reflexionar desde que ví la película (el viernes), llego a la conclusión de que no me ha gustado. Bueno, a esa conclusión había llegado nada más salir del cine, pero entré en un estado de negación que me impedía afrontar la realidad. "Este no es mi Clint, me lo han cambiado", me decía mientras trataba de buscar las razones de tal descalabro fílmico. Con "15:17 Tren a París", Eastwood cierra su particular tríptico sobre héroes anónimos, que completan las notables El Francotirador (2014) y Sully (2016), contando la historia de tres norteamericanos que frustraron un atentado terrorista en un tren con destino a París. Sobre el papel se partía de una premisa atractiva, con todos los ingredientes para llevar a cabo una película notable, pero (con todo el dolor de mi corazón) Eastwood se estrella estrepitosamente, así que trataremos de encontrar las razones de este pequeño paso atrás.



                  Es posible que el suceso que se narra en la película no constituyera suficiente contenido para justificar un film con un metraje de hora y media, por lo que es evidente que había que complementarlo con escenas a las que se les debía exigir, como mínimo, cierto interés. Y por ahí es por donde hace aguas la película, ya que el guión firmado por Dorothy Blyskal (Brooklyn, 1982) no posee la fuerza suficiente, no ofrece un pulso narrativo firme, pegando bandazos y dando vueltas a la misma idea una y otra vez, lo que deriva en una historia donde la banalidad reina a su antojo. En una serie de flashbacks se nos muestra cómo se cimenta la amistad de los tres protagonistas, aunque bien es cierto que centrándose en la figura de Spencer, que acapara la mayor parte del relato, enfocado a que veamos una y otra vez en distintas situaciones lo inadaptado que ha sido toda su vida y las dificultades que ha tenido para encontrar su camino, dando siempre la sensación de que por una razón u otra estaba predestinado a hacer algo importante, todo ello aderezado con el halo de religiosidad que impregna en menor o mayor medida el cine de Eastwood, y que en esta ocasión me ha parecido excesivo. No reconozco al director en esta parte del metraje, me ha parecido una narración torpe, sin interés, obcecada en los mismos elementos. Es en el momento clave, el del intento de atentado, donde recuperamos al mejor Eastwood, con los 10 mejores minutos de la película, que atesoran todo el talento del director. En ese instante es cuando nos preguntamos si ha valido la pena lo visionado anterioremente para poder disfrutar de ese segmento.

                         
          Yendo más allá en lo arriesgado de la propuesta, el director decide dar el protagonismo a los verdaderos héroes, que se interpretan a ellos mismos. La verdad es que le ponen ganas y empeño, y a pesar de no ser actores profesionales, no chirría su interpretación. El problema es que un guión terrible no les ayuda en lo más mínimo, y asistimos en más de una ocasión a diálogos auténticamente sonrojantes.
 
                       En definitiva, podemos decir que nos encontramos ante la una de las peores películas (si no la peor) de Clint Eastwood. No sabemos si ha sido el pésimo guión, o un error a la hora de enfocar la historia que nos quería contar, o bien que en esta ocasión el patriotismo que le gusta mostrar en sus películas se le ha ido de las manos o, sencillamente, una desafortunada combinación de todo ello. Pero supongo que con 88 años y una carrera estelar a sus espaldas se ha ganado el derecho a fallar y que en el fondo no le importe demasiado.
 
 
NOTA: 3/10 
 

miércoles, 7 de febrero de 2018

Crítica: El Pasajero (2018)

FICHA TÉCNICA
Título: The Commuter País: Reino Unido, Estados Unidos Género: Acción, Crimen, Drama Duración: 105 minutos Director: Jaume Collet-Serra Guión: Byron Willinger, Phillip de Blasi, Ryan Engle Productores: Jaume Collet-Serra, Michael Dreyer, Ron Halpern, Alex Heineman, Didier Lupfer, Andrew Rona, Juan Sona Música: Roque Baños Fotografía: Paul Cameron Montaje: Nicolas de Toth Intérpretes: Liam Neeson, Vera Farmiga, Patrick Wilson, Jonathan Banks, Sam Neill, Elizabeth McGovern, Killian Scott, Shazad Latif, Andy Nyman, Clara Lago, Roland Moller, Florence Pugh, Dean-Charles Chapman, Ella-Rae Smith, Colin McFarlane, Adam Nagaitis, Kingsley Ben-Adir, Damson Idris, Andy Lucas, Ben Caplan, Letitia Wright, Simon Hibbs, Nathan Wiley Estreno en España: 26 de enero de 2018 Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años




SINOPSIS: Durante su trayecto habitual de vuelta a casa en tren, un hombre de negocios felizmente casado comienza a hablar con una misteriosa pasajera. Pronto el hombre se verá envuelto en una conspiración criminal que amenaza con poner en peligro tanto su vida como la de sus seres más cercanos.

CRÍTICA: Tras unos inicios en los que su carrera profesional parecía enfocada al cine de terror, con títulos como La casa de cera (2005), el director español Jaume Collet-Serra (Barcelona, 1974), parece haber encontrado en el thriller de acción y suspense el género en el que mejor se desenvuelve y con el que se está labrando una trayectoria a tener en cuenta en el panorama cinematográfico estadounidense. En su nueva película, "El pasajero", además vuelve a contar con el que se está convirtiendo en su actor fetiche, Liam Neeson (Ballymena, 1952), que desde que protagonizara Venganza (2008), parece haberse anclado en un tipo concreto de personaje a la hora de interpretar, algo que de momento parece que le funciona. En esta ocasión interpreta a un vendedor de seguros que es despedido y se encuentra en su viaje diario en tren con una misteriosa mujer que le hace una enigmática propuesta con la que puede ganar 100.000 dólares.El resultado es una película en la que, como el tren en el que se desarrolla, la trama arranca lentamente, dosificando el suspense poco a poco, para coger velocidad en forma de un par de escenas de acción, preludio del ritmo vertiginoso que desencadenará en un final explosivo (y algo inverosímil, seamos sinceros). Veamos si merece la pena pagar el billete para embarcarnos en este viaje.


                        A Collet-Serra hay que agradecerle su sinceridad cinematográfica en sus propuestas. Aunque trabaje con temas mil veces vistos, no engaña, no marea a la audiencia, ofrece divertimentos puros y duros, y eso es "El pasajero", una cinta que busca la complicidad del espectador durante hora y media, que ha de ser consciente de lo que se va a encontrar. Obviando la poca consistencia del guión, debemos detenernos en el estilismo y saber hacer en la dirección que Collet-Serra ya ha demostrado en sus anteriores cintas. Al igual que en Non-Stop (Sin escalas) (2014), que comparte con esta director y actor protagonista, el escenario vuelve a ser asfixiante, cambiando un avión por un tren. La cosa empieza pausada, y tras la consabida presentación de personajes (brillante la de Michael, con un montaje que nos muestra su rutina diaria de una manera atemporal), abordamos un primer acto en el que prima el suspense, incluso pudiendo apreciar remininiscencias "hitchcockianas", como en el encuentro del personaje interpretado por Neeson con la intrigante mujer que le realiza la descabellada propuesta. Todo ello sienta las bases de lo que sucede a continuación, un tramo en el que la acción se adueña de la pantalla, sabedor el director de que el factor sorpresa ya se ha diluido y que debe transitar por otros derroteros. Y aquí el realizador tiene las de ganar, ya que se muestra como un consumado especialista de las "set-pieces" de acción, con una dirección muy dinámica y con la inclusión de planos arriesgados que están muy bien llevados, aunque la era de automatismos cinematográficos que vivimos hace que dichas escenas no estén exentas de cierta inverosimilutud inducida en aras del espectáculo, pero realmente es algo que no da exactamente igual. 


                           Liam Neeson tiene pinta de ser un tipo simpático, vamos, del tipo de persona con la que te podrías ir de cañas sin conocerla. Es por eso que estos papeles le sientan como un guante, ya que encarna a la perfección al hombre corriente desbordado por las circunstancias, por lo que no debemos hacer demasiados esfuerzos para identificarnos con él. Breve, pero intenso, es el papel de Vera Farmiga (Clifton, 1973), "femme fatale" y factor desencadenante de la odisea del protagonista. Farmiga es una de mis actrices favoritas, teniendo en su haber la estupenda serie Bates Motel (2013-2017) y las dos peliculas de Expediente Warren. Se les une en el reparto una serie de caras más o menos conocidas, como Patrick Wilson (Norfolk, 1973), Sam Neill (Tyrone, 1947), Jonathan Banks (Washington, 1947) o la española Clara Lago (Madrid, 1990), en su primer papel en Hollywood.

                            En definitiva, una película de muy fácil digestión y que se olvida con facilidad, ideal para pasar un rato agradable en el cine si no somos demasiado exigentes. Positiva en el aspecto visual y en las escenas de acción, baja enteros si analizamos a fondo el guión o no tenemos la mente abierta hacía varias fantasmadas propias del género.

NOTA: 6,5/10 


 

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Crítica: En realidad, nunca estuviste aquí (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: You were never really here País: Reino Unido, Francia, Estados Unidos Género: Drama, Misterio, Thriller Duración: 85 minutos Director: Lynne Ramsay Guión: Lynne Ramsay, basado en la novela de Jonathan Ames Productores: Rosa Attab, Pascal Caucheteux, Carrie Fix, Rose Garnett, Rebecca O'Brien, Lynne Ramsay, James Wilson Música: Jonny Greenwood Fotografía: Thomas Townend Montaje: Joe Bini Intérpretes: Joaquin Phoenix, Ekaterina Samsonov, Alessandro Nivola, Alex Manette, John Doman, Jason Babinsky, Judith Roberts, Kate Easton, Frank Pando, Dante Pereira - Olson, Cristina Dohmen, Leigh Dunham, Scott Price, Christian Reeve, Ronan Summers, Jonathan Wilde, Joseph Anthony Jerez, Jalina Mercado, Silvia Pena, Vinicius Damasceno, Ryan Martin Brown Estreno en España: 24 de noviembre de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años


SINOPSIS: Joe (Joaquin Phoenix), ex marine y antiguo veterano de guerra, es un tipo solitario que dedica su tiempo a intentar salvar a mujeres que son explotadas sexualmente. No se permite ni amigos ni amantes y se gana la vida rescatando jóvenes de las garras de los tratantes de blancas. Un día recibe la llamada de un político porque que su hija ha sido secuestrada.

CRÍTICA: Lynne Ramsay (Glasgow, 1969) es una directora que se prodiga muy poco, contando únicamente en su haber con cuatro películas en prácticamente 20 años de carrera, y dándose a conocer en nuestro país con la estupenda Tenemos que hablar de Kevin (2011), un drama sobre la maternidad que lidia con el terror psicológico y el thriller. Se trata de una directora con un estilo muy marcado y personal, que dota a sus narraciones de un marcado lirismo que provoca que sus películas sean de difícil digestión, con una aureola de violencia contenida y ambientes malsanos en los que se ven enrolados sus protagonistas, reflejo de una sociedad que cada vez se ve más inversa en esa vorágine de autodestrucción. En esta ocasión nos presenta un thriller con reminiscencias de las películas setenteras de justicieros, pero alejada completamente de la concepción hollywoodiense de las mismas, que en fondo y forma se acerca a la mítica Taxi Driver (1976), de Martin Scorsese (Queens, 1942), aunque con su propia personalidad, centrándose en la decadencia de la moralidad en Estados Unidos y conformando la que se puede catalogar como una nueva película de culto.


                          Durante todo el metraje acompañamos a Joe, un exmarine que se dedica a sacar a niñas y adolescentes de la explotación sexual a la que se ven sometidas, personaje encarnado magistralmente por Joaquin Phoenix (San Juan, 1974), que se marca una las interpretaciones más potentes del año, con un papel que le viene al dedillo. Joe es la antítesis absoluta del héroe al uso, acosado constantemente por los fantasmas en forma de traumas de su pasado y que camina peligrosamente en cada fotograma por la cuerda floja del derrumbe tanto psicológico como mental. Se trata de un tipo capaz de ejecutar de manera inmisericorde a aquellos que se cruzan en su camino con poco más que un martillo para a continuación cuidar de su madre enferma con un amor y dedicación absolutos. Es decir, la brújula de la moralidad en esta película la enarbola un tipo que machaca los cráneos de sus enemigos sin torcer el gesto lo más mínimo. Pero lo más extraño, sin duda, es que uno termina empatizando de manera directa con el personaje, bien sea a través de la pena que transmite o de lo encomiable de su cruzada.


                            Un estupendo trabajo de montaje provoca que el desarrollo de la historia no tenga un itinerario definido, que sea el propio espectador el que saque sus propias conclusiones, especialmente en lo que al pasado del protagonista se refiere, ofreciéndonos retales de los sucesos que provocaron su estado actual, estado que deja su sello en el desarrollo de la cinta. Todo ello a través de una dirección que se recrea demasiado en lo poético, pero que lejos de ser una carga termina funcionando perfectamente, ofreciéndonos escenas en la que el encuadre, la iluminación y una acertadísima banda sonora consiguen el efecto emocional perseguido por la directora. 

                                 En definitiva, una película que se aleja de los parámetros establecidos por Hollywood, que espantará a los que buscan una película de acción de usar y tirar, ya que es de visionado difícil, pero que enamorará al espectador necesitado de nuevas emociones y sensaciones. Yo recomiendo verla al menos para disfrutar del espectacular trabajo de Joaquín Phoenix, de una banda sonora que casa a la perfección con las imágenes a las que acompaña y del personal estilo de dirección de Lynne Ramsay.

NOTA: 8,75/10 

sábado, 25 de noviembre de 2017

Crítica: Musa (2017)


FICHA TÉCNICA
Título: Musa País: España, Irlanda, Bélgica, Francia Género: Horror, Ciencia-Ficción, Thriller Duración: 107 minutos Director: Jaume Balagueró Guión: Jaume Balagueró y Fernando Navarro, basado en la novela de José Carlos Somoza Productores: John Brady, Albert Espel, Carlos Fernández, Marianne Lambert, Brendan McCarthy, John McDonnell, Adriá Monés, Jean-Yves Roubin Música: Stephen Rennicks Fotografía: Pablo Rosso Montaje: Guillermo de la Cal Intérpretes: Elliot Cowan, Franka Potente, Ana Ularu, Leonor Watling, Manuela Vellés, Joanne Wahlley, Christopher Lloyd, Sam Hardy, Cally O´Connell, Stella McCusker, Yennis Cheung, Eve Maher, Ciaran McGlynn, Carlos Lasarte, Eve Connolly, Frank Cannon, Lawrence Stanley, Mark Fitzgerald, Tighe Wardell Estreno en España: 10 de noviembre de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años


SINOPSIS: Samuel Salomon, profesor de literatura, no pisa la universidad desde la trágica e inesperada muerte de su novia. Samuel sufre una recurrente pesadilla donde una mujer es brutalmente asesinada a través de un extraño ritual. De repente, la misma mujer que aparece todas las noches en su mente es hallada muerta en idénticas circunstancias a las de su sueño. Samuel se cuela decidido en la escena del crimen para averiguar la verdad, y conoce a Rachel, una joven que asegura haber soñado con el asesinato. Juntos, harán todo lo posible para descubrir la identidad de la misteriosa mujer, sumergiéndose en un oscuro mundo gobernado por las musas que han inspirado a los poetas de todos los tiempos.

CRÍTICA: La máxima "renovarse o morir" es una constante en el mundo del cine, y muchas veces marca tanto la evolución positiva de un cineasta como su estancamiento definitivo. Hace unas semanas, y aprovechando el estreno de "Verónica" (2017), sacaba a colación el impacto que había tenido en lo que a cine de terror español se refiere el el tándem formado por Paco Plaza (Valencia,1973) y Jaume Balagueró (Lérida, 1968), que este mes ha estrenado su nueva película, "Musa", que si bien sigue siendo un producto bastante aceptable, denota cierto estancamiento creativo por parte del realizador, ya que sigue el esquema marcado por otras cintas de su filmografía, lo que despide un cierto olor a rancio, a algo ya visto, arriesgando muy poco en la propuesta, pero enmascarado con un envoltorio que tiene forma de producción muy cuidada, eso no se le puede negar. Comprobemos si las musas siguen acompañando a Balagueró o bien han decidido tomarse unas vacaciones...

          
                          El guión de la película se basa en la novela "La Dama número Trece", de José Carlos Somoza. Un profesor universitario mantiene una relación con una de sus alumnas.Cuando ella se suicida, deja su trabajo y se sumerge en la depresión y el alcohol, hasta que pasado un tiempo empieza a tener horribles pesadillas en las que una mujer es asesinada en una especie de ritual. Es entonces cuando conoce a una chica que sufre esas mismas pesadillas y, al comprobar que ha sido un asesinato real, comienzan una carrera contrarreloj para desentrañar el misterio. La película empieza muy bien, es más, podríamos decir que una vez que pone las cartas sobre la mesa, la primera hora es muy disfrutable, mantiene el suspense muy acertadamente y nos invita a seguir con interés la investigación que llevan a cabo los dos protagonistas. Hasta que llega un momento en el que parece que entramos en un bucle creativo de los responsables de la cinta, cuando comprobamos que los múltiples caminos que toma la trama terminan siendo vías muertas que no llevan a ningún sitio. Lo más sangrante es sin duda el poco tratamiento de las Musas que dan título a la película, encontrándonos únicamente con leves pinceladas sobre todo lo que las rodea, y quedando la sensación de que su inclusión es un mero pretexto para enlazar escenas.   



                          El apartado técnico está muy cuidado, destacando por encima de todo la fotografía de Pablo Rosso, que se vale de la belleza de los escenarios irlandeses en los que se desarrolla la película, elegidos cuidadosamente para reforzar el halo misterioso de la película. La banda sonora de Stephen Rennicks es correcta, acompaña bien las imágenes, aunque sin ofrecernos un tema recurrente que acabemos recordando. Y como toda buena película de terror (aunque podríamos catalogarla más bien de suspense), no falta un cuidado montaje de sonido. También está muy bien interpretada, destacando a Elliot Cowan (Londres, 1976), como el profesor, Ana Ularu (Bucarest, 1985), como su compañera de fatigas y una agradable sorpresa como es la aparición de Christopher Lloyd (Stamford, 1938), que encarna a un misterioso personaje que parece tener algunas claves sobre las Musas.

                             En definitiva, una película que supone una pequeña decepción dada la categoría de su director y lo que nos había ofrecido con anterioridad. Técnicamente ofrece lo que se espera de una producción de estas características, pero cojea sustancialmente en su faceta narrativa, lastrada por agujeros de guión que aparentan ser fácilmente subsanables


NOTA: 5,5/10 

viernes, 27 de octubre de 2017

Crítica: El muñeco de nieve (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: The Snowman País: Reino Unido, Estados Unidos, Suecia Género: Crimen, Drama, Horror, Thriller Duración: 119 minutos Director: Tomas Alfredson Guión: Hossein Amini, Peter Straughan, Soren Sveistrup, basado en la novela de Jo Nesbo Productores: Tomas Alfredson, Tim Bevan, Jo Nesbo, Martin Scorsese, Amelia Granger, Liza Chasin Música: Marco Beltrami Fotografía: Dion Beebe Montaje: Thelma Schoonmaker, Claire Simpson Intérpretes: Michael Fassbender, Rebecca Ferguson, Val Kilmer, Charlotte Gainsbourg, J.K. Simmons, James D´Arcy, Toby Jones, David Dencik, Chloë Sevigny, Jamie Clayton, Ronan Vibert, Jonas Karlsson, Sofia Helin, Jakob Oftebro Estreno en España: 12 de octubre de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años




SINOPSIS: Al investigar la desaparición de una víctima durante la primera nevada del invierno, el detective de una brigada de investigación de élite (Michael Fassbender) empieza a sospechar que un asesino en serie vuelve a estar activo. Con la ayuda de una brillante y perspicaz agente (Rebecca Ferguson) el policía encajará las piezas del rompecabezas a partir de antiguos casos sin resolver para conectarlos con el último brutal acontecimiento y así adelantarse al cruel asesino que volverá a actuar, antes de la próxima nevada.

CRÍTICALa irrupción en nuestro país de la saga "Millenium", escrita por Stieg Larssen, marcó el inicio de la imparable hegemonía que la novela negra escandinava ostenta desde hace ya varios años en el mercado literario patrio, aglutinando nombres tan conocidos como Camilla Lackberg, Asa Larsson o Jo Nesbo, el autor del libro en el que se basa la película que nos ocupa en la crítica de hoy. Todas ellas suelen seguir un guión bastante marcado, y presentan una serie de características comunes, siendo las más reseñables su localización en paisajes muy definidos, una crítica palpable y directa a la corrupción presente en todos los estamentos del sistema, personajes con profundos dilemas morales, una violencia bastante explícita en ocasiones y el recurso de entremezclar pasado y presente en sus tramas. Era inevitable que un filón de semejantes características resultara un caramelo demasiado goloso para las ávidas fauces del séptimo arte, y ahora le ha tocado el turno a "El muñeco de nieve". No he leído la novela, por lo que me resulta imposible establecer una relación entre la misma y su adaptación al cine. Y he de decir que me he encontrado una película que en rasgos generales me ha dejado tan frío como los parajes en los que se desarrolla. Más detalles después de la foto...

                                     
                            Una historia interesante, un reparto de lujo y un director que había dado sobradas muestras de su buen hacer parecen mimbres suficientes para ofrecer un producto notable, pero todo se desmorona sin sentido como un castillo de naipes, para sorpresa del incrédulo espectador. Lo más sangrante del asunto es que la cosa empieza bien, las bases sobre las que se sustenta la película están correctamente construidas y el interés por ver qué sucede va creciendo. Entonces, ¿qué falla en "El muñeco de nieve"? En primer lugar un montaje confuso, resultado de un cruce de tramas que no está bien llevado y que provoca un colapso mental en el espectador incapaz de atar cabos y que acaba perdiéndose en una maraña de escenas en las que no sabe muy bien si la acción está en el presente o en el pasado. El director de la cinta alega que el resultado final no es el esperado, que no le dejaron hacer su película, dando explicación al hecho de que sí parezca que se ha metido la tijera en la sala de montaje, con la mala suerte de que han prescindido de partes de la película que seguramente constituían un nexo de unión importante.


                                 Otro aspecto que lastra el resultado final es el hecho de que aparecen multitud de personajes secundarios que provocan en el espectador la sensación de que están de relleno y no aportan nada a la trama, aumentando la sensación de confusión, a la par que los personajes principales no terminan de echarse la historia sobre sus espaldas totalmente, desperdiciando de esta manera un reparto de campanillas. Michael Fassbender (Heidelberg, 1977), que encarna al detective Harry Hole, y Rebecca Ferguson (Suecia, 1983), como su compañera en la investigación, navegan a la deriva y ofrecen una actuación carente de alma, en piloto automático, sepultados bajo la mediocridad del guión. 

                                  En definitiva, una película que finalmente no hace justicia a lo mostrado en los diferentes trailers, que acusa un montaje caótico y un guión deficiente, algo que unido a unos personajes en su mayoría planos deja una materia prima excelente en algo totalmente desaprovechado. El apartado técnico sí brilla, ofreciendo el director de fotografía unos paisajes bellísimos y propiciando una atmósfera gélida, acorde al desarrollo de la historia. Algunos buenos planos y una banda sonora correcta salvan al conjunto del desastre absoluto. Tendremos que leer la novela...


NOTA: 4/10 

     

viernes, 6 de octubre de 2017

Crítica: Kingsman: El círculo de oro (2017)

FICHA TÉCNICA
Título: Kingsman: The Golden Circle País: Reino Unido, Estados Unidos Género: Acción, Aventura, Comedia Duración: 141 minutos Director: Matthew Vaughn Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn, basado en los cómics de Mark Millar y Dave Gibbons Productores: Adam Bohling, David Reid, Matthew Vaughn, Dave Gibbons, Mark Millar Música: Henry Jackman, Matthew Margeson Fotografía: George Richmond Montaje: Eddie Hamilton Intérpretes: Taron Egerton, Edward Holcroft, Mark Strong, Julianne Moore, Colin Firth, Michael Gambon, Channing Tatum, Halle Berry, Pedro Pascal, Jeff Bridges, Elton John, Bruce Greenwood, Emily Watson, Hanna Alström, Gordon Alexander, Sophie Cookson, Björn Granath Estreno en España: 22 de septiembre de 2017 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años



SINOPSIS: Cuando el cuartel general de la agencia secreta es destruido, se descubre una organización de espionaje aliada en EE.UU. llamada Statesman, cuyo origen se remonta a la fecha en que ambas fueron fundadas. En una nueva aventura que pone a prueba la fuerza y el ingenio de sus agentes, ambas organizaciones secretas de élite aúnan sus esfuerzos para intentar derrotar a su enemigo común y salvar al mundo... algo que está convirtiéndose en una especie de hábito para Eggsy.

CRÍTICA: El cine de espías sufría de un creciente encorsetamiento, generando películas cortadas por el mismo patrón, siendo las sagas de Jason Bourne y James Bond los exponentes por excelencia del género, presentando a personajes con un pasado difuso y enredados en dilemas existenciales. Es por ello que Kingsman: Servicio Secreto (2014), basada en el cómic de Mark Millar y Dave Gibbons vino a proponer algo diferente, fresco y original, demostrando que las películas de espías, sin caer en lo autoparódico, pueden funcionar igual de bien cuando se enfocan al gamberrismo y al exceso. El director, Matthew Vaughn (Londres, 1971), vuelve tres años después con una secuela que acaba fagocitada por su propio estilo, en la que ha apostado por ofrecer más de todo, perdiendo el factor sorpresa que supuso la primera entrega, ofreciendo una película con un metraje excesivo que provoca que el guión avance a trompicones y que nos deje la sensación de estar descolocados, y con la creciente inseguridad de que la tercera entrega puede terminar por enterrar una saga que apuntaba muy alto.



                     La principal novedad de "Kingsman: El círculo de oro" respecto a su predecesora es la aparición en escena de los Statesman, los "primos americanos" (como bien dice uno de los personajes) de los espías británicos. Partiendo de esta simple premisa, Vaughn apuesta por sobredimensionar lo ofrecido en la película anterior, dando más acción, más humor, más personajes, en definitiva, más de todo, algo que no siempre termina siendo positivo, ya que puede agotar al espectador, atónito ante tal bombardeo de estímulos. Las escenas de acción que tan bien funcionaron en la primera entrega, aquí pueden generar cierta confusión, ya que abusan del CGI, dejando de lado ese aire artesanal que posibilitaba el hecho de que todo no pareciera un producto de diseño, que los FX estaban al servicio de la película y no al revés, lo que no quita que algunas de ellas estén magníficamente rodadas en lo que al ritmo y ubicación de las cámaras se refiere. El problema de afrontar una película con un metraje de casi dos horas y media es cuidar al máximo los tiempos muertos, sin dar la sensación de que algunas escenas están de relleno, y eso termina sucediendo con la relación romántica de Eggsy con la princesa sueca. No funciona, no aporta nada a la trama (salvo las notas de humor que suponen el hecho de que el espía deba conocer a los padres de su prometida, los Reyes de Suecia) y termina por romper el ritmo conseguido.

        
                     El reparto es apabullante en cuestión de nombres, corriendo el riesgo de que algunos personajes tengan menos peso del que parece en un principio. Es el caso de Jeff Bridges (Los Ángeles, 1949), Channing Tatum (Cullman, 1980) y Halle Berry (Cleveland, 1966), todos ellos miembros de los Statesman y cuya aparición es prácticamente testimonial, si bien Berry aparece algo más. Pedro Pascal (Santiago de Chile, 1975) está experimentando un meteórico ascenso en su carrera, gracias a su participación en Juego de Tronos y Narcos, y es el que más protagonismo acumula de entre todos los Statesman. Taron Egerton (Birkenhead, 1989) vuelve a encarnar a Eggsy, el chico de los bajos fondos londinenses que se transforma en espía por obra y gracia de Harry Hart, que cuenta con los rasgos de Colin Firth (Grayshott, 1960), siempre una estimulante presencia en cualquier película, aunque en esta ocasión echemos en falta mayor interactuación entre ambos. Para encarnar al villano de la historia se ha apostado por el continuismo, ofreciendo un personaje histriónico, megalómano y con un gusto exagerado por la violencia. Si en aquella ocasión fue el Valentine de Samuel L. Jackson (Washington, 1948) el que hacía la vida imposible a los protagonistas, aquí tenemos a Julianne Moore (Fayetteville, 1960), que se marca una interpretación muy alejada de lo que nos tiene acostumbrados, dejando claro que se ha divertido en el rodaje.  


               En definitiva, una película que apuesta por el continuismo hipervitaminado, ofreciendo lo que ya destacaba en la primera entrega, pero multiplicado por dos. No me entendáis mal, "Kingsman: El círculo de oro" es una película entretenida (salvando los puntos muertos ya comentados con anterioridad), gamberra, con buenas escenas de acción (aunque abusen demasiado del GCI) y con un desfile de caras conocidas para el gran público. Su principal hándicap es que no sorprende, por lo que la vía elegida ha sido la saturación, algo que puede influir negativamente en la percepción por parte del espectador del conjunto final, máxime cuando la primera parte es tan disfrutable.


NOTA: 7/10